En
una sociedad compuesta por políticos opositores despojados de sus
miserias humanas, lanzar una candidatura para “primerear”
al resto del arco opositor –a casi 300 días de las elecciones
nacionales- sólo los confirma la funcionalidad de cada uno de los
eventuales candidatos a la reelección presidencial y la fragmentación
del 60% que en 2005 no votó por Kirchner.
Lavagna,
Carrió y Macri afianzarán el régimen que tiende por
propio peso a afianzar su hegemonismo y a conculcar las libertades personales
de quienes cometemos el “delito de pensar distinto”. Pero
la culpabilidad del gobierno es concurrente con la falta de desprendimiento
de aquellos que aún están a tiempo de formar una “gigantesca
coalición opositora” –al decir de López Murphy
hasta hace sesenta días que basaría su accionar en defensa
de los valores republicanos lacerados desde el 25 de mayo de 2003.
Frente
a una sociedad que afianza su descreimiento en el secuestro de Luis Gerez
y que ve por televisión a “Madonna” Quiroz explicándole
a la opinión pública su justificación de haber disparado
“al bulto” para evitar males mayores; que percibe cómo
se malgastan $ 4.418 millones en subsidios a empresas energéticas,
ferrocarriles y del transporte público en general, con el sólo
hecho de continuar mintiendo sobre los índices inflacionarios “hasta
que le estalle el corset a la gorda”, del lado de la esperanza del
cambio sólo percibimos fuertes personalismos transformados en egoísmos
personales.
¿Quién
es mas culpable en este macabro juego de la intolerancia?: ¿un
presidente que coopta voluntades a través de la caja prebendaria,
afianza su poder y no deja espacio por cubrir para ganar los mayores distritos
del país en octubre, o aquellos que nunca decidieron conformar
una mesa de concertación y diálogo político –desprendimiento
personal mediante- para tratar de recuperar la libertad republicana como
forma de vida?
El
lector tiene la respuesta a este manto de oscuridad que se cierne contra
la República, tan perdida y con pocos datos de hallarla como a
Jorge Julio López.
Esperemos
que el tiempo restante hasta los comicios haga recapacitar las mentes
de aquellos que han hecho de su egocentrismo una causa justificativa de
la derrota anunciada. Si bien lograrán aumentar sus representaciones
parlamentarias, ello no será suficiente para frenar un segundo
gobierno del hombre que fundó en su propia paranoia la estructura
piramidal de poder.
Si
desde nuestros puestos de lucha cívica no obligamos a nuestros
representantes a unificar criterios superiores a sus meras figuraciones,
también seremos responsables de la “crónica del rodrigazo
anunciado” durante el primer año del segundo mandato de Kirchner.
Alguna
vez ayudemos a escribir la historia de nuestra pretendida Nación.
Que así sea.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Enero 07 de 2006
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