Editorial
 
-Mientras la selección argentina le gana a México, Kirchner sigue mintiendo
Por Humberto Bonanata

 


Con una recepción periodística a la que no se encuentra acostumbrado, los medios españoles en su amplia mayoría recibieron al mandamás argentino con toda serie de definiciones que superan lo político y alcanzan lo psicótico.

La característica destacada por la prensa no prebendaria de la madre patria fue sin dudas la imprevisibilidad en las conductas kafkianas de Kirchner que hace de sus ataques una constante forma de gobierno de un país con rumbo difuso. Típico en él, al no imaginar tan destacado análisis sobre su personalidad política armó frente a los empresarios que más invirtieron en la Argentina un mensaje de tono conciliador y hasta claudicante.

Les garantizó un aumento de tarifas en los rubros con intereses españoles, hecho que posterga mediante el abuso de subsidios provenientes del superávit fiscal. Todo color de rosa para ellos, aunque nada creíble. Tampoco resulta creíble que la política de subsidios a los servicios públicos para evitar el “efecto Marmicoc” en la población pueda llegar indemne a las elecciones a realizarse el 28 de octubre de 2007.

El punto de inflexión que hace dos semanas atacó Lavagna sobre el corset del conjunto de retenciones, subsidios explícitos e implícitos, devaluación y pesificación asimétrica llamado “plan económico” comienza a descascararse a medida que se desacelera la actividad económica mantenida por los commodities.

Junto con su futura candidata a vicepresidente, “”la reina Cristina Fernández de Gucci”, el representante del resentimiento trató de calmar los ánimos de los desconfiados inversores hispanos. Dicen quienes conocen el carácter de Rodrigo de Rato que su elección por ver por televisión un partido del mundial de Alemania en lugar de cambiar opiniones macroeconómicas con Felisa “Gioconda” Miceli fue todo un símbolo.

Las pregunta que nos hacemos los argentinos es cómo decidirá el fiel de la balanza en materia tarifaria; si reflejando los valores reales que deberían cobrar las empresas con el peligro inminente del lanzamiento sin retorno de la espiral inflacionaria (demandas sociales incluidas) o al llegar a Ezeiza habrá confesado a sus acólitos “a estos gallegos los engrupí y me los metí en el bolsillo”. Sabemos que el término medio y la ecuanimidad no existe para Kirchner…

Otra de sus mentiras confesadas en tierras extrañas es el supuesto cogobierno cívico-militar que le habrían propuesto en su campaña para no perseguir constantemente el pasado como sombra enfermiza que lo domina y enterrar su lucha heroica en épocas del proceso militar. Imaginamos un supuesto diálogo entre un hombre del proceso y el Presidente: “Lupín…acordate con durante la patria financiera de Martínez de Hoy y la Circular 1050 vos hiciste tu fortuna ejecutando créditos del ex Banco Regional Patagónico”….

Como nadie resiste un archivo y para Kirchner sólo sirve escapar para adelante, sería conveniente que un fiscal le requiriera datos precisos sobre quiénes le propusieron dicho supuesto pacto denunciado por él mismo para enaltecer los valores de algo que hoy no existe en la Argentina: la Justicia, así con mayúsculas.

Pero como el fútbol adormece las conciencias y el inmaculado dirigente opositor Mauricio Macri se encuentra en Alemania tratando de vender a Abbondanzieri e Insúa, al margen de disfrutar del mundial y los bellísimos paisajes teutónicos, aquí, en el confín del mundo todo puede esperar.

Por lo pronto hasta el viernes 30 de junio a las 12.00 hrs. en que enfrentemos a Alemania…

Humberto Bonanata

Buenos Aires, junio 25 de 2006

 
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