Ningún
presidente de una República (aquí excluimos a los 24 distritos
de nuestra confederación) pudo continuar su mandato con el poder
inicial si fue “castigado” por su pueblo al promediar
su gestión. El famoso “pato rengo”
determinó la política de cada país con miras a un
fin ordenado de la gestión.
En
la Argentina toda comparación histórica con la civilización
democrática nos guiará inevitablemente a una conclusión
equivocada.
Porque
aquí no domina la razón sino el espanto; la intolerancia
sobre el orden constituido; la mentira mediática sobre la realidad
social; la constante burla a la ciudadanía sobre logros no logrados
sobre nuestro aislamiento del mundo civilizado; las “Kirchnerkorps”
frente a los ciudadanos que soportan mes a mes la caída de su ingreso
y temen por el futuro de los hijos.
Kirchner
nunca regala nada. Menos en política. Su “escape a la
cobardía” frente a nuestra fiesta cívica por
excelencia es un paso más a la destrucción de costumbres
de algo que precie ser llamado Nación. Por primera vez
en 195 años de vida, lo que hoy se llama Argentina, no celebrará
el primer levantamiento contra el colonialismo de un pueblo que exigía
saber de qué se trataba.
Nada
es casual en política, no sólo desprecia a la historia sino
también a la Iglesia Católica. No soportaría
(la desesperación que lo domina) la homilía del
Cardenal Jorge Bergoglio. Creyó que con cancelar el solemne Te
Deum lograría disuadir a la congregación sociopolítica
más antigua de la historia: la feligresía.
Logró
también con este desprecio ecumenizar la defensa de los derechos
sociales. Cree haber huido para adelante pero se equivoca otra
vez más. No logrará volver sobre sus pasos ni cicatrizar
una profunda herida con la sociedad. Del ridículo no
se vuelve.
A
dos años de su gobierno trató de “abolir”
el 25 de mayo y cree, como frustrado “revolucionario
de bolsillos llenos ” lector de libros exégetas
que para la revolución primero hay que destruir para luego
consolidar los cambios. Esa teoría política se
choca con nuestra idiosincrasia de pueblo “pancista”
aunque defensor de sus instituciones. Ese mismo pueblo
que denosta al Congreso Nacional o al Poder Judicial como llamado desesperado
a que ejerzan su independencia del Ejecutivo.
“Acá
no es cuestión de caja sino de miedo” dice López
Murphy a quien lo quiera escuchar. Cimentaron el miedo a pensar
distinto como pilar del oscurantismo. Pocos se animan a decir
la verdad, de a poco, frente a los engaños oficiales.
“El
miedo no es tonto, aunque tonto es quien tiene miedo”.
Y
de eso sabe Aníbal Ibarra que será una de las presas a entregar
a la justicia para ganar votos. Los hechos se precipitaron y su indagatoria
se acerca para principios de junio. La primera será la más
fácil.."incumplimiento de los deberes de funcionario público".
La segunda, nadie sabe si será antes o después del 23 de
octubre, se basa en una querella del Dr. José Iglesias, padre de
una de las víctimas, que radica en "abandono de persona seguido
de muerte", en 193 casos, que tiene una pena que oscila entre los
8 y 25 años de prisión, siempre agravado por el cargo de
Jefe de Gobierno.
Una
fuente de la Sección Delitos Complejos de la Policía federal,
sita en Cavia y Libertador expresó que el hermano de Vilma habría
mandado a preguntar cómo era la habitación que, por temor
a que se profugue, Rodolfo Cani...Corral, privó ilegalmente de
la libertad a María Julia Alsogaray...por el módico término
de más de 21 meses.
También
le privó el derecho de estar en el lecho de muerte de sus ancianos
padres. Si en la Argentina funcionara el Consejo de la Magistratura, un
pedido de juicio político al menos lograría que Cani...Corral
fuera desterrado de la justicia, para bien de todos.
Por
ello el autoplebiscito encarna un llamado de atención a la sociedad…”Si
me va mal a mí, les irá mal a Ustedes”…Y
aquí Kirchner vuelve a equivocarse. Olvida que es el “huevo
de la serpiente” que volteó a De la Rúa el 20
de diciembre de 2001. Creyó que con traicionar al bañero
lomeño y fundidor del BAPRO y de la provincia más rica del
país, seguiría su camino sin piedras ni carpetas molestas.
Cree
que en la computadora de la historia borró el disco rígido
de su pasado. Se equivoca nuevamente; ya
existen programas que recuperan el disco rígido a pesar de los
hackers.
Kirchner
sabe que el 23 de octubre puede consolidar su poder y transformarse en
el “Restaurador de las Leyes” de un país sin
ley. Sus fuerzas de choque nada tienen que perder como
guardia pretoriana. Son lúmpenes de baja estofa
inyectados de resentimiento social y acostumbrados a la “caja prebendaria”.
Copan comisarías, roban cuadros y siguen pregonando al saber que
no existe justicia contraria al régimen. Están armados por
el compañero Chávez y las F.A.R.C. Cumplirán la defensa
de su dictador a rajatabla, porque son parte del poder.
¿Qué
hará Kirchner si obtiene un resultado favorable en las elecciones
legislativas?
Imaginen
Ustedes que si en dos años de disgregación social con sólo
el 22% de los votos desmadró de cuajo todo intento pacificador
y de unidad nacional; batió los récords de decretos de necesidad
y urgencia con un Parlamento favorable; hostilizó a los partidos
políticos con representación parlamentaria y a las Fuerzas
Armadas las arrodilló hasta la humillación… ¡qué
sucederá si se considera plebiscitado por el pueblo!
La
generación de un autogolpe para suprimir las instituciones republicanas
está a la vuelta de la esquina. Los conflictos sociales
comenzaron a rugir ante la licuación de los salarios de los trabajadores.
Ni los propios gordos pueden parar a las que fueron sus bases, hoy desmadradas.
La marcha por un mayor presupuesto educativo nos une a todos sin distinción
de ideologías, la igualdad de oportunidades está garantizada
por el artículo 16 de nuesta Constitución Nacional.
Tienen
sus chivos expiatorios para consolidar la hegemonía en el 2005.
Caso contrario saben que poder que no se ejerce se pierde y por ello ni
piensan en 2007.
Señor
Presidente: hago uso de la libertad que Usted dice que rige para el
periodismo…
El
que avisa no traiciona.
Por
favor…no nos vuelva a enfrentar a los argentinos.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Mayo 22 de 2005
|