Hizo
preparar por sus cortesanos “su Plaza”.
Sabía que gran parte de la gente allí convocada había
concurrido llevada por el típico aparato peronista; el necesario
para llenar; el necesario para aplaudir; el necesario para saquear y voltear
un débil gobierno constitucional.
En
sus pobres 16 minutos de discurso, aún acusaba las “malaventuranzas”
proferidas por Monseñor Jorge Bergoglio en el TE
DEUM de horas antes en nuestra Catedral Metropolitana. Recalco lo
de “nuestra” ya que ha quedado claro que el balcón
histórico sólo pertenece a Perón y Eva Duarte y la
Plaza de Mayo a los “desaparecidos”.
Quedó
en su garganta un discurso convocante para exaltar un mensaje reeleccionista
ante las masas, recibir el plebiscitario apoyo de un escenario armado
para la ocasión y despedir a la concurrencia con la tácita
aprobación a su diktacracia en marcha, con prisa y sin pausa. Pero
las “Bienaventuranzas de N.S. Jesucristo impidieron la consumación
de su “coito mental”
Un
día antes, muchas menos personas y mucha más
gente, se autoconvocó a rendir un justo homenaje
a los civiles y militares asesinados por la subversión, muchos
de ellos (los asesinos) hoy integrantes del gobierno. Lamentablemente
pocos militares tuvieron la hidalguía de portar el uniforme que
les confió la Patria y por ello, esos pocos serán
sancionados por el lacayo MALdini, más apto para malversar fondos
de una unidad militar que para honrar a su Ejército.
La
autoconvocatoria causó estupor en la nomenklatura. Como Stalin
la “purga” no debía hacerse
esperar y esa misma noche los “insurgentes” fueron notificados
en sus domicilios para concurrir a prestar declaración el 25 de
mayo por la mañana. Era de esperar; las casi cinco mil personas
que nos dimos cita a un acto de homenaje no político, ya que allí
habíamos ciudadanos de todas las ideologías partidarias
con un justo objetivo: homenajear héroes que defendieron la Nación,
cuando el actual territorio argentino era una Nación en llamas,
más Nación al fin.
Kirchner
por ahora sigue avanzando firmemente hacia su propio precipicio.
Se da el lujo a través del devaluado Ministro del Interior, Aníbal
“todólogo” Fernández de enunciar taxativamente
quiénes quedan excluidos del pluralismo convocante desde el calor
oficial. La prohibición a integrar la democracia kirchneriana
recae en Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, Mauricio Macri
y Jorge Sobisch….por ahora, sólo por ahora porque la lista
tenderá a ampliarse a medida restrictiva en forma proporcional
a la pérdida de poder del su gobierno.
¡Bienaventurados
aquellos que Kirchner macule de su entorno porque de ellos será
la obligación de refundar la República!
¡Sólo
le pido a Dios que las miserias humanas no les sean indiferentes!
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Mayo 28 de 2006
|