Editorial
 
-Manos tendidas…manos mordidas por perros rabiosos
Por Humberto Bonanata

 


El jueves pasado, a pesar de los mecanismos disuasorios del gobierno, se autoconvocaron en Plaza San Martín más de 8.000 personas con la única finalidad de honrar a civiles y militares asesinados por la subversión setentista.

Bajo estricto y correcto control policial estábamos separamos de no mas de trescientos mercenarios (grupos de choque) que, tras cansarse de insultar y ladrar a la luna, se autodisolvieron como presagio a lo que el futuro demandará a los infames traidores a la Patria que hoy –bajo el manto de una demagogia formal- se arrogan la suma del poder público.

El respeto y el homenaje a las víctimas y a los combatientes que enfrentaron al terrorismo fue sublime. Las palabras de Ana Lucioni, Arturo Larrabure y José Luis Sacheri estuvieron acordes al recogimiento, la piedad y el perdón.

Ofrecieron desde la sangre derramada de sus padres el perdón a sus asesinos y sólo esperaron –vanamente- por parte del poder de turno la reciprocidad de los grandes de espíritu.

¿Grandes de espíritu o usureros inmobiliarios que sobreactúan su participación en el setentismo –al decir del senador radical Rodolfo Terragno-para justificar su resentimiento?

La respuesta de Kirchner no tardó en llegar. Era mucho para él que además de esta convocatoria el Obispo Joaquín Piña, junto a los radicales y a los justicialistas de ramón Puerta, atacara la pretensión hegemónica de Carlos Rovira para convertir a Misiones en un feudo el próximo 29 de octubre cuando se elegirán convencionales constituyentes para reformar la constitución provincial. Y aún peor, las propias encuestas del gobierno le dan a la lista que encabeza el prelado de seis a ocho puntos de diferencia sobre el pretenso amo del feudo de la tierra colorada.

Asimismo, en un gobierno que ha perdido el rumbo político desde hace veinte días al desaparecer Jorge Julio López, le apareció el mensaje del vocero de Monseñor Bergoglio, el Obispo Guillermo Marcó, quien lisa y llanamente acusó la tendencia hegemónica del poder de turno. Para peor, luego de la polvareda, el Cardenal Jorge Bergoglio rechazó la renuncia de Marcó, posicionando a la Iglesia Católica como marco referencial en materia de defensa de las libertades individuales.

Todo esto en una sola semana. Para agregar, la marcha de los organismos de izquierda solapados en sus únicos derechos humanos a respetar exigiendo la aparición con vida…y castigo a los culpables de Jorge Julio López. Otra vez resonaba en los oídos de Kirchner la menos maravillosa música que él estaba dispuesto a escuchar. Incidentes de propia tropa al margen, todos esperamos que López hoy pueda ver jugar a su Boca contra su River odiado a las 16.10 hrs. en el estadio Monumental.

Que así sea. Que el albañil usado como testigo calificado –y luego desprotegido llamativamente- pueda estar junto a sus seres queridos en un día tan especial para los fanáticos de los clubes más populares del fútbol nuestro.

Aunque la candidatura de Roberto Lavagna comience a hacer aguas en el denso mar de la política, aún la oposición tiene un año de tiempo para renunciar a sus miserias.

De unirse, no por ellos sino por nosotros y por recuperar la República perdida en la que los jueces de turno puedan enjuiciar actos políticos no judiciables, como sucediera con De la Rúa y Cavallo ante el frustrado megacanje por el golpe de estado del bañero cabezón y del anciano pescador de pejerreyes de Chascomús, hace ya, casi cinco años.

Señores dirigentes opositores: tienen más de un año para no convertirse en infames en infames cómplices de la destrucción de la Patria.

De Ustedes depende. No de Kirchner, de quien sólo odio y división prerrevolucionaria podemos esperar.

¡Despierten carajo!

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Octubre 08 de 2006

 
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