Será
la tercera, pero la primera en las narices del inquilino de
Balcarce 50.
Luego
de un letargo de esperanza y promesas incumplidas por parte del gobierno,
en especial por el interlocutor de Blumberg, Aníbal Fernández,
que supo hasta ahora mantenerlo inmovilizado pero que se vio desbordado
por los hechos que día a día nos quitan la libertad de transitar
libremente en las calles de nuestro país a quienes salimos pero
no sabemos si regresamos a nuestros hogares.
Al
“todólogo” Ministro del Interior parece
avecinársele la “tormenta de Santa Rosa”
ya que como si esto fuera poco ya es abierta la interna
con Alberto “Rasputín” Fernández para dejarlo
más mal parado de como está y desdibujarle el sueño
de ser candidato a gobernador de la provincia más rica y más
fundida de nuestro país para dentro de 14 meses, el 27 de octubre
de 2007.
Dentro
del gobierno descuentan una convocatoria que sobrepase las dos anteriores,
ya que no sólo se fueron sumando víctimas de la indefensión
ciudadana sino que se ha creado un clima de miedo que transforma a las
calles de nuestras ciudades en una verdadera “ruleta rusa”.
Es
sólo sensación de inseguridad para el gobierno
que a un joven que cursa segundo año en el mismo
colegio al que concurren mis hijas (pleno Barrio Norte) lo hayan asaltado
durante este año en tres oportunidades en el trayecto de tres cuadras
que separan a la escuela de su casa para robarle el celular y el reloj.
a las 16.00 hrs. Los furtivos delincuentes: “nenes como Dios
manda”, armados con sevillanas, de similar tenor a los asesinos
de Matías Bragagnolo.
O
que al dueño de una inmobiliaria del barrio de Caballito, también
en plena tarde, luego de asaltarle el negocio y robarle 100 pesos le volaron
la cabeza de un tiro.
Esta
es la Argentina de hoy, mal que les pese a los neuróticos que niegan
esta realidad.
Por
eso el efecto aluvional de la convocatoria de Blumberg para el jueves
llevó a Alberto Fernández a “responsabilizarlo
ante cualquier incidente que pueda suceder”; al delincuente
-funcionario Luís DÈlía a amenazar una contramarcha
piquetero de los “círculos kichnerianos Libres
del Sur”; a cortarle las comunicaciones telefónicas
al padre de Axel cuando es entrevistado por un medio periodístico
o a tildarlo de derecha y hacer carteles con su cara y los bigotes de
Hitler.
Por
eso Blumberg no es político, comete errores inocentes ante quienes
trataron de destruir o diluir su imagen frente a la ciudadanía
no contaminada y no quiere comprometerse con ninguna candidatura
que lo aparte de su honorable lucha: lograr la Justicia en el juicio oral
de los asesino de su hijo para que éste logre descansar en paz.
Por
eso mismo tampoco Blumberg necesita de la presencia mesiánica de
Carrió a su marcha ni del apoyo expreso de líderes carismáticos
como Rodríguez Larreta que cavó su propia fosa frente a
un delincuente como D`Elía que lo acusó en cuatro oportunidades
de “chorro” en el programa “A dos Voces”
del miércoles 16 de agosto y no supo defenderse, sólo tartamudeó.
Por
eso mismo hagamos de esta marcha cívica una convocatoria de respeto
por quienes ya no están entre nosotros por culpa del abolicionismo
en marcha del derecho penal y de las manos atadas por Aníbal Fernández
a la Policía Federal que le impiden prevenir y reprimir el delito
antes que se derrame sangre de inocentes.
Porque
quien goce de buena salud y prefiera ver la marcha cómodamente
por televisión, moralmente será cómplice del “yo
argentino”, del “no te metas” y del “qué
me importa si a mi no me tocó”.
Ese
es el principio del fin de la célula social como pilar de una República
que ha dejado de serlo.
Kirchner
seguramente no aparecerá a saludar en los balcones, ni Scioli a
homenajear a Sandro o a León Gieco. Saben que no les conviene porque
todos quienes digamos presente lo haremos en legítima
defensa y sólo recibiremos a cambio la satisfacción
de haber pertenecido a una masa incólume
de voluntades que sólo pedimos PAZ.
Por
los muertos; por los que seguirán siendo asesinados, por nuestros
hijos; por nosotros mismos.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Agosto 27 de 2006
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