Editorial
 
-Carnaval de la intolerancia
Por Humberto Bonanata

 

Aunque de Kirchner a pocos días de cumplir tres años de mandato y acumulación extrema de poder nada podría sorprendernos, lo vivido en el corsódromo, sambódromo o “papelódromo” de Gualeguaychú el viernes pasado, más que la vergüenza ajena por los dichos del Presidente de la Nación a los que ya nos tiene acostumbrados, nos debe dar vergüenza “in péctore” a todos los habitantes de este suelo (no digo República ni Nación) llamado Argentina.

Kirchner regenera en su autoritarismo la conducta seguida por Galtieri al declararle la guerra a la O.T.A.N. el 2 de abril de 1982. “Malvinizó” la cuestión de las papeleras frente a un pueblo hermano con el uruguayo que basa su única diferencia sustancial con el nuestro en que nunca padeció ser gobernado por un dictador populista que, aunque fue electo democráticamente, ejercitó todos los métodos disponibles para perseguir a la oposición de entonces por el sólo hecho de pensar distinto.

Las circunstancias históricas son distintas. En la Argentina de hoy no existe una oposición monolítica que enfrente en conjunto al hegemonismo en franca consolidación. Se escuchan variadas voces particulares de protesta al “patoterismo” ejercido por el primer mandatario como la de Carrió, Menem, Jorge Rivas (socialismo) o Mauricio Macri o López Murphy….Pero sólo voces…hechos o acciones comunes…nada.

Pero aquí vale una crítica hacia el principal partido de la oposición con representación parlamentaria, la Unión Cívica Radical, que sirvió de justificación con su presencia a través del gobernador mendocino Julio Cobos para “nacionalizar el conflicto”.

No es cipayo el que compra sino el que se hace vender.

El triste papel del travestido Cobos al discursear frente a la nomenclatura rindiendo su examen de “payaso necesario para justificar la payasada”, no dejó de dolernos a muchos quienes creemos que dentro de 17 meses, más precisamente el 28 de octubre, los argentinos deberemos elegir entre seguir fuera del mundo de la mano del marxismo practicante de Evo Morales y el populismo frenético del dictador Hugo Chávez o recomenzar el camino de reinserción en el mundo civilizado del que forma parte Latinoamérica salvo “Los tres chiflados” (ver artículo de Alejandro Tagliavini en Notiar del viernes 05 de mayo).

Es tan prostituta quien vende su cuerpo como el que paga por ello; es tan coimero el que ofrece dinero como quien lo acepta.

Y en ese palco había de todo. Ideólogos del golpe de Estado del 20 de diciembre de 2001 como Hugo Moyano; asesinos como el actual canciller Jorge Taiana; montoneras reaccionarias como Nilda Garré que no se cansa de reabrir heridas de la guerra de los setenta; depredadores de la riqueza ictícola del Mar Argentino por el otorgamiento a ultranza de permisos de pesca a buques de terceras banderas, como Felipe Solá durante su larga gestión en el gobierno de Menem, vecinos convencidos por el poder político de Busti para continuar los ilegales cortes de ruta con el país hermano y también aquellos entrerrianos que, aunque consideren una causa justa la protección de su medio ambiente, se oponen al “delito continuado” del corte de rutas y enfocan su defensa dentro de formas civilizadas.

Del lado de la vecina orilla, el progresista en serio de Tabaré Vázquez, contestaba a las payasadas de Kirchner visitando a Condoleezza Rice y a George Bush y abriendo las puertas para su República ante inminentes convenios bilaterales de libre comercio entre ambas naciones.

Nada peor para Kirchner que el “traidor de la demagogia” de Tabaré demostrara ser un hombre de Estado.

No ha sido lo único que sucedió en el subcontinente americano esta semana. A fuerza de ser sinceros fue lo menos importante, ya que las medidas tomadas por Evo Morales, en consonancia con su ideología y con la aquiescencia de Chávez trazaron una línea divisoria de futuros conflictos en lo que respecta al precio del gas y energía boliviana durante el invierno que se avecina. Lula tomó distancia prudencial y trató de mediar para evitar males mayores que perjudiquen a su país….Kirchner sólo pensaba en el “corso” del viernes pasado.

Mientras tanto poco importa que la economía encorsetada comience a sufrir filtraciones ni que en sólo sesenta días el “efecto changuito” en los supermercados haya subido un 50%, sin tomar en cuenta el valor de las carteras Gucci ni Louis Vouiton, embarcaciones, relojes suizos ni aeronaves privadas, que no sufrieron aumento alguno.

Tampoco el gobierno toma en cuenta que en 22 años de democracia, cada día más formal e incumplida, el superávit primario se de de bruces con el aumento de los índices de indigencia, ni que niños de una escuela misionera se alimenten con gomaespuma para saciar su hambruna.

Todo es permitido en el reino del revés; depende de nosotros y de los dirigentes de la oposición decir hasta cuándo.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Mayo 07 de 2006

 
Ver más noticias II Ir al inicio