“Si Cheppi llega, pero siguen Moreno y Echegaray, no va a poder
hacer nada”, se quejó amargamente el todavía secretario
de Agricultura en su despedida del cargo.
“Si Cheppi llega, pero siguen
Moreno y Echegaray, no va a poder hacer nada”, se quejó amargamente
el todavía secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, ante un
amigo que acudió a la despedida que hoy al mediodía se le
hizo al funcionario santacruceño en el Salón Gris del edificio
de Paseo Colón.
Indiscutiblemente golpeado tras
cuatro meses durísimos en los que más de una vez quiso irse,
que siguieron a dos terribles años como Secretario y tres como
subsecretario, De Urquiza dio un discurso donde defendió la política
de retenciones móviles del Gobierno, y se quebró cuando
pronunció estas palabras: “Alguna responsabilidad habré
tenido yo” en la derrota legislativa, revela La Politica Online.
En realidad, se largó a
llorar sin consuelo. Carlos Miguel Milicevic, su Jefe de Gabinete, se
le acercó y lo abrazó largamente. Mientras, las cien personas
que fueron a despedirlo no paraban de aplaudirlo.
Testigos
aseguraron a La Política Online que fue aplaudido por cinco, diez
o incluso quince minutos. Fue un aplauso larguísimo. Son todos
testigos de los durísimos momentos por los que tuvo que pasar el
funcionario, imposibilitado de tomar de decisiones, porque en su área
sólo se hace lo que dispone Moreno y, más recientemente,
Etchegaray.
O
sea, Kirchner. A él, a De Urquiza, sólo le tocaba poner
la cara ante la dirigencia agropecuaria, “para entretenerlos”.
De
Urquiza presentó la renuncia el viernes, pero todavía nadie
se la aceptó.
Tampoco
nadie se comunicó con él. Ni Kirchner, ni Cristina, ni Carlos
Fernández, su superior jerárquico, ni tampoco Julio De Vido.
En fin. Nadie.
Tomó
la decisión, según comentan cerca de él, porque las
decisiones son inminentes y no soportaba más el destrato público.
“No aguanta más”, confiesan a su alrededor, “quiere
volver a su campo en el sur ya y descansar”.
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