Editorial
 
-¿Qué significa unirse contra la inseguridad?
Por Humberto Bonanata

 


La marcha organizada para el jueves 31 de agosto por el Ing. Juan Carlos Blumberg promete traerles más de un problema a los acólitos del hegemonismo dominante, llámese gobierno de resentidos con ansias de perdurar.

Será la tercera, pero la primera en las narices del inquilino de Balcarce 50.

Luego de un letargo de esperanza y promesas incumplidas por parte del gobierno, en especial por el interlocutor de Blumberg, Aníbal Fernández, que supo hasta ahora mantenerlo inmovilizado pero que se vio desbordado por los hechos que día a día nos quitan la libertad de transitar libremente en las calles de nuestro país a quienes salimos pero no sabemos si regresamos a nuestros hogares.

Al “todólogo” Ministro del Interior parece avecinársele la “tormenta de Santa Rosa” ya que como si esto fuera poco ya es abierta la interna con Alberto “Rasputín” Fernández para dejarlo más mal parado de como está y desdibujarle el sueño de ser candidato a gobernador de la provincia más rica y más fundida de nuestro país para dentro de 14 meses, el 27 de octubre de 2007.

Dentro del gobierno descuentan una convocatoria que sobrepase las dos anteriores, ya que no sólo se fueron sumando víctimas de la indefensión ciudadana sino que se ha creado un clima de miedo que transforma a las calles de nuestras ciudades en una verdadera “ruleta rusa”.

Es sólo sensación de inseguridad para el gobierno que a un joven que cursa segundo año en el mismo colegio al que concurren mis hijas (pleno Barrio Norte) lo hayan asaltado durante este año en tres oportunidades en el trayecto de tres cuadras que separan a la escuela de su casa para robarle el celular y el reloj. a las 16.00 hrs. Los furtivos delincuentes: “nenes como Dios manda”, armados con sevillanas, de similar tenor a los asesinos de Matías Bragagnolo.

O que al dueño de una inmobiliaria del barrio de Caballito, también en plena tarde, luego de asaltarle el negocio y robarle 100 pesos le volaron la cabeza de un tiro.

Esta es la Argentina de hoy, mal que les pese a los neuróticos que niegan esta realidad.

Por eso el efecto aluvional de la convocatoria de Blumberg para el jueves llevó a Alberto Fernández a “responsabilizarlo ante cualquier incidente que pueda suceder”; al delincuente -funcionario Luís DÈlía a amenazar una contramarcha piquetero de los “círculos kichnerianos Libres del Sur”; a cortarle las comunicaciones telefónicas al padre de Axel cuando es entrevistado por un medio periodístico o a tildarlo de derecha y hacer carteles con su cara y los bigotes de Hitler.

Por eso Blumberg no es político, comete errores inocentes ante quienes trataron de destruir o diluir su imagen frente a la ciudadanía no contaminada y no quiere comprometerse con ninguna candidatura que lo aparte de su honorable lucha: lograr la Justicia en el juicio oral de los asesino de su hijo para que éste logre descansar en paz.

Por eso mismo tampoco Blumberg necesita de la presencia mesiánica de Carrió a su marcha ni del apoyo expreso de líderes carismáticos como Rodríguez Larreta que cavó su propia fosa frente a un delincuente como D`Elía que lo acusó en cuatro oportunidades de “chorro” en el programa “A dos Voces” del miércoles 16 de agosto y no supo defenderse, sólo tartamudeó.

Por eso mismo hagamos de esta marcha cívica una convocatoria de respeto por quienes ya no están entre nosotros por culpa del abolicionismo en marcha del derecho penal y de las manos atadas por Aníbal Fernández a la Policía Federal que le impiden prevenir y reprimir el delito antes que se derrame sangre de inocentes.

Porque quien goce de buena salud y prefiera ver la marcha cómodamente por televisión, moralmente será cómplice del “yo argentino”, del “no te metas” y del “qué me importa si a mi no me tocó”.

Ese es el principio del fin de la célula social como pilar de una República que ha dejado de serlo.

Kirchner seguramente no aparecerá a saludar en los balcones, ni Scioli a homenajear a Sandro o a León Gieco. Saben que no les conviene porque todos quienes digamos presente lo haremos en legítima defensa y sólo recibiremos a cambio la satisfacción de haber pertenecido a una masa incólume de voluntades que sólo pedimos PAZ.

Por los muertos; por los que seguirán siendo asesinados, por nuestros hijos; por nosotros mismos.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Agosto 27 de 2006

 
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