Por ejemplo el dato económico "importante" a conocer
ayer lunes era el crecimiento de las ventas en navidad. Como no hay ningún
dato de un organismo oficial, entonces la Cámara Argentina de Comercio
habla de un crecimiento del 22,4% nominal en las ventas (lo cual supone
un incremento casi nulo en las cantidades vendidas), mientras CAME habla
de un 10,4% en volumen, pero sin mencionar valores. Buscando datos en
el interior, en Santa Fe, las ventas crecieron sólo un 17% en valor,
etc.
Es increíble que a esta altura de los acontecimientos, no se sepa
si estas navidades fueron un boom de ventas, o sólo un poco mejor
o un poco peor. En realidad, estamos a ciegas, pero como "más
o menos nos está yendo bien", no es necesario saber cuán
bien. Si se es oficialista, es muy bien, si se es opositor, no tan bien.
En el fin de semana no faltó la nota comparando las proyecciones
hechas por consultoras a fines del año pasado de lo que iba a pasar
y lo que en definitiva pasó. La nota, tendenciosa, hacía
las comparaciones contra lo que publica el Indec, con todas las objeciones
que sabemos.
Lo que más me llamo la atención, es que acordamos que el
PBI creció este año, pero no cuanto. Parece que da igual
si es el 9%, el 7% o el 5%. Depende a quien quiera creerle, será
la estadística utilizada.
Así es como no coincidimos en cual es el nivel de aumentos de precios,
ni de cuanto es la pobreza o la indigencia. Todas las variables las sospechamos
y debatimos cada vez más en el aire.
En lo cotidiano también
Pero lo más interesante, es que este fenómeno sucede en
la vida cotidiana. Pregúntese si realmente Ud. sabe cuánto
le cuesta lo que compra en el supermercado o lo que pagó la ropa.
El precio dice una cosa, pero depende el día, tengo 2x3, o 70%
de descuento en la segunda unidad o 15% de descuento con la tarjeta de
tal banco, o si pago con débito tengo devolución de IVA
del 5%, etc. Es casi imposible saber cuánto paga uno realmente
por las cosas.
Para peor, ya ni nos tomamos el trabajo de saberlo. Si total todo sube,
entonces compremos el día que nos parece más barato, sin
que realmente sepamos cuanto nos cuesta.
Es imposible que estemos dando como consumidores las señales correctas,
si no tenemos idea de cuánto vale lo que compramos. En esta locura
de precios inasibles, no estamos en condiciones de premiar ni la calidad
ni la innovación. Y esto se aprecia sobre todo en empresas de consumo
masivo, que son cada vez menos innovadoras.
El masomenómetro
Argentina es un gran usuario del sistema estadístico de los cinco
dígitos oscilantes. Este método consiste en levantar la
mano con los 5 dedos extendidos y moverlos de un lado al otro, mientras
se dice "y ... debe ser más o menos un 25%". Este masomenometro
está, por desgracia siendo cada vez más utilizado y para
peor, con eso se justifican tanto las políticas como las críticas
económicas.
La economía es una ciencia social fascinante. Tiene como toda ciencia
social un componente ideológico (o de visión, al decir de
Schumpeter) y como es humana, es dinámica, es decir que lo que
podía ser bueno en un momento, es malo en otro.
Pero sobre algo que esta ciencia fue creciendo y entendiendo cada vez
los problemas viejos y nuevos que se generan, es que se respaldan con
números, que de alguna manera todos, independientemente de nuestra
ideología, logramos estar de acuerdo.
Si la economía crece al 7% anual, unos podrán mostrar que
es por las políticas del gobierno u otros dirán que se debe
al viento de cola internacional, etc. Pero todos acordamos que es el 7%.
Si este consenso no está, todas las polémicas giran sobre
sí mismas y son autorreferenciales.
La ciencia avanza cuando en el debate hay números y no adjetivos
calificativos. Por desgracia en Argentina hay más adjetivos que
números.
Aboguemos para que en el 2012 recuperemos la capacidad de medir. De medir
cada vez mejor y cada vez más cosas. La única forma de avanzar
en el conocimiento es midiendo. Sin datos "lo más objetivos
posibles" ningún debate es viable.
Todo termina siendo sensaciones e impresiones que nos impiden avanzar
en el entender lo que realmente nos está pasando y, más
importante aún, lo que nos puede pasar.
Tomás
Bulat
Economista. Periodista
Fuente: Cronista.com (Buenos Aires) |