La
presidenta argentina vio como su vicepresidente, Julio Cobos, votó
en contra del proyecto de ley con el cual ella pretendía solucionar,
en parte, el conflicto con los agricultores.
Tras solo siete meses de gobierno, la mandataria
se quedó sin mayorías en el Congreso --las posee en número,
pero no cuenta con su apoyo -- y enfrenta el desafío de reconstituir
su poder político minado por el conflicto con el campo.
Pero el revés también podría marcar un cambio positivo
en el gobierno, si la mandataria reabre el diálogo con
los distintos sectores políticos y sociales y adopta una gestión
basada en la búsqueda de consenso que deje de lado el estilo de
confrontación e imposición que hasta ahora tuvo.
Fue
la propia presidenta quien sometió en junio al juego democrático
el proyecto de gravámenes para dotarlo de mayor "institucionalidad",
pero confiaba en que la mayoría propia en ambas cámaras
haría de la sanción de la ley un simple trámite burocrático.
El
conflicto golpeó fuertemente la economía argentina por la
suspensión temporal de las exportaciones, la caída en el
comercio interno y una inflación que se aceleraba desde antes de
marzo. Las continuas protestas rurales y los bloqueos de rutas en todo
el país ahuyentaron inversionistas, lo cual arrastró a la
baja el precio de los bonos soberanos, explicó a AP Martín
Krause, analista económico del Centro de Investigaciones de Instituciones
y Mercados de Argentina (CIIMA).
De
acuerdo con Krause, el efecto económico de la decisión del
Senado dependerá de cómo la presidenta reaccione. "La
economía argentina siempre está muy condicionada por las
expectativas... Si la reacción del gobierno es tomar esto como
una oportunidad de cambio, entonces esas expectativas mejorarán",
dijo.
"Según
algunas estimaciones, la eliminación total de la resolución
125 (que dispuso las nuevas retenciones) podría llevar a una pérdida
de cerca del 1% del Producto Bruto Interno, por lo que el gobierno seguramente
tratará de buscar una solución intermedia", escribió
Daniel Kerner, analista para Latinoamérica del Eurasia Group.
La
soja cotizaba en baja en la plaza de Chicago debido en parte al rechazo
del Senado a las nuevas retenciones. Pero el argentino Martín Uribe,
profesor de la Universidad de Duke especializado en mercados emergentes,
opinó que un aumento en la producción y exportación
de granos de Argentina "no creo que vaya a tener un impacto significativo
en los precios internacionales de las materias primas porque Argentina
no es un formador de precios, sino un tomador de precios".
Varias
horas después de que el vicepresidente Julio Cobos definió
la suerte del proyecto oficial votando en su contra tras un empate en
el Senado, ningún integrante del gobierno se había manifestado
públicamente. Quienes sí se expresaron con fuerza fueron
los líderes de una oposición.
"Hay
que dar una gran oportunidad a Cristina (Fernández) para que empiece
una presidencia republicana, porque el cambio fue en el marco de las instituciones,
con el poder simbólico enorme de una revolución en paz",
dijo a periodistas la líder de la Coalición Cívica,
Elisa Carrió, quien compitió con la mandataria en las elecciones
presidenciales de octubre.
Cobos
ya había expresado sus discrepancias con el esquema móvil
de retenciones, que sujetaba la tasa del impuesto a la cotización
de los granos en el mercado internacional, pero nadie había previsto
que sería él quien tendría la última palabra.
Aunque
un día antes del debate en el Senado Néstor Kirchner --esposo
de Fernández y cuya figura tiene decisiva gravitación en
su gestión -- había asegurado que el gobierno acataría
la decisión del Congreso "sea cual fuere", las polémicas
retenciones seguirán vigentes hasta que la presidenta no derogue
la resolución que las dispuso en marzo.
‘No’
decisivo tumba la ley de Kirchner
“Actúo conforme a mis convicciones”. Con esta
frase, Julio Cobos, presidente del Senado argentino y vicepresidente de
la nación, ratificó su decisión luego de votar por
el ‘no’ en la decisiva sesión que tumbó la polémica
ley de aranceles a las exportaciones agrícolas.
La ley por la que los agricultores argentinos estuvieron en huelga cuatro
meses, y en contra de la que marcharon multitudinariamente el martes,
tenía un empate técnico en el Senado, donde 36 de los 72
votos se repartieron equitativamente entre el ‘sí’
y el ‘no’. La decisión final la tuvo que tomar el vicepresidente
de Cristina Kirchner, quién contrario a todo prejuicio dio su negativa
argumentando que quiere que “la presidenta y los argentinos entiendan
que la ley no es la solución a este conflicto”.
La
decisión crea ahora un ambiente de tensión en la política
argentina, donde los más afectados son los peronistas partidarios
de los Kirchner. Según analistas argentinos, el gobierno de Cristina
Fernández tendrá que esperar por lo menos un año
para presentar nuevamente la ley. Luego de la votación, Cobos declaró
que no piensa renunciar a su cargo como ‘segundo’ del gobierno
de Kirchner.
Fuente:
El Espectador (Colombia)
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