Semanalmente,
la noticia de un nuevo secuestro hace girar a la sociedad sobre sí
misma. Ya es una alegría del pueblo argentino la liberación
de una víctima inocente en manos de una organización criminal
jamás desactivada. Pareciera que la inseguridad es funcional
al gobierno para distraer a la población de los hechos que no consuma;
del estancamiento económico y la desinversión de los industriales
que alcanza al 17% del P.B.I., dos puntos menos que en la mayor depresión
de la década del noventa.
D'Elía
copa una comisaría, roban computadoras y un cuadro, la destruyen
y echan a la plana mayor policial. No sólo no es procesado sino
que es premiado como invitado especial a la parodia democrática
de Chávez.
Los
piqueteros siguen siendo dueños de nuestras calles y de nuestros
horarios de vida.
El
gobierno no alcanza ni a hacer “gatopardismo”. Por
que mucho ha cambiado para mal desde el 25 de mayo de 2003. El salario
pauperizado por la pesificación asimétrica, la desocupación
y el empleo en negro, dejan su escala de valores al tema de inseguridad
ciudadana.
Celebrar
como propio la liberación de Nicolás tras 21 días
de privación ilegítima de su libertad en una “cárcel
del pueblo siglo XXI” demuestra que nuestra sociedad está
enferma. Que una madre tenga que arrodillarse ante criminales para rogar
por la libertad de su hijo no resulta normal en una sociedad normal. Sí
en Argentina y hasta injuriosa para la figura de Kirchner según
Alberto “Rasputín” Fernández... Ayer
a la noche, los argentinos celebramos la liberación, tras diez
días de cautiverio , del joven empresario Gabriel Gaita......¿Quién
será la próxima víctima?
A
tal grado hemos llegado de improvisación que el propio presidente
dijo que se pondrá al frente de la lucha contra el delito. Meses
y meses perdidos con Béliz a cargo de Seguridad para retornar a
Interior una facultad innata. Cabe saber qué hará el “todólogo”
Aníbal Fernández, quien aún no ha convocado
a especialistas en la materia para aprender de un tema que le resulta
ajeno en sus conocimientos.
Volviendo
a la convocatoria cívica del jueves, creo que Blumberg se equivoca
al movilizar a la gente sólo al Congreso Nacional, donde ya se
han aprobado cuatro leyes de su petitorio y las restantes están
activas en las comisiones respectivas.
Marcharemos
al Congreso para luego marchar al lugar donde aún no hemos recibido
respuesta alguna: la casa Rosada. Casi cinco meses de
la primera convocatoria han acentuado el hastío y descreimiento
social, sin contar el “efecto changuito” que golpea a los
hogares que pueden gozar con un trabajo estable.
No
será sólo la marcha del estoico Blumberg, sino en honor
de la Dra. Garnil. Será también en honor del joven Ariel
Strajman quien se ve obligado a revivir en el juicio oral de su captores
el peor momento de su vida. También en honor de su madre que recogió
de una bolsa de residuos su dedo amputado por una tenaza asesina.
Caeríamos
en un error si confundimos el objetivo.
Marchar
pacífica y cívicamente sí. Ladrar a la luna como
quiere Kirchner nó.
Son
pocas cuadras a través de la Avda. de Mayo en las que haremos sentir
nuestra presencia y nuestro derecho de peticionar.
¿Será
capaz algún miembro del kirchnerato bajar de sus despachos alfombrados
y prometernos a todos ocuparse del tema?
¿El
Presidente saldrá al balcón para calmar nuestra diaria ansiedad
y se convertirá de una buena vez en estadista?
Seamos
utópicos, aunque sea por esta vez, mas nó estúpidos.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Agosto 22 de 2004
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