Además,
durante la semana pasada, habría recibido de obsequio anónimo
una máquina de tejer junto a un cuadernillo que indica un curso
intensivo de cómo aprender a “tejer política”
en pocos meses. El ex ministro aún no sale de su sorpresa de cómo
en 20 días ocupa el centro de la escena política argentina
sin haber autopropulsado esa postulación, sigilosamente mantenida
en silencio.
El
impacto bajo la línea de flotación del entorno kirchneriano
aún mantiene a sus tripulantes entre mareos y gritos espasmódicos.
Nadie desde las esferas oficiales salió a criticar a Lavagna con
propuestas superadoras a su gestión; más aún confirmaron
su desesperación golpeando bajo y sin instintos políticos,
que deberán comenzar a aplicar si no desean que el 28 de octubre
(esperemos que sea en esa fecha), el conglomerado lavagnista logre acceder
al ansiado ballotage.
“Falta
que hagan circular fotos en internet de Lavagna abrazado sin ropas a un
taxi-boy en Spartacus” sonreía nerviosamente un allegado
a esta nueva convergencia pluralista.
Este
terremoto político ha comenzado a dar sus frutos.
El lunes pasado, antes de viajar a Alemania, Macri reunió en un
locutorio a la dirigencia del PRO y lanzó desesperadamente su candidatura.
Gran parte de los presentes sabían que era un acto reflejo ante
el adormecimiento e indecisión mantenidos durante meses. “A
Mauricio no le quedaba otra que apostar a lo máximo, sin cerrar
la puerta a una eventual alianza con la concertación en caso que
le aseguren la candidatura a Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
También
en la U.C.R. comenzaron a producirse lógicos reacomodamientos.
Salvo el respetado silencio de Margarita Stolbizer que esperaba que su
partido hiciera una coalición con el A.R.I., toda la dirigencia
antialfonsinista (Iglesias, Sanz y Chironi) recibió con agrado
este “as de la manga” del “viejo zorro” y sumó
con su presencia la explícita aprobación al lanzamiento
de Lavagna.
Suena
firme que Ernesto Sanz, presidente del bloque de senadores nacionales
con mandato hasta 2009, lo acompañe en la dupla y que “el
mula” Roberto Iglesias, actual presidente del partido, vuelva a
ser candidato y futuro gobernador de Mendoza.
La
sola posibilidad de derrotar al hegemonismo gobernante, inimaginable si
fuera reelecto, merece de la atomizada oposición representante
del 62% de los argentinos un respetuoso estudio del cuadro de situación
de gravedad institucional que padece la Argentina antes de criticar “por
a mí no se me ocurrió”
Si
tienen la prudencia y desprendimiento para aunar esfuerzos en pos de ideales
superadores a los propios, el cielo que presagiaba la tempestad puede
abrirse y dejarnos ver nuevamente el sol que flamea en nuestra bandera.
Cuando
la libertad y la democracia plena venzan las miserias humanas opositoras,
se acercará el fin del kirchnerato.
Hoy
más que nunca, unidos o dominados.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Junio 11 de 2006
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