Editorial
 
-Se cierne la oscuridad
Por Humberto Bonanata

www.notiar.com.ar

Dicen que la única manera que un ciclista no se caiga de su bicicleta es seguir pedaleando…salvo que se le rompa la cadena. Algo así le ha sucedido a Kirchner y sus amanuenses a solo cumplir dieciocho meses de gestión. Ni una C.G.T. dibujada, funcional al gobierno que entre sus “conquistas sociales” logró aumentar las asignaciones familiares en cincuenta pesos, (que le cuestan al fisco 2.700 millones de pesos anuales), ni las impenitentes hordas de Duhalde, logran sustentar una mentira que comienza a ser víctima de su propio veneno.

Pruebas al canto: Argentina no concurrió a la Cumbre del G-20 no por ser “dura en el arte de arrugar” (Asís dixit) sino por advertencias de allegados a Kirchner que seríamos el “pato de la boda” y castigarían nuestros constantes incumplimientos. Como sólo escapa hacia delante y necesita tener enemigos que sustenten su inacción de gobierno, ahora el enfocado es Roberto Lavagna, a quien en los pasillos de la Casa de Gobierno” lo bautizaron “prosciutto intermezzo” (jamón del medio) ya que será el enemigo interno culpable de todos los fracasos internacionales.

“Kirchner es al mundo lo que D’Elía es a la Argentina; representa la soberbia del incumplimiento de la ley” se le oyó susurrar a un radical-lopezmurphista de la primera hora. Tanto corre en su fuga que no vislumbra que el precipicio está más cercano. Ya que hablamos del delincuente de D'Elía -delincuente porque cometió concurso real de delitos- esperamos su desafuero, ya que como honor no tiene él no renunciará a su cobertura frente a la justicia. De existir justicia sabe bien ese cobarde que su destino posterior a su indagatoria por el dasastrte cometido en la Comisaría 24a. de la Boca serán las rejas.

¿Qué mejor que encontrar un culpable de los fracasos del gobierno? Y ése sin dudas será Roberto Lavagna, un negociador nato con quien, a pesar de no coincidir con su neokeynesianismo, debo reconocerle el carácter de abogado defensor de un país estafador del mundo y de sus propios ahorristas. Nadie sabe en los despachos oficiales cómo pagaremos los U$S 1.800 millones al F.M.I. que vencen en abril. Tampoco saben cómo y cuándo saldremos del default.

Sí saben pero no quieren, cómo podríamos comenzar a demostrar voluntad de cumplimiento con la aldea global en base a los excedentes de caja que prefieren repartir prebendariamente.

También encontró enemigos de la "causa nacional y popular" a dos connacionales de la patria de los abuelos de Lavagna. Silvio Berlusconi Y Nicola Stock atentan contra la Argentina potencia por el desestabilizador reclamo de querer cobrar lo que les estafaron a sus ahorristas nuestros pesificadores asimétricos.

Respecto al “enemigo” Lavagna vale una anécdota contada por Perón a Balbín en su casona de la calle Gaspar Campos. Cuando Perón fue derrocado en 1955 uno de sus exilios fue la República Dominicana, donde el presidente de turno le comentó al general que ganaba las elecciones pero no sentía que su pueblo le demostrara afecto. Y le demostró su admiración al contarle lo que veía reflejado en las imágenes de la Plaza de Mayo clamando su nombre.

Perón, con la astucia que lo caracterizaba, le preguntó si había partidos opositores y si estaba legalizado el Partido Comunista. El Presidente dominicano le respondió negativamente a lo que Perón le aconsejó: Presidente debe legalizar el Partido Comunista y poner al mando a una persona de su confianza que hable un poco de Stalin, Trostky y Mao. El consejo fue aceptado y renació el “comunismo dominicano” bajo el mando del cuñado del presidente…

La “oposición comunista” amalgamó la sociedad en favor de su presidente que pudo comenzar a llenar la plaza principal frente al palacio de gobierno.

Quizás Kirchner no conozca esta anécdota porque hace treinta años, cuando los dos viejos caudillos que estaban por encima del bien y del mal buscaban “la unión nacional”, nuestro actual presidente tocaba bombos montoneros en la Juventud Universitaria Peronista de La Plata junto al hoy Embajador ante el Reino de España, Carlos Bettini.

Por eso, dentro del peronismo, ni puede llegar a catalogárselo como “soldado de Perón”.

Hegemónico Señor feudal de tierras sureñas, logró derogar a través de sus mayorías parlamentarias el artículo 29 de la carta alberdiana que condena a quienes concedieran la suma del poder público como “infames traidores a la Patria”.

La vergüenza ajena vivida el miércoles en el Senado de la Nación al votarse hasta el artículo 11 (otorgamiento de superpoderes a Alberto “Rasputín” Fernández) de la ley de Presupuesto Nacional y luego levantarse el peronismo para dejar sin quórum a la sesión, nos hizo revivir el título de un libro escrito por mi querido maestro Horacio Sanguinetti: “La democracia ficta”.

El neorrosismo kirchneriano caerá por su propio exceso de peso.

El 10 de diciembre esta “democracia” alcanzará su mayoría de edad, sólo porque cumple 21 años de vida. Tuvo una sola interrupción cívica: el golpe institucional del 19 y 20 de diciembre de 2001 al derrocar a un gobierno débil….Entonces llegaron ellos, como diría Sui Géneris y nos demostraron que cuando gobiernan aplastan y cuando son oposición destruyen el accionar de un gobierno no peronista.

¿Tendremos que bajar los brazos y enseñarles a nuestros hijos que la Argentina siempre será peronista y que tener el pasaporte en regla es la mejor medida de seguridad personal?

¿Deberemos consolarnos con llegar a viejos y chatear con ellos en países del primer mundo?

Ése es el peor legado que podríamos dejarles.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Noviembre 28 de 2004

 
Ver más noticias II Ir al inicio