Investigadores
de la UNLP recibieron apoyo internacional por sus hallazgos
Hasta
hace algunas décadas, enfermedades asociadas a la vejez -como el
Parkinson- apenas si eran un problema: la gente se moría antes
de que éstas llegaran a volverse invalidantes. Hoy, con una expectativa
de vida mucho mayor, esos males se han convertido en el próximo
gran desafío a enfrentar; un desafío que concentra el esfuerzo
de investigadores en todo el mundo. En esa búsqueda global por
obtener mejores tratamientos, un reciente hallazgo de la Universidad Nacional
de La Plata fue recibido con entusiasmo.
El hallazgo lo hizo un equipo de
científicos encabezados por el doctor Rodolfo Goya, investigador
principal del Conicet y miembro del Instituto de Investigaciones Bioquímicas
de La Plata (Inibiolp). A través de la implantación experimental
de genes "terapéuticos", los investigadores lograron
activar la producción de sustancias neuroprotectoras en modelos
de ratas con Parkinson.
Aunque lejos de poder aplicarse
en humanos, la experiencia local abrió caminos inexplorados en
la búsqueda de estrategias para tratar el Parkinson, una enfermedad
para la cual hoy sólo existen tratamientos paliativos y cuyo avance
se vuelve alarmante. La Organización Mundial de la Salud calcula
que en los próximos veinte años el número de casos
se duplicará hasta alcanzar en el mundo a unas 12 millones de personas.
En este contexto, los logros experimentales
del doctor Goya y su equipo fueron publicados en la revista más
prestigiosa de la especialidad (Gene Therapy) y recibieron apoyo económico
internacional: el Instituto para el Envejecimiento de Estados Unidos les
otorgó a los científicos de la UNLP un subsidio de 530 mil
dólares para continuar investigando en esta línea durante
los próximos tres años.
LOS
HALLAZGOS
Si bien todos perdemos neuronas
a lo largo de nuestras vidas, las personas que padecen Parkinson llegan
a perder hasta el 80 por ciento de ellas en una pequeña región
del cerebro conocida como "sustancia negra", la que regula funciones
motrices. Como resultado de ello comienzan a sufrir desde temblores incontrolables
en los miembros superiores y rigidez en el tronco hasta alteraciones cognitivas.
Mientras que en las personas sanas,
la pérdida de neuronas dispara un mecanismo de autorreparación
-produciendo sustancias neuroprotectoras-, en los enfermos de Parkinson,
se cree, esa autorreparación no funcionaría bien.
En su intento por inducir ese mecanismo
ausente en las personas con Parkinson, el equipo del doctor Goya ensayó
una terapia génica que no se había probado antes en modelos
de ratas con esta enfermedad.
Había todo un conjunto de
evidencias generadas por otros investigadores que indicaban que el IGF-1,
un molécula parecida a la insulina, era un neuroprotector promisorio;
pero nadie había pensado en usarlo en modelos de Parkinson; esa
fue una de nuestras innovaciones", explicó el doctor Goya.
La otra consistió en encontrar
el modo de que el gen que produce esa molécula neuroprotectora
alcanzara las neuronas dañadas.
"Lo que desarrollamos fue
una tecnología que implica el uso de virus modificados, porque
los virus saben bien cómo entrar y meter sus genes en las células.
Por medio de técnicas de ingeniería genética, tomamos
ciertos tipo de virus, les quitamos los genes que necesitan para replicarse
y en su lugar le pusimos el gen terapéutico", detalló
el bioquímico de la UNLP.
Al ser inyectado en el cerebro,
"ese vector viral funciona como un camioncito -sostuvo el investigador-.
El virus penetra las células y el gen terapéutico comienza
a actuar haciendo que éstas produzcan moléculas neuroprotectoras
en cantidad suficiente y las liberen".
A
los 17 días de haber sido sometidas a esta terapia génica,
las ratas con modelos de Parkinson mostraron señales concluyentes
de que sus neuronas dañadas habían recuperado funcionalidad.
El equipo del Inibiolp estudia ahora la posibilidad de que esas neuronas
puedan llegar alguna vez a reproducirse.
Fuente: El
Día (La Plata) |