Editorial
 
-La bipolaridad de las campanas
Por Humberto Bonanata

 

¿Por quién doblan las campanas en Wall Street?, se habrán preguntado los capitostes del capitalismo globalizado… ¿Por Hugo Chávez, Evo Morales, los militantes de Quebracho que persiguen las manifestaciones de entidades judías; por Luís DÉlía y sus grupos de choque; por la prolongación de la agonía terrenal de Fidel Castro; por la memoria del asesino a repetición de Gorriarán Merlo (la muerte no santifica) o por los incontrolables precios máximos que rigen en la “Argentina de la burbuja"?

La bipolaridad política de Kirchner podrá ser creída por algunos de sus acólitos dentro de nuestro territorio o por los miembros presentes en la Conferencia de los No Alineados, no así –allende nuestras fronteras y de América Latina- donde la globalización capitalista ha hecho crecer en sólo tres lustros a la empobrecida y aislada Europa del Este; a la China comunista (en lo político) y capitalista en su comercio, a Irlanda y a Chile, por mencionar sólo antípodas del pensamiento kirchneriano.

Tras la triste experiencia de Felisa “Gioconda” Miceli en Singapur al no haberse podido reunir con Rodrigo de Rato, atento el constante incumplimiento de políticas aperturistas de nuestra economía aplicado desde que Kirchner echó a Lavagna, la Argentina juega “la doble combinada de los burreros” sin éxito internacional.

Seamos honestos, apreciados lectores: para el mundo civilizado no somos ni buenos, regulares o malos; simplemente no existimos.

Nuestra propia inconsistencia retrógrada nos aísla a pesar de la enorme acumulación de capital por parte del Estado a costa del empobrecimiento de los asalariados, el incumplimiento de los contratos, la falta de inversión energética durante tres años, el aumento de la pobreza e indigencia desde que Kirchner asumió el poder hace 40 meses.

Además, demuestra internamente alto poder destructivo sobre todo quien se anime a oponerse a su tiranía en marcha en caso de ser reelecto dentro de 13 meses. Su resentimiento social transforma a sus adversarios en enemigos políticos y utilizará los “encantos” de la S.I.D.E. para tapar su pasado –para nada revolucionario- lindante con políticas usurarias, tanto en lo privado (deudores del Banco Regional Patagónico), como en lo público (indiscriminada disposición de fondos públicos de la provincia de santa Cruz durante su reinado).

Pero el verdadero lamento argentino no es Kirchner, sino la oposición a Kirchner.

Ni podemos hablar de rejuntado porque están atomizados al creer que su propia existencia garantiza ab initio una oposición dogmática, por ahora inexistente.

Pruebas al canto; el viernes pasado Lavagna organizó un acto en el que pretendía pre-lanzar su campaña presidencial. Los auspicios de Moreau y Storani como “maestros de ceremonia” y la presencia en primera fila de la esposa del “autopresidente” Duhalde, más que “el abrazo del oso” le representaron una manifestación de los bonistas italianos que fueron “postergados” en el canje de la deuda externa en 2005 cuando aún formaba parte del “clan pingüinesco”.

Esta es la Argentina de hoy. Nos guste o no repetiremos hasta el hartazgo que los únicos responsables si Kirchner es reelecto son las miserias humanas de los atomizados opositores.

Que lo tomen como crítica y como cómplices políticos de la tiranía en marcha.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Septiembre 24 de 2006

 
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