Editorial
 
-Rebelión en propia tropa
Por Humberto Bonanata

 


La desaparición del testigo usado y luego desprotegido, Jorge Julio López, transparentó radiográficamente las internas palaciegas en el feudo del amo.

Clima enrarecido. Jorge Julio López pensaba, luego de declarar como testigo clave en el juicio a Etchecolatz que había cumplido consigo mismo y su propia conciencia y que, ya en la senectud, cerraría un capítulo negro de su historia para retomar, junto a su familia, el resto de su vida en un clima de paz y contención que lo ayudaran a recuperar el pleno ejercicio de la libertad como forma de vida.

No fue así. Un día después de su declaración testimonial se convirtió en el primer desaparecido en 23 años de democracia. Tuvo el valor de decir su verdad y nunca habría imaginado las consecuencias que ello significa en la Argentina de Kirchner.

Mientras Mario Pontaquarto y su mujer reciben del erario público $2.500.- mensuales cada uno, junto a la custodia de tres efectivos de la Policía Federal en calidad de testigo protegido y es acompañado por ellos a sus diarias visitas al hipódromo que fuera, Jorge Julio López fue abandonado por el Estado –único responsable de su desaparición- a la mano negra asesina de quien o quienes lo hayan privado ilegítimamente de su libertad.

Las palabras de Solá al mencionar la verdad: “que era el primer desaparecido en democracia” (olvidó mencionar a los desaparecidos durante el gobierno de perón e Isabel), casi le cuestan la renuncia y como murmurara una rata de Palacio “se suicidó en defensa propia” en relación a su deseada reelección. A ello hay que sumarle la marcha organizada por agrupaciones de izquierda que por primera vez en tres años y medio de mandato le cantaron a Kirchner en la Plaza de Mayo: “Ahora…resulta indispensable…aparición con vida y castigo a los culpables”. En el caso López: ¿quiénes son los culpables?.

Nada peor para el “hijo putativo” de Hebe de Bonafini que escuchar a los herederos de los jóvenes idealistas de los setenta endilgándole la absoluta responsabilidad que le cabe a su gobierno en la desaparición del anciano. Y que la “apologista del delito” condenara a López por haber sido hijo y hermano de policías…como si ello fuera causa de justificación o atenuación en el castigo final que López pueda llegar a sufrir.

Fue la peor semana que el “tirano potencial” tuvo que soportar. Las “campanas de su impotencia” deben haber resonado en sus oídos hasta el hartazgo. Su propia tropa le gritaba en la cara lo que él nunca hubiera imaginado… ¡responsable!, ya que si la declaración de López fue determinante para la condena a Etchecolatz, las medidas de seguridad en protección de su persona deberían haber sido acordes a la protección de la vida que alardean en defender.

Pero el anciano ya había cumplido; poco importaba al gobierno si continuaba cuidando sus plantas en el jardín de su casa en La Plata o veía los partidos de Boca los domingos. Importa más “proteger” al “chacal” de Pontaquarto para evitar que un “comando criminal” conducido por el ex Presidente de la Rúa lo asesine por la espalda en un stud del Hipódromo Argentino…Por lo pronto el gobierno ha logrado desbaratar esa maniobra criminal…

Hablando de De la Rúa, esta semana fue procesado a sólo 16 días de prestar declaración indagatoria por la causa del megacanje 2001 –para diferenciarlo del megacanje 2005 de Kirchner-Lavagna- por una decisión política no judiciable.

Dentro del fallo desopilante del juez Jorge Ballestero podemos resaltar que Cavallo declaró en 2002, dos años antes del informe pericial, y no fue citado a ampliar su declaración –que le asiste como derecho de defensa- mientras que el socio de Jorge Brito en el Macro-Bansud, el ex Jefe de gabinete de Ministros, Christian Colombo, ni fue citado a prestar declaración testimonial, como la “falta de mérito” de Horacio Liendo, responsable técnico del equipo de Cavallo simplemente por haber “colaborado” en la colocación externa de los fondos de Santa Cruz. Esta es la “justicia” que nos toca padecer…

¿A quién le conviene que Jorge Julio López aparezca sin vida? En un principio el gobierno hubiera culpado ipso-facto a la “mano de obra desocupada” de la policía bonaerense. Le hubiera tirado el cuerpo a la derecha y justificado una medida que está en carpeta de Kirchner: la declaración del estado de sitio justificada en la “conmoción interior”.

Todo se desplomó como un castillo de naipes. Comenzaron a proliferar amenazas contra dos íconos de la prensa libre: Joaquín Morales Solá y Jorge Fontevecchia. ¿Puede suponer una mente enferma que ello evitará que sigan expresándose libremente o no vislumbran que esto producirá el “efecto Bertold Brecht”?

¿Imaginan que la poca prensa libre callará su prédica y abandonará a estos dos hombres? O que la sociedad en su conjunto comenzará a entender de qué se trata…

¿Utilizará el gobierno el título del libro que Juan Bautista “Tata” Yofre presentará este martes a las 19.00 hrs. en la librería “El Ateneo”…Nadie fue?

¿O como es de esperar, el Sr. López reaparecerá sano y salvo para unirse nuevamente a su familia?

Todo es posible en la república perdida, salvo –por el momento- recuperarla.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Octubre 01 de 2006

 
Ver más noticias II Ir al inicio