El
peronismo socialdemócrata y la central obrera afines al Gobierno
argentino medirán fuerzas hoy martes con opositores liberales,
izquierdistas y agricultores en rebeldía fiscal, en sendos actos
callejeros antes de ser votada en el Congreso una crucial ley de impuestos
a las exportaciones alimenticias mañana miércoles.
Grupos
políticos y sindicales del peronismo, junto con piqueteros desocupados
respaldarán a la presidenta Cristina Kirchner en un mitin frente
al Parlamento, donde el Senado debate el miércoles una estratégica
norma que fija tributos flotantes a las ventas externas de soja, maíz
y otros granos.
"El
objetivo de las 'retenciones' (derechos de exportación) es la redistribución
de la riqueza", ha declarado el ex presidente Néstor Kirchner
(2003-2007), líder del Partido Justicialista (PJ, peronista) y
único orador de la manifestación oficialista.
En
el polo opuesto, la fortalecida oposición liberal cristiana, radicales
socialdemócratas, la derechista Propuesta Republicana, pequeños
partidos de izquierda y las cuatro grandes entidades de agricultores se
reunirán alrededor del Monumento a los Españoles para rechazar
los tributos por considerarlos confiscatorios.
"No
participamos de ningún golpe de Estado", se defendió
este lunes de acusaciones del Gobierno el dirigente agrario Ricardo Buryaile,
uno de los líderes de la protesta que lleva cuatro meses y que
semiparalizó la economía del país sudamericano.
Néstor
Kirchner había acusado a los jefes del movimiento rural de intentar
un golpe de Estado mientras que los agricultores tildaron al Gobierno
de ignorante en materia de producción agropecuaria, en medio de
un creciente clima de violencia y amenazas.
Manifestantes
antigubernamentales produjeron en las últimas horas decenas de
los llamados 'escraches', que consisten en marchar en grupos hacia las
casas de legisladores oficialistas para arrojarles piedras o pintarles
las paredes con leyendas ofensivas.
Otra
agresión la protagonizó Guillermo Moreno, poderoso secretario
de Comercio Interior y defensor a ultranza de la política gubernamental,
cuya esposa golpeó a una opositora en un enfrentamiento en una
casa de comidas. El Senado, donde el oficialismo tiene mayoría,
dará sanción o rechazará el miércoles la ley
aprobada por Diputados que fija derechos de exportación móviles,
según los cuales la tasa aduanera aumenta a medida que lo hace
el precio internacional.
Argentina
exportará este año materias primas y productos agroindustriales
por más de 35.000 millones de dólares, más del 50%
de las ventas externas totales, pero la producción agraria se enfrió
por la incertidumbre en pueblos y ciudades de provincias que vivían
una inédita prosperidad.
La
puja por las retenciones
La
puja por la renta de la soja a través de las llamadas 'retenciones
móviles' provocó la peor crisis política y económica
en el país desde 2002 y puso en jaque la hegemonía política
del matrimonio Kirchner. La norma establece reintegros y compensaciones
para 61.000 pequeños agricultores sojeros, que les reduce de hecho
de 48% a 30% el impuesto aduanero, mientras que se mantiene la carga sobre
unos 4.000 grandes grupos que incluyen a financistas y propietarios de
más de 10.000 hectáreas. La economía que venía
creciendo a un ritmo de 8% a 9% anual comenzó a frenarse, con una
pérdida de reservas monetarias de unos 3.000 millones de dólares,
caída de consumo y debilitamiento de inversiones.
REACCIÓN:
El
vicepresidente de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Ricardo
Buryaile, aseguró ayer que el sector agropecuario retrasará
una hora y media su manifestación para "evitar confrontaciones".
"Esperamos una presencia masiva de productores y sus familias, que
van a llegar a Buenos Aires movilizados en sus propios vehículos
y en ómnibus", sostuvo Buryaile en declaraciones a radios
de Buenos Aires. El dirigente aclaró que no está previsto
el traslado a la capital del país de maquinaria agrícola,
dijo que la seguridad será garantizada por la Policía Federal
y adelantó que esperan la participación de unas 100.000
personas en el Monumento a los Españoles, en el centro de Buenos
Aires.
Fuente:
La Nación (Paraguay) |