El
lector pensará que las palabras del título surgieron de
un delincuente que ha sido sorprendido por la fuerza pública ante
la flagrante comisión del delito de privación ilegítima
de la libertad, toma de rehenes y resistencia a la autoridad.
De
un matón que hace del abuso de armas su manera mafiosa de sobrevivir.
Que
en lugar de representar legítima y democráticamente a los
trabajadores, los usa cual preservativo de burdel y si algunos de sus
matones es sorprendido disparando al bulto –a la altura del cuerpo-
trata de desligarse de su mercenario quebrando los códigos mafiosos
que él domina con la única misión de sobrevivir en
la corrupción del poder.
Este
es el golpista Hugo Moyano, quien junto con el “pata”
Martínez (U.O.C.R.A.) dirigieron las patotas que
ensangrentaron el 17 de octubre aniquilando una fecha histórica
para millones de hombres y mujeres de bien que creyeron en el mensaje
de 1945 y –aún con derecho a equivocarse- demostraron postrera
lealtad a un hombre a quien no permiten descansar en Paz. Desde el miércoles
ya existen en nuestra historia dos 17 de octubre, el de 1945 y el de 2006.
Para
despegar de los tristes hechos, Kirchner más rápido
que la liebre para escapar por la tangente como para ejecutar deudores
hipotecarios del ex Banco Regional Patagónico durante el proceso
militar, en lugar de afrontar su pretendido liderazgo poniendo el pecho
en el palco para calmar a las fieras del circo romano montado en San Vicente,
confirmó su cobardía y junto a Solá creyeron huir
del oprobio al que sus protegidos sindicalistas nos hicieron retroceder
varios lugares en el mundo.
Al
descrédito internacional se le sumó el desconcierto nacional.
A tal punto que los propios sindicalistas de ambos bandos denunciaron
la liberación policial de la zona por parte de Solá-Arslanián,
hecho que con el correr de los días transparentó la inseguridad
bonaerense a tal punto de suspender el clásico de Racing-Boca,
justamente por eso, por falta de seguridad. Que
un Juez haya autorizado la presencia del jefe de la barrabrava de Boca
no sirvió de nada. El gobierno bonaerense, en manos de estos incompetentes,
quitó la lógica protección policial en este tipo
de eventos y produjo la suspensión del partido.
Si
algún simpatizante de ambos clubes planteara el juicio político
contra estos nefastos personajes de la política bonaerense debería
lograr su objetivo, ya que lo único que logra esta medida es potenciar
la violencia en todos sus aspectos hasta fomentar su constante repetición
en toda reunión que congregue a más de cinco personas.
La suspensión del encuentro demuestra debilidad, impericia, negligencia
y como no podía faltar en el justicialismo: autoritarismo.
La
principal falla de esta medida política es demostrar –de
una vez por todas- que son dos incapaces de conducir algo similar a las
garantías ciudadanas. Y ceder
el campo a los violentos, espacio que difícilmente recuperarán
antes de las elecciones del 28 de octubre de 2007. Desconocen –por
inconscientes- que medidas como éstas aumentan la presión
social y el poder de los violentos. Que cuando el Estado abandona
la seguridad pública deja de serlo y el paso a la anarquía
es sólo un pequeño tramo muy cercano al abismo.
La
sangre ha comenzado a llegar al río y hasta a ensuciar los papeles
de la burocracia oficial, cómplice y partícipe necesaria
de la mafiosa burocracia sindical.
En
el medio estamos nosotros. Que pensábamos que el 18 de
octubre ya Perón descansaría en paz ante su póstumo
pedido y que seguiríamos discutiendo superficialidades como el
alineamiento con Chávez; la compra de gas boliviano, las internas
palaciegas en economía entre el potencial reemplazante de la Ministro
–el ex subversivo y actual matón Guillermo Moreno- con Felisa
“Gioconda” Micheli, en este caso por atacar al mensajero titular
del I.N.D.E.C. por haber cometido el pecado de mentir poco, en
cuanto a canasta familiar se refiere y otras minucias por el estilo.
El
tenor de este editorial huele al aroma pestilente del Riachuelo. No por
relatar una verdad inocultable, sino porque treinta años más
viejos, podemos ser actores involuntarios de otro nuevo enfrentamiento
entre argentinos.
Si
la suerte de Jorge Julio López estuviera echada y apareciera sin
vida, sumado a la violencia social ya desatada...¿cuánto
tardaría Kirchner en aplicar el estado de sitio por razones de
conmoción interior?...Además le serviría para desatar
una abierta "caza de brujas" sobre la oposición.
Kirchner
lo hizo. La historia será testigo y la Justicia –con
mayúsculas cuando no sea más presidente- lo juzgará
junto con su asociación ilícita, que ocupa cargos lícitos
de origen pero corruptos en su ejercicio.
P.D:
Si algún lector conoce a Alberto “Rasputín”
Fernández le ruego le pregunte cómo aprieta jueces federales
para que procesen con prevaricato a todos aquellos enemigos (término
que utilizan en lugar de adversarios) que competirán en cargos
electivos el año que viene. Y ya que está pregúntenle
cómo y cuando aparecerá Jorge Julio López.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Octubre 22 de 2006
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