Editorial
 
-Democracia sindical: “A mí sólo me sacan de acá a los tiros”
Por Humberto Bonanata

 

La Carta del lavoro (1927)
La carta del lavoro subordina il mondo della produzione (imprenditori e lavoratori) al potere dello stato e alla crescita della potenza nazionale. Non si tratta né di capitalismo né di socialismo ma di un miscuglio particolare che si basa su aspetti e soggetti degenerati di entrambi (fautori del nazionalismo e del protezionismo), per dar vita allo statismo, di cui il fascismo è la variante italiana.

Benito Mussolini

El lector pensará que las palabras del título surgieron de un delincuente que ha sido sorprendido por la fuerza pública ante la flagrante comisión del delito de privación ilegítima de la libertad, toma de rehenes y resistencia a la autoridad.

De un matón que hace del abuso de armas su manera mafiosa de sobrevivir.

Que en lugar de representar legítima y democráticamente a los trabajadores, los usa cual preservativo de burdel y si algunos de sus matones es sorprendido disparando al bulto –a la altura del cuerpo- trata de desligarse de su mercenario quebrando los códigos mafiosos que él domina con la única misión de sobrevivir en la corrupción del poder.

Este es el golpista Hugo Moyano, quien junto con el “pata” Martínez (U.O.C.R.A.) dirigieron las patotas que ensangrentaron el 17 de octubre aniquilando una fecha histórica para millones de hombres y mujeres de bien que creyeron en el mensaje de 1945 y –aún con derecho a equivocarse- demostraron postrera lealtad a un hombre a quien no permiten descansar en Paz. Desde el miércoles ya existen en nuestra historia dos 17 de octubre, el de 1945 y el de 2006.

Para despegar de los tristes hechos, Kirchner más rápido que la liebre para escapar por la tangente como para ejecutar deudores hipotecarios del ex Banco Regional Patagónico durante el proceso militar, en lugar de afrontar su pretendido liderazgo poniendo el pecho en el palco para calmar a las fieras del circo romano montado en San Vicente, confirmó su cobardía y junto a Solá creyeron huir del oprobio al que sus protegidos sindicalistas nos hicieron retroceder varios lugares en el mundo.

Al descrédito internacional se le sumó el desconcierto nacional. A tal punto que los propios sindicalistas de ambos bandos denunciaron la liberación policial de la zona por parte de Solá-Arslanián, hecho que con el correr de los días transparentó la inseguridad bonaerense a tal punto de suspender el clásico de Racing-Boca, justamente por eso, por falta de seguridad. Que un Juez haya autorizado la presencia del jefe de la barrabrava de Boca no sirvió de nada. El gobierno bonaerense, en manos de estos incompetentes, quitó la lógica protección policial en este tipo de eventos y produjo la suspensión del partido.

Si algún simpatizante de ambos clubes planteara el juicio político contra estos nefastos personajes de la política bonaerense debería lograr su objetivo, ya que lo único que logra esta medida es potenciar la violencia en todos sus aspectos hasta fomentar su constante repetición en toda reunión que congregue a más de cinco personas. La suspensión del encuentro demuestra debilidad, impericia, negligencia y como no podía faltar en el justicialismo: autoritarismo.

La principal falla de esta medida política es demostrar –de una vez por todas- que son dos incapaces de conducir algo similar a las garantías ciudadanas. Y ceder el campo a los violentos, espacio que difícilmente recuperarán antes de las elecciones del 28 de octubre de 2007. Desconocen –por inconscientes- que medidas como éstas aumentan la presión social y el poder de los violentos. Que cuando el Estado abandona la seguridad pública deja de serlo y el paso a la anarquía es sólo un pequeño tramo muy cercano al abismo.

La sangre ha comenzado a llegar al río y hasta a ensuciar los papeles de la burocracia oficial, cómplice y partícipe necesaria de la mafiosa burocracia sindical.

En el medio estamos nosotros. Que pensábamos que el 18 de octubre ya Perón descansaría en paz ante su póstumo pedido y que seguiríamos discutiendo superficialidades como el alineamiento con Chávez; la compra de gas boliviano, las internas palaciegas en economía entre el potencial reemplazante de la Ministro –el ex subversivo y actual matón Guillermo Moreno- con Felisa “Gioconda” Micheli, en este caso por atacar al mensajero titular del I.N.D.E.C. por haber cometido el pecado de mentir poco, en cuanto a canasta familiar se refiere y otras minucias por el estilo.

El tenor de este editorial huele al aroma pestilente del Riachuelo. No por relatar una verdad inocultable, sino porque treinta años más viejos, podemos ser actores involuntarios de otro nuevo enfrentamiento entre argentinos.

Si la suerte de Jorge Julio López estuviera echada y apareciera sin vida, sumado a la violencia social ya desatada...¿cuánto tardaría Kirchner en aplicar el estado de sitio por razones de conmoción interior?...Además le serviría para desatar una abierta "caza de brujas" sobre la oposición.

Kirchner lo hizo. La historia será testigo y la Justicia –con mayúsculas cuando no sea más presidente- lo juzgará junto con su asociación ilícita, que ocupa cargos lícitos de origen pero corruptos en su ejercicio.

P.D: Si algún lector conoce a Alberto “Rasputín” Fernández le ruego le pregunte cómo aprieta jueces federales para que procesen con prevaricato a todos aquellos enemigos (término que utilizan en lugar de adversarios) que competirán en cargos electivos el año que viene. Y ya que está pregúntenle cómo y cuando aparecerá Jorge Julio López.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Octubre 22 de 2006

 
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