Editorial
 
-Lavagna se quedó en casa y recibió una máquina de tejer
Por Humberto Bonanata

 

Mientras Mauricio Macri celebraba abrazado al “Tula” el triunfo argentino frente a Costa de Marfil en Hamburgo, Roberto Lavagna, 14.000 kmts. mas cerca del poder, disfrutaba en Buenos Aires junto a familiares y amigos cercanos la pasión futbolera que a todos nos une.

Además, durante la semana pasada, habría recibido de obsequio anónimo una máquina de tejer junto a un cuadernillo que indica un curso intensivo de cómo aprender a “tejer política” en pocos meses. El ex ministro aún no sale de su sorpresa de cómo en 20 días ocupa el centro de la escena política argentina sin haber autopropulsado esa postulación, sigilosamente mantenida en silencio.

El impacto bajo la línea de flotación del entorno kirchneriano aún mantiene a sus tripulantes entre mareos y gritos espasmódicos. Nadie desde las esferas oficiales salió a criticar a Lavagna con propuestas superadoras a su gestión; más aún confirmaron su desesperación golpeando bajo y sin instintos políticos, que deberán comenzar a aplicar si no desean que el 28 de octubre (esperemos que sea en esa fecha), el conglomerado lavagnista logre acceder al ansiado ballotage.

“Falta que hagan circular fotos en internet de Lavagna abrazado sin ropas a un taxi-boy en Spartacus” sonreía nerviosamente un allegado a esta nueva convergencia pluralista.

Este terremoto político ha comenzado a dar sus frutos. El lunes pasado, antes de viajar a Alemania, Macri reunió en un locutorio a la dirigencia del PRO y lanzó desesperadamente su candidatura. Gran parte de los presentes sabían que era un acto reflejo ante el adormecimiento e indecisión mantenidos durante meses. “A Mauricio no le quedaba otra que apostar a lo máximo, sin cerrar la puerta a una eventual alianza con la concertación en caso que le aseguren la candidatura a Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

También en la U.C.R. comenzaron a producirse lógicos reacomodamientos. Salvo el respetado silencio de Margarita Stolbizer que esperaba que su partido hiciera una coalición con el A.R.I., toda la dirigencia antialfonsinista (Iglesias, Sanz y Chironi) recibió con agrado este “as de la manga” del “viejo zorro” y sumó con su presencia la explícita aprobación al lanzamiento de Lavagna.

Suena firme que Ernesto Sanz, presidente del bloque de senadores nacionales con mandato hasta 2009, lo acompañe en la dupla y que “el mula” Roberto Iglesias, actual presidente del partido, vuelva a ser candidato y futuro gobernador de Mendoza.

La sola posibilidad de derrotar al hegemonismo gobernante, inimaginable si fuera reelecto, merece de la atomizada oposición representante del 62% de los argentinos un respetuoso estudio del cuadro de situación de gravedad institucional que padece la Argentina antes de criticar “por a mí no se me ocurrió”

Si tienen la prudencia y desprendimiento para aunar esfuerzos en pos de ideales superadores a los propios, el cielo que presagiaba la tempestad puede abrirse y dejarnos ver nuevamente el sol que flamea en nuestra bandera.

Cuando la libertad y la democracia plena venzan las miserias humanas opositoras, se acercará el fin del kirchnerato.

Hoy más que nunca, unidos o dominados.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Junio 11 de 2006

 
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