En
los círculos aúlicos de Compromiso para el Cambio (hasta
el nombre es gatopardista) han quedado estupefactos con el lanzamiento
la a Jefatura de Gobierno Porteño de Ricardo Hipólito López
Murphy, quien el 27 de abril de 2003 (últimas elecciones
presidenciales) triunfó en la Capital Federal y logró un
estoico 16% en todo el país.
En
los cuarteles de Macri, que por razón de economía de espacios
dicen haber decidido elegir las oficinas de comité de campaña
en las que ocupa Pago Fácil (propiedad del grupo) recibieron como
vidrio no molido y menos aún digerido la decisión del “bulldog”
de lanzarse de pleno a la lucha porteña. Saben también,
y eso el lo que más les preocupa, que podría repetirse el
“efecto acompañamiento” de votantes radicales como
lo hicieron en la presidencial pasada.
Y
lo peor saben que Raúl Alfonsín no vería con desagrado
que López Murphy junto a Rodolfo Terragno acompañaran –con
la sábana Lavagna-Sanz- la lucha del tercer presupuesto nacional
en un seguro enfrentamiento con Daniel Scioli, alguien que si fuera por
el amor que Kirchner le prodiga ya habría sido designado Embajador
en Finlandia pero es el único que mide con posibilidad de competencia.
Molesta
en el gobierno la dupla Ibarra-Bonasso y las reuniones públicas
realizadas en la semana. “Es como si antes de servir
un buen asado le echáramos Raid como condimento”
habría comentado un pingüino de la primera hora –hombre
de De Vido-mientras auditaba los pliegos de la licitación del Ferrocarril
Belgrano-Cargas, adjudicado a gente de bien como Franco Macri, José
Pedraza y el dueño de la C.G.T., y fragotero del golpe de 2001,
el estanciero Hugo Moyano.
El
verdadero problema de Mauricio Macri es que –muy a su pesar- el
año que viene no puede ser candidato a nada, ya que
si decide lanzarse a la Presidencial contra Kirchner será absolutamente
funcional al tirano potencial y si lo hace por la ciudad de Buenos Aires
sólo tendrá asegurado el voto de algunos boqueases, ya que
será recordada históricamente su absentia in
voce como presidente del bloque del autodenominado PRO en
defensa de la banca legítimamente lograda por el ciudadano Luis
Abelardo Patti. Hizo “la gran Casildo”
se borró para no jugarse con un enfermo en coma IV, porque
sabía de antemano que Bonasso y sus cómplices triunfarían
en sus ardid conspiratorio contra la voluntad de 400.000 bonaerenses.
Aunque
Macri guarda su “as” en la manga. Horacio Rodríguez
Larreta, un principiante en la lucha política es su candidato para
doblegar a la caja del gobierno en las elecciones porteñas.
Salvo que aparezca DÉlía y lo acuse de “chorro”injustamente
en cuatro oportunidades y no sepa cómo defenderse. Si no sabe defenderse
de falsas acusaciones provenientes de un delincuente bajo el amparo oficial…¿cómo
hará para defender a Doña Rosa de Villa Lugano que se queja
por la inseguridad y el abuso de “pacos” por los delincuentes?...
Eso
es el PRO actualmente. Un resabio de votantes de Cavallo-Béliz
en el año 2000 y de Macri-Rodríguez Larreta en 2004, ambos
vencidos por el incapaz de Ibarra en la ciudad de Buenos Aires.
Quien
espere de Macri o de Sobich otra cosa, aguardará sentado la reelección
de Kirchner.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Septiembre 10 de 2006
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