Economia
 
-BRASIL: Las alternativas en la generación de energía
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Brasil posee hoy excepcionales condiciones para inversiones en infraestructura. Economía estable, disminución de riesgos en las inversiones, calentamiento de los negocios, inflación bajo control y aumento en la renta de la población. Ese conjunto de factores macroeconómicos estimula el interés de inversores privados y gubernamentales.

Esa ola de crecimiento demanda una respuesta, de la misma intensidad, en la disponibilización de proyectos de infraestructura, sean ellas en nuevas carreteras, puertos, transportes, siderurgia, construcción civil y, principalmente, energía.

Considerando un crecimiento de 5% en el consumo de energía eléctrica en Brasil, vamos a necesitar, anualmente, de 3.000 MW promedio, lo que representa una potencia hidroeléctrica instalada de 6.000 MW, casi media usina hidroeléctrica como la Itaipú o todo el conjunto del Complejo Madeira.

En recursos financieros, eso demandaría, aproximadamente, R$ 20.000 millones. Diferentemente de otros escenarios, hoy faltan proyectos de nuevos emprendimientos hidroeléctricos para aumento de la oferta de energía eléctrica. Los recursos financieros, escasos veinte años atrás, no se configuran más como un problema a ser considerado.

Una de las barreras a ser enfrentadas con responsabilidad en este proceso es el tema de los plazos para la obtención de las licencias ambientales. Es evidente que se debe buscar una reducción en esos plazos sin comprometer la calidad del trabajo de los organismos licenciantes y sin perjudicar al medio ambiente.

Brasil tiene hoy un potencial hidroeléctrico de, aproximadamente, 200.000 MW de potencia instalada pero, si se busca que sea ambientalmente viable, esa proyección cae a la mitad. Hay que considerar las áreas inundadas, la remoción de las poblaciones ribereñas, las áreas con demarcación indígena, la flora nativa y los animales que necesitan ser capturados, protegidos o trasladados de su habitat.

Además de la carencia de grandes proyectos, con excepción de las usinas del río Madeira –Santo Antônio y Jirau, que entrarán en funcionamiento en los próximos siete años- existen proyectos licitados hace más de seis años que no obtuvieron la licencia ambiental y que están con sus cronogramas atrasados.

Obviamente, el tema ambiental no es el único responsable por la falta de proyectos. Durante mucho tiempo no fueron hechas inversiones en estudios de inventarios de ríos y estudios de viabilidad de nuevas usinas y ese, tal vez, sea el principal factor de la inexistencia de proyectos a ser disputados por los inversores en las subastas de energía nueva programadas para este año.

Como faltan proyectos hidroeléctricos, la alternativa que viene ganando cuerpo es la de usinas termoeléctricas. Brasil necesita de usinas termoeléctricas, pues es necesario diversificar la matriz energética, para minimizar el riesgo hidrológico de años en que llueve poco o, aún, el atraso del comienzo del período de lluvias, como ocurrió en el primer bimestre de este año. De todas maneras, el costo de la energía termoeléctrica para el consumidor es más alto y, por eso, Brasil necesita tener proyectos de usinas hidroeléctricas, cuyo costo de producción de energía es menor.

Las próximas licitaciones de energía nueva, las denominadas A-5 y A-3, que se producirán en agosto, básicamente contarán con energía proveniente de usinas térmicas, con cerca del 70% usando como combustible el óleo, más caro y con mayor impacto ambiental. En esas subastas, la participación de las usinas hidroeléctricas será de apenas 1%.

En términos de capital para hacer frente a esas inversiones, Brasil no tendrá problemas, pues las empresas privadas tienen disponibilidad para eso y el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) ofrece financiamientos a largo plazo a costo atractivo. Además de eso, con el grado de inversión (investment grade) obtenido por Brasil, habrá ciertamente un aumento en la oferta de dinero para la financiación de infraestructura.

‘Player’ importante en el escenario del sector eléctrico brasileño, CPFL Energia, a través de su controlada CPFL Geração, enfoca su crecimiento también en el aumento de la oferta de energía. Además de participar competitivamente en las subastas promovidas por la Agência Nacional de Energia Elétrica (ANEEL), buscará la construcción de pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH’s), la repotenciación de sus PCH’s antiguas, agregando más energía, sin ningún impacto ambiental y, por eso, habilitándose para tener el reconocimiento de créditos de carbono para su comercialización en el mercado internacional y la energía de biomasa, a través de asociaciones con empresas del sector alcoholero.

Por Miguel Normando Abdalla Saad,

Vicepresidente de Generación de CPFL Energia

Fuente: Gás Brasil

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Gentileza para NOTIAR del Dr. Enrique Guillermo Avogadro

 
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