En
miras de afianzar su poder hegemónico, dará expresamente
el primer paso a su reelección en 2007 y reposará en los
“círculos kirchnerianos”, con Pérsico y DÈlía
a la cabeza, como brazos ejecutores de las futuras prescindencias.
En
límites de su entorno ha logrado generar el pánico de
“la bolilla negra” a tal punto que el ex Intendente
de Quilmas, hoy (y por poco tiempo) Ministro del Interior, Aníbal
“todólogo” Fernández propone una investigación
sobre el pozo negro de desmanejo de fondos públicos inventado por
Menem en 1991 para sacarse de encima a Duhalde de la vicepresidencia y
obsequiarle como premio consuelo el territorio bonaerense como “zona
liberada”.
Es
dable recordar que el peronismo administró la provincia de Buenos
Aires ininterrumpidamente desde 1987 hasta nuestros días; recibió
la nada despreciable suma de U$S 1.600.000 diarios para el “Fondo
de Reparación Histórica de Conurbano Bonaerense”;
fundió en dos oportunidades el primer Banco de la
historia argentina; creó al “patacón” como moneda
de fantasía en sus dos series; concentró los mayores bolsones
de pobreza a minutos del obelisco; estableció el “voto cadena”
como prebenda y empobreció en todo concepto la provincia más
rica –por su variada producción de bienes y servicios-.
El
peronismo siempre se ha caracterizado –por su verticalismo- en encolumnarse
al jefe triunfador de la batalla. Siguen a quien ganan, se suman a él
y son incapaces de cuestionarlo.
Si
a ellos sumamos una sociedad mediocre, con dirigentes opositores mediocres
el resultado será –inexorablemente- la prevalencia de un
partido único que celebra sus elecciones internas conjuntamente
con las nacionales.
Este
síntoma de disgregación de la democracia parece encontrarse
en el climax del poder. Precios controlados, empresarios y comerciantes
amenazados con aperturas selectivas de importación son las armas
que mejor emplean al gobernar, ya aunque no lo hagan, siempre están
en el poder.
Si
son gobierno, aplastan; si son oposición, destruyen, desestabilizan
y voltean.
Esa
es la lógica desde hace sesenta años y la seguirá
siendo mientras la educación y la salud no sean razón de
Estado. Mientras la seguridad ciudadana sea una ruleta rusa tanto en la
vía pública como en el propio domicilio. Mientras las fuerzas
de seguridad se vean impedidas de prevenir un delito y sólo puedan
actuar ex – post, cuando el muerto ya está frío.
Es
todo un síntoma de la Plaza del Resentimiento
organizada para el próximo 25 de mayo. Pasarán lista al
mejor estilo stalinista y luego comenzarán a transitar el período
preelectoral más oscuro de nuestra historia. Se comenta que a Aníbal
fernández ya lo habrían apodado en los círculos aúlicos
del poder como "Juan Duarte", el suicidado hermano
de Eva Duarte en la segunda presidencia de perón.
El
gobierno más conservador de políticas sociales que recuerde
nuestra democracia cree afirmarse sobre la gente por autopropulsión.
Esa
misma autopropulsión que terminó con el Challenger…
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Abril 30 de 2006
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