Las
órdenes impartidas a Eduardo Fellner (Jujuy), a Alperovih (Tucumán)
y la suelta de manos al pretenso reeleccionista Felipe Solá fueron
una directa señal de derrota al hegemonismo, que desde Misiones
como prueba de ensayo, pretendía instaurar para abrir los caminos
de su reelección.
Tuvo
que desandar su propio camino y quienes suelen conocer el difícil
carácter presidencial, estiman que el impacto aluvional del arco
opositor lo hará recular –seguramente- de sus deseos de candidatearse
para ser reelecto.
Además,
él sabe como pocos que la economía sufrirá el año
que viene el freno del viento de cola y que la escalada entre precios
y puja distributiva de un salario cada vez mas paupérrimo por efecto
del impuesto más regresivo –la inflación- comenzarán
a detonar en pleno año eleccionario y deseará guardarse
para sí los logros de crecimiento sostenido, más que por
un plan económico inexistente por una realidad mundial que favoreció
cíclicamente hasta el crecimiento del Haití.
Por
ello cada vez suena más fuerte en los oidos del poder la candidatura
de la Reina Cristina a presidente con el acompañamiento del traidor
gobernador de Mendoza, Julio Cobos.
En
el arco opositor también Misiones los despertó del letargo.
Han habido múltiples reuniones entre dirigentes de diversos partidos
que, unidos por espanto, comienzan a despertar de la soberbia individualista
en miras de aunar en una mesa de consenso los puntos básicos para
exponer a la ciudadanía ávida de respuesta cívica
frente a un autoritarismo impredecible.
Esas
imágenes las vimos nuevamente ante la visita del “pata”
Martínez al plenarios del Comité Central Confederal de la
C.G.T. para pedir la renuncia del “compañero” Moyano,
otro nefasto personaje que, como Luis DÉlía, tiene “el
boleto picado” en el entorno pingüinesco.
Cómo
despegar de matones a sueldo cuando siempre se los utilizó para
los trabajos “non sanctos”. Cómo podría decirle
Kirchner que el camionero millonario de un paso al costado de la conducción
mafiosa de una dirigencia sindical de un único sesgo ideológico,
muy lejana a representar, como en los países desarrollados, a diversos
sectores representativos de otras ideas políticas.
La
Argentina prebendaria y misérrima ha comenzado a morir por la dignidad
misionera, que votó con el corazón y nó con el bolsillo.
Sólo
es de esperar que quienes coincidimos con la necesidad de liberarnos cívicamente
del abuso de poder, decidamos encolumnarnos con quienes nos sentimos identificados
ideológicamente, dejemos la poltrona de nuestro living.
Escribiendo
o pensando sólo cumpliremos con nuestros devaneos intelectuales.
Sólo
con la participación activa y militante lograremos el triunfo que
nos devuelva la República perdida.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Noviembre 05 de 2006
|