Pruebas
al canto: Argentina no concurrió a la Cumbre del G-20 no por ser
“dura en el arte de arrugar” (Asís dixit) sino por
advertencias de allegados a Kirchner que seríamos el “pato
de la boda” y castigarían nuestros constantes incumplimientos.
Como sólo escapa hacia delante y necesita tener enemigos que sustenten
su inacción de gobierno, ahora el enfocado es Roberto Lavagna,
a quien en los pasillos de la Casa de Gobierno” lo bautizaron “prosciutto
intermezzo” (jamón del medio) ya que será
el enemigo interno culpable de todos los fracasos internacionales.
“Kirchner
es al mundo lo que D’Elía es a la Argentina; representa la
soberbia del incumplimiento de la ley” se le oyó
susurrar a un radical-lopezmurphista de la primera hora. Tanto corre en
su fuga que no vislumbra que el precipicio está más cercano.
Ya que hablamos del delincuente de D'Elía -delincuente porque cometió
concurso real de delitos- esperamos su desafuero, ya que como honor no
tiene él no renunciará a su cobertura frente a la justicia.
De existir justicia sabe bien ese cobarde que su destino posterior a su
indagatoria por el dasastrte cometido en la Comisaría 24a. de la
Boca serán las rejas.
¿Qué
mejor que encontrar un culpable de los fracasos del gobierno?
Y ése sin dudas será Roberto Lavagna, un negociador nato
con quien, a pesar de no coincidir con su neokeynesianismo, debo reconocerle
el carácter de abogado defensor de un país estafador
del mundo y de sus propios ahorristas. Nadie sabe en los despachos
oficiales cómo pagaremos los U$S 1.800 millones al F.M.I. que vencen
en abril. Tampoco saben cómo y cuándo saldremos del default.
Sí
saben pero no quieren, cómo podríamos comenzar a demostrar
voluntad de cumplimiento con la aldea global en base a los excedentes
de caja que prefieren repartir prebendariamente.
También
encontró enemigos de la "causa nacional y popular"
a dos connacionales de la patria de los abuelos de Lavagna. Silvio
Berlusconi Y Nicola Stock atentan contra la Argentina potencia por
el desestabilizador reclamo de querer cobrar lo que les estafaron a sus
ahorristas nuestros pesificadores asimétricos.
Respecto
al “enemigo” Lavagna vale una anécdota contada
por Perón a Balbín en su casona de la calle Gaspar Campos.
Cuando Perón fue derrocado en 1955 uno de sus exilios fue la República
Dominicana, donde el presidente de turno le comentó al general
que ganaba las elecciones pero no sentía que su pueblo le demostrara
afecto. Y le demostró su admiración al contarle lo que veía
reflejado en las imágenes de la Plaza de Mayo clamando su nombre.
Perón,
con la astucia que lo caracterizaba, le preguntó si había
partidos opositores y si estaba legalizado el Partido Comunista. El Presidente
dominicano le respondió negativamente a lo que Perón le
aconsejó: Presidente debe legalizar el Partido Comunista y poner
al mando a una persona de su confianza que hable un poco de Stalin, Trostky
y Mao. El consejo fue aceptado y renació el “comunismo
dominicano” bajo el mando del cuñado del presidente…
La
“oposición comunista” amalgamó la sociedad
en favor de su presidente que pudo comenzar a llenar la plaza principal
frente al palacio de gobierno.
Quizás
Kirchner no conozca esta anécdota porque hace treinta años,
cuando los dos viejos caudillos que estaban por encima del bien y del
mal buscaban “la unión nacional”, nuestro
actual presidente tocaba bombos montoneros en la Juventud Universitaria
Peronista de La Plata junto al hoy Embajador ante el Reino de España,
Carlos Bettini.
Por
eso, dentro del peronismo, ni puede llegar a catalogárselo como
“soldado de Perón”.
Hegemónico
Señor feudal de tierras sureñas, logró derogar
a través de sus mayorías parlamentarias el artículo
29 de la carta alberdiana que condena a quienes concedieran la
suma del poder público como “infames traidores a la Patria”.
La
vergüenza ajena vivida el miércoles en el Senado de la Nación
al votarse hasta el artículo 11 (otorgamiento de superpoderes
a Alberto “Rasputín” Fernández) de la ley
de Presupuesto Nacional y luego levantarse el peronismo para dejar sin
quórum a la sesión, nos hizo revivir el título de
un libro escrito por mi querido maestro Horacio Sanguinetti: “La
democracia ficta”.
El
neorrosismo kirchneriano caerá por su propio exceso de peso.
El
10 de diciembre esta “democracia” alcanzará
su mayoría de edad, sólo porque cumple 21 años de
vida. Tuvo una sola interrupción cívica: el golpe institucional
del 19 y 20 de diciembre de 2001 al derrocar a un gobierno débil….Entonces
llegaron ellos, como diría Sui Géneris y nos demostraron
que cuando gobiernan aplastan y cuando son oposición destruyen
el accionar de un gobierno no peronista.
¿Tendremos
que bajar los brazos y enseñarles a nuestros hijos que la Argentina
siempre será peronista y que tener el pasaporte en regla es la
mejor medida de seguridad personal?
¿Deberemos
consolarnos con llegar a viejos y chatear con ellos en países del
primer mundo?
Ése
es el peor legado que podríamos dejarles.
Humberto
Bonanata
Buenos Aires, Noviembre 28 de 2004
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