Editorial
 
-Silbidos con final incierto
Por Humberto Bonanata

 


Por primera vez en 1193 días de gobierno, Kirchner sufrió en sus narices el reproche de una población autoconvocada por el hartazgo. Si bien Blumberg fue el propulsor, todos quienes dijimos presente lo hicimos por nosotros mismos.

Mucho se ha escrito en estos tres días sobre el logro de la civilidad frente al aluvión zoológico, que a través de sus caras y voces más notorias trataban de amilanar la voluntad de la gente de concurrir por sí sola en defensa de su seguridad y en homenaje a un luchador social ya instalado: Juán Carlos Blumberg.

Un hombre que desde el oficialismo recibirá el más frío de los ostracismos ante sus pedidos, reclamos, sugerencias y exigencias, nada de ellos cumplidos.

Un hombre que por primera vez hizo un discurso político pero no con ello debe creerse un político. Porque lo peor que podría hacer el padre de Axel es entrar en la trituradora de carne humana que es la vida política en la Argentina como opositor a un régimen perverso, vengativo e inescrupuloso.

Será alentado desde esferas oficiales para “que se meta en política”. También tratará de hacerlo el lider carismático Mauricio Macri, quien sabe que sólo “colgándose” de la sábana de Lavagna podrá pelear una segunda vuelta con Scioli, aunque seguramente con resultado adverso.

Justamente, sin quererlo, Blumberg lanzó la candidatura de Daniel Scioli a la Jefatura de Gobierno del tercer presupuesto del país. Al rescatarlo en su discurso por haber sido el único funcionario que le contestó el llamado, tanto en Balcarce 50 como en Olivos habrían comenzado a pinchar fotos del ex motonauta.

Kirchner no esperaba que el nombre de Scioli fuera aplaudido por la misma concurrencia que a él lo silbó en cada oportunidad que Blumberg pícaramente lo mencionaba.

Si algo le faltaba al potencial reformador de nuestra Constitución Nacional, ya vapuleada en 1994 por Menem y Alfonsín, quien pretende “chevetizarla” para lograr la reelección indefinida, era la aclaración que la Plaza de Mayo –por si le quedaban dudas- era la Plaza de todos los argentinos, y no de las madres de desaparecidos, que como bien le espetó el diputado Ricardo Alfonsín, mientras su padre pedía hábeas corpus, Kirchner se enriquecía con propiedades de deudores del Banco Regional Patagónico, merced a la confiscatoria Circular 1050 de Martínez de Hoz.

El jueves se produjo un pliegue en la historia del gobierno de Kirchner a trece meses que la voluntad popular que se exprese en las urnas decida defender las instituciones republicanas mansilladas desde el 25 de mayo de 2003; reingresar al mundo civilizado; crecer sostenida y no ficticiamente y respetar los derechos humanos de toda la ciudadanía, no sólo de los delincuentes.

Comenzó la pendiente hacia la cuenta regresiva. El régimen –como en viejas épocas- apelará al miedo y temor disuasorios de aquellos que no tengan atributos para resistir.

Viviremos horas de persecución in-crescendo y de mayor silenciamiento de las voces opositoras.

Esas mismas voces que deberán deponer sus miserias en miras a la recuperación de la República perdida.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Septiembre 03 de 2006

 
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