Mucho
se ha escrito en estos tres días sobre el logro de la civilidad
frente al aluvión zoológico, que
a través de sus caras y voces más notorias trataban de amilanar
la voluntad de la gente de concurrir por sí sola en defensa de
su seguridad y en homenaje a un luchador social
ya instalado: Juán Carlos Blumberg.
Un
hombre que desde el oficialismo recibirá el más frío
de los ostracismos ante sus pedidos, reclamos, sugerencias y exigencias,
nada de ellos cumplidos.
Un
hombre que por primera vez hizo un discurso político pero no con
ello debe creerse un político. Porque lo peor que podría
hacer el padre de Axel es entrar en la trituradora de carne humana que
es la vida política en la Argentina como opositor a un régimen
perverso, vengativo e inescrupuloso.
Será
alentado desde esferas oficiales para “que se meta en política”.
También tratará de hacerlo el lider carismático Mauricio
Macri, quien sabe que sólo “colgándose”
de la sábana de Lavagna podrá pelear una segunda vuelta
con Scioli, aunque seguramente con resultado adverso.
Justamente,
sin quererlo, Blumberg lanzó la candidatura de Daniel Scioli a
la Jefatura de Gobierno del tercer presupuesto del país.
Al rescatarlo en su discurso por haber sido el único funcionario
que le contestó el llamado, tanto en Balcarce 50 como en Olivos
habrían comenzado a pinchar fotos del ex motonauta.
Kirchner
no esperaba que el nombre de Scioli fuera aplaudido por la misma concurrencia
que a él lo silbó en cada oportunidad que Blumberg pícaramente
lo mencionaba.
Si
algo le faltaba al potencial reformador de nuestra Constitución
Nacional, ya vapuleada en 1994 por Menem y Alfonsín, quien pretende
“chevetizarla” para lograr la reelección indefinida,
era la aclaración que la Plaza de Mayo –por si le quedaban
dudas- era la Plaza de todos los argentinos, y no de las madres de desaparecidos,
que como bien le espetó el diputado Ricardo Alfonsín, mientras
su padre pedía hábeas corpus, Kirchner se enriquecía
con propiedades de deudores del Banco Regional Patagónico, merced
a la confiscatoria Circular 1050 de Martínez de Hoz.
El
jueves se produjo un pliegue en la historia del gobierno de Kirchner
a trece meses que la voluntad popular que se exprese en las urnas decida
defender las instituciones republicanas mansilladas desde el 25 de mayo
de 2003; reingresar al mundo civilizado; crecer sostenida y no ficticiamente
y respetar los derechos humanos de toda la ciudadanía, no sólo
de los delincuentes.
Comenzó
la pendiente hacia la cuenta regresiva. El régimen
–como en viejas épocas- apelará al miedo y temor disuasorios
de aquellos que no tengan atributos para resistir.
Viviremos
horas de persecución in-crescendo y de mayor silenciamiento de
las voces opositoras.
Esas
mismas voces que deberán deponer sus miserias en miras a la recuperación
de la República perdida.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Septiembre 03 de 2006
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