Kirchner
lo hizo y Rovira lo copió. Durante el menemismo,
cuando el entonces presidente –hoy defenestrado senador- aplicaba
el “siga siga” a todo proyecto hegemónico
que coincidiera con sus frustrada reelección en 1999, varios gobernadores,
entre ellos Kirchner que “usurpó democráticamente”
su feudo durante doce años, hicieron que la República
dejara de serlo y que las provincias justicialistas marcaran los tiempos
de la degradación institucional.
Sería
injusto culpar sólo a Kirchner sin hacer memoria histórica.
El hegemonismo es al peronismo como el riñón
al cuerpo humano. Si debieran extirparle el órgano,
el funcionamiento aluvional y autoritario perdería razón
de ser.
Y
lamentablemente el peronismo es a la Argentina como las arterias son al
cuerpo humano. Si se desobstruyen a tiempo pueden salvar
la vida; caso contrario el infarto masivo puede llevarnos a la muerte
del tejido social.
Para
muestra bastan dos botones. Felipe Solá insistirá en su
reelección luego de cinco años de mandato, desde que el
golpista Carlos Ruckauf huyó para sumarse al gabinete del bañero
cabezón. Una felonía que, si existiera Justicia en la Argentina,
sería rechazada sine quanon ya que el ex menemista pesquero
el año que viene termina su segundo mandato de gobernador de la
provincia más rica y más fundida por haber acompañado
en la fórmula al hoy desechado "Rucucu".
Y
la peor: el nombramiento del subversivo Roberto Feliccetti -integrante
del Movimiento Todos por la Patria que en enero de 1989 intentó
copar el regimiento de La Tablada. Lo único esperable es que
-como se dedicará a reciclar basura- pueda ser compactado para
rellenamiento sanitario por un camión de la C.E.A.M.S.E., con perdón
de los gusanos.
No
vamos a descubrir ahora que Kirchner emplea los métodos más
ásperos y sutiles del movimiento que lo vio nacer y en cada provincia
donde el poder es más que la democracia liberal a la que anhelamos,
allí…están ellos. Y cuando la libertad triunfa
sobre el “aluvión necrófilo”
y gobierna un partido opositor sólo resta aguardar cómo
y cuándo será desestabilizado hasta lograr su caída
final.
Hoy
Kirchner pierde cualquiera sea el resultado. Si no hay fraude
y la lista de convencionales constituyentes encabezada por el Obispo Joaquín
Piña, que reclutó naturalmente todo el amplio marco opositor
al despotismo no ilustrado que nos desgobierna, triunfa a pesar de las
prebendas, promesas demagógicas, explotación
de la pobreza lindante con la violación de los derechos humanos
de los misioneros, venta y retención indebida de documentos públicos
–delito federal comprobado en la investigación
periodística realizada por el periodista Marcelo López de
América 2- el “duro en el arte de arrugar”-
al decir de nuestro amigo Jorge Asís- tratará de despegar
de su primera derrota electoral, justamente a un año de los comicios
nacionales.
En
cambio, si triunfa el fraude, seguiremos siendo una republiqueta
bananera sin bananas y el hazme reir del mundo civilizado.
Ni en la O.E.A. donde ya está planteada la denuncia o en cualquier
parte que se precie a la democracia plena como forma de vida, la gravedad
de este hecho será olvidada.
Hoy
todos somos Misiones, que con la dignidad de la pobreza de su
gente enfrentará al Goliat telúrico de la corrupción.
Hace
días se llamó “la Tuta” Muhamad; el 17 de octubre
se llamó Moyano-“Pata” Martínez.
Mañana
se llamará Carlos Rovira y a partir del lunes 30 de octubre –al
caer el disfraz de la ignominia- seguirá llamándose
Néstor Carlos Kirchner.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Octubre 29 de 2006
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