No
sería bueno recordar las palabras del poeta oriental sobre las
causas de instalación de las plantas procesadoras de papel en el
hermano país ni tampoco posible imaginar si los inversores hubieran
decidido levantarlas en nuestra margen del río Uruguay y posibilitado
3.100 nuevos puestos de trabajo para argentinos.
Ello
sólo lo logra un país confiable que por encima de la partidocracia
se encuentran la República y la democracia unida en pos de un proyecto
nacional.
El
manotazo de ahogado de convocar al Reino de España como “facilitador”
de las cuestiones irresueltas ha encontrado en las propias palabras
de Juan Yánez su desilusión ante el inminente fracaso de
las tratativas encargadas por Don Juan Carlos I.
Todo
indica que en el verano que se avecina Kirchner no podrá controlar
a los entrerrianos ni evitar los cortes de rutas con el inminente perjuicio
y lucro cesante para el turismo argentino en las playas esteñas.
El
conflicto irrita los intestinos presidenciales habida cuenta que si cumple
con la ley y ordena liberar los caminos sería catalogado
de traidor por las víctimas de su engaño en
potenciar a la fuerza como el derecho de las bestias; de garantías
constitucionales que garantizan la libertad de circulación…ni
hablar. Además con octubre de 2007 en la mira, Kirchner
no podrá seguir mintiendo varias veces a mucha gente como lo ha
hecho.
Y
hablar de elecciones presidenciales en la Argentina de hoy preocupa más
por la pretendida y heterogénea oposición que por el fórceps
inflacionario que deberán controlar para evitar la implosión
del corset y de conflictos gremiales de base que superen la típica
burocracia sindical, siempre funcional a los gobiernos justicialistas,
y desate una puja distributiva del ingreso que se torne incontrolable.
Por
ello “inventaron” en el presupuesto
sólo manejable por Alberto “Rasputín”
Fernández un crecimiento del 4% del P.B.I. para 2007. Si nada explota
ni sale de sus cauces, el solo arrastre del 9% de 2006 ya garantiza un
mínimo del 6% para 2007, lo que dejaría para “la
caja política" como mínimo 2 puntos del
P.B.I.
Al
hablar de la oposición no podemos soslayar los mesianismos
empíricos de quienes creen ser dueños de la
“bolilla negra” para conformar un frente cívico
único, con una plataforma programática abarcativa que nos
permita recuperar la República perdida.
Los
aires nuevos que despierta el joven futuro jefe del radicalismo, Senador
Gerardo Morales, su compromiso en la lucha de aunar criterios
hoy divergentes en miras de un objetivo común, no dejan de encontrar
escollos, aún en el anciano de 79 años que supo ser electo
el 30 de octubre de 1983 y recomenzar un camino del que nunca debiéramos
habernos apartado.
Raúl
Alfonsín pone los límites “en la derecha”
dirigiéndose a Mauricio Macri. Elisa Carrió, por su parte,
bajo la luz del verbo divino que ilumina sus actos diarios, también
cree ser dueña de la “máquina de picar
boletos” (no confundirse con la máquina
de picar boludos del siempre recordado Tato Bores).
Entre
estos personajes creídos de ser preceptores de la moralidad republicana,
la oposición cuenta con un alfil que puede destrabar este conflicto
de intereses ególatras y mesiánicos.
Se
trata de Ricardo Hipólito López Murphy, radical
de cuna, con excelente relación personal con Carrió, Gerardo
Morales, Ernesto Sanz y predicamento en muchos afiliados radicales que
lo votaron para presidente en 2003 y lo llevaron a ganar la Capital Federal
el 27 de abril de ese año. López Murphy quizás
no comprenda cuánto este armado exponencial necesita de su equilibrio
para convertirlo en componedor.
No
tiene quizás los mejores “embajadores de buena voluntad”
para hacer armados políticos (no por mala fé sino
por absoluto desconocimiento del arte de la real politik y creer que el
animal político se recibe en la facultad y no en el empedrado o
en la tierra) y ello quedó demostrado en la elección
a jefe de Gobierno el mismo 2003 y de su candidatura a senador nacional
por la provincia de Buenos Aires el año pasado. Pero
tiene cuna, sabe escuchar, meditar y reconocer errores, algo impensado
en la mayoría de nuestra dirigencia política.
Sabe
también de los desesperados intentos de Macri por “primerear
en la partida”, hecho que hasta el momento sólo ha causado
opiniones en contra del presidente de Boca hoy mas preocupado por la venta
del volante Gago al Real Madrid que por esmerilar las piedras de la política,
tarea que Lavagna junto a su alter-ego Alberto Coto han realizado sigilosamente
para lanzar una candidatura contenedora y no expulsiva.
Si
el líder del casi extinto Recrear y socio del casi extinto PRO
sabe interpretar el mensaje de la historia y logra contribuir al constante
tejido político, se sentirá satisfecho en emular las virtudes
“gaullistas” que tanto valora y acompañar
en el fino trazado de la letra chica del entendimiento de esa
“gigantesca convergencia” –como suele
decir- indispensable para derrotar al kirchnerato en caída libre.
Un
frente cívico unido podrá triunfar y retornarnos al Estado
de derecho.
Dos
o más frentes cívicos, serán absolutamente funcionales
al matrimonio presidencial y su poder hegemónico.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Noviembre 26 de 2006
|