Editorial
 
-Cada cual atiende el juego que favorece la reelección de Kirchner
Por Humberto Bonanata

 

El lanzamiento de la candidatura de Lavagna sin agotar las vías de negociación con los otros partidos de la atomizada oposición, despeja el camino de la reelección presidencial. Parece que lo único que les importa es quién sale segundo 25 puntos debajo de Kirchner.

En una sociedad compuesta por políticos opositores despojados de sus miserias humanas, lanzar una candidatura para “primerear” al resto del arco opositor –a casi 300 días de las elecciones nacionales- sólo los confirma la funcionalidad de cada uno de los eventuales candidatos a la reelección presidencial y la fragmentación del 60% que en 2005 no votó por Kirchner.

Lavagna, Carrió y Macri afianzarán el régimen que tiende por propio peso a afianzar su hegemonismo y a conculcar las libertades personales de quienes cometemos el “delito de pensar distinto”. Pero la culpabilidad del gobierno es concurrente con la falta de desprendimiento de aquellos que aún están a tiempo de formar una “gigantesca coalición opositora” –al decir de López Murphy hasta hace sesenta días que basaría su accionar en defensa de los valores republicanos lacerados desde el 25 de mayo de 2003.

Frente a una sociedad que afianza su descreimiento en el secuestro de Luis Gerez y que ve por televisión a “Madonna” Quiroz explicándole a la opinión pública su justificación de haber disparado “al bulto” para evitar males mayores; que percibe cómo se malgastan $ 4.418 millones en subsidios a empresas energéticas, ferrocarriles y del transporte público en general, con el sólo hecho de continuar mintiendo sobre los índices inflacionarios “hasta que le estalle el corset a la gorda”, del lado de la esperanza del cambio sólo percibimos fuertes personalismos transformados en egoísmos personales.

¿Quién es mas culpable en este macabro juego de la intolerancia?: ¿un presidente que coopta voluntades a través de la caja prebendaria, afianza su poder y no deja espacio por cubrir para ganar los mayores distritos del país en octubre, o aquellos que nunca decidieron conformar una mesa de concertación y diálogo político –desprendimiento personal mediante- para tratar de recuperar la libertad republicana como forma de vida?

El lector tiene la respuesta a este manto de oscuridad que se cierne contra la República, tan perdida y con pocos datos de hallarla como a Jorge Julio López.

Esperemos que el tiempo restante hasta los comicios haga recapacitar las mentes de aquellos que han hecho de su egocentrismo una causa justificativa de la derrota anunciada. Si bien lograrán aumentar sus representaciones parlamentarias, ello no será suficiente para frenar un segundo gobierno del hombre que fundó en su propia paranoia la estructura piramidal de poder.

Si desde nuestros puestos de lucha cívica no obligamos a nuestros representantes a unificar criterios superiores a sus meras figuraciones, también seremos responsables de la “crónica del rodrigazo anunciado” durante el primer año del segundo mandato de Kirchner.

Alguna vez ayudemos a escribir la historia de nuestra pretendida Nación.
Que así sea.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Enero 07 de 2006

 
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