La
diosa soja y el boom inmobiliario marcan el techo del cíclico período
de crecimiento económico mundial, al que la Argentina –a
pesar de aislarse de los mercados internacionales- no pudo evitar ser
parte de similar crecimiento al de Ecuador, Haití y República
Dominicana.
Pero
al decir de “Vox Dei” en “La Biblia”…todo
termina al fin…nada puede escapar.
Y
nosotros no somos la excepción. Con una economía cerrada,
basada en un tipo de cambio alto y en la sustitución de importaciones,
pregonaron ante el mundo un milagro económico inexistente. Una
renegociación de deuda –el megacanje de Lavagna- que no solo
no ha logrado reducirla sustancialmente sino que postergó vencimientos
de aquellos que no aceptaron la compulsividad de la medida.
Volviendo
a las rencillas de Palacio, el “efecto Piña”
siguió causando estragos en las internas de poder hasta lograr
que Kirchner no sólo obligara a Fellner y a Solá a bajarse
de la reelección sino que el propio Rey anunciara su abdicación
en la persona de su consorte. Nadie en política regala espacios,
salvo que desayune con vidrio molido.
Y
esos nubarrones que prevé el ex abogado del Banco Regional Patagónico
tienen su razón de ser. A la caída de los precios internacionales
de nuestros commodities se suma primordialmente la inflación reprimida,
los futuros reclamos salariales que ya no podrá controlar junto
a su amigo Moyano –caído en desgracia luego del aluvión
necrófilo del 17 de octubre-, el crecimiento del poder de
la combativa C.T.A. en desmedro de la burócrata C.G.T. y la falta
de inversión en materia energética que hará que Julio
De Vido baile “la danza del frío” en plena
temporada estival para que la definitoria clase media no padezca horas
a oscuras dentro de un ascensor con 37 grados de sensación térmica.
Kirchner
en el mandato que concluye el 10 de diciembre de 2007 tratará de
arrogarse ser “el padre de la criatura” del crecimiento sostenido
artificialmente por las razones macroeconómicas ya expuestas. Mientras
tanto, la Reina consorte deberá cambiar sus zapatos de Gucci por
zapatillas Flecha si pretende asegurar un triunfo –cada día
más vidrioso- en la primera vuelta.
Salvo
Jorge Sobisch, “el amo del feudo II”, siempre funcional
al gobierno que competirá solo en las presidenciales para quitarle
el 3% de los votos a la futura concertación democrática,
los demás partidos de la oposición han comenzado a despertar
de su letargo y a fogonear sus propios posicionamientos para que, a la
hora de sentarse a negociar candidaturas, puedan unir sus fuerzas para
recuperar la República perdida, la Justicia, la seguridad, y la
distribución de la riqueza con trabajo digno y no con prebendas
degradantes de la sensibilidad humana.
Los
argentinos debemos aprender de la dignidad del pueblo misionero.
Caso
contrario, estaremos condenados al éxito…de Cristina Kirchner.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Noviembre 12 de 2006 ( a solo 6 días de cumplirse el segundo
mes de la desaparición de Jorge Julio López)
|