Bajo
estricto y correcto control policial estábamos separamos de no
mas de trescientos mercenarios (grupos de choque) que, tras cansarse de
insultar y ladrar a la luna, se autodisolvieron como presagio a lo que
el futuro demandará a los infames traidores a la Patria que hoy
–bajo el manto de una demagogia formal- se arrogan la suma del poder
público.
El
respeto y el homenaje a las víctimas y a los combatientes que enfrentaron
al terrorismo fue sublime. Las palabras de Ana Lucioni, Arturo Larrabure
y José Luis Sacheri estuvieron acordes al recogimiento, la piedad
y el perdón.
Ofrecieron
desde la sangre derramada de sus padres el perdón a sus asesinos
y sólo esperaron –vanamente- por parte del poder de turno
la reciprocidad de los grandes de espíritu.
¿Grandes
de espíritu o usureros inmobiliarios que sobreactúan su
participación en el setentismo –al decir del senador radical
Rodolfo Terragno-para justificar su resentimiento?
La
respuesta de Kirchner no tardó en llegar. Era mucho para él
que además de esta convocatoria el Obispo Joaquín Piña,
junto a los radicales y a los justicialistas de ramón Puerta, atacara
la pretensión hegemónica de Carlos Rovira para convertir
a Misiones en un feudo el próximo 29 de octubre cuando se elegirán
convencionales constituyentes para reformar la constitución provincial.
Y aún peor, las propias encuestas del gobierno le dan a la lista
que encabeza el prelado de seis a ocho puntos de diferencia sobre el
pretenso amo del feudo de la tierra colorada.
Asimismo,
en un gobierno que ha perdido el rumbo político desde
hace veinte días al desaparecer Jorge Julio López,
le apareció el mensaje del vocero de Monseñor Bergoglio,
el Obispo Guillermo Marcó, quien lisa y llanamente acusó
la tendencia hegemónica del poder de turno. Para peor, luego de
la polvareda, el Cardenal Jorge Bergoglio rechazó la renuncia de
Marcó, posicionando a la Iglesia Católica como marco referencial
en materia de defensa de las libertades individuales.
Todo
esto en una sola semana. Para agregar, la marcha de los organismos
de izquierda solapados en sus únicos derechos humanos a respetar
exigiendo la aparición con vida…y castigo a los culpables
de Jorge Julio López. Otra vez resonaba en los oídos de
Kirchner la menos maravillosa música que él estaba dispuesto
a escuchar. Incidentes de propia tropa al margen, todos esperamos que
López hoy pueda ver jugar a su Boca contra su River odiado a las
16.10 hrs. en el estadio Monumental.
Que
así sea. Que el albañil usado como testigo calificado –y
luego desprotegido llamativamente- pueda estar junto a sus seres queridos
en un día tan especial para los fanáticos de los clubes
más populares del fútbol nuestro.
Aunque
la candidatura de Roberto Lavagna comience a hacer aguas en el denso mar
de la política, aún la oposición tiene un año
de tiempo para renunciar a sus miserias.
De
unirse, no por ellos sino por nosotros y por recuperar la
República perdida en la que los jueces de turno puedan enjuiciar
actos políticos no judiciables, como sucediera con De la Rúa
y Cavallo ante el frustrado megacanje por el golpe de estado del bañero
cabezón y del anciano pescador de pejerreyes de Chascomús,
hace ya, casi cinco años.
Señores
dirigentes opositores: tienen más de un año para
no convertirse en infames en infames cómplices de la destrucción
de la Patria.
De
Ustedes depende. No de Kirchner, de quien sólo odio y división
prerrevolucionaria podemos esperar.
¡Despierten
carajo!
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Octubre 08 de 2006
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