Editorial
 
-Iluminados por el fuego de sus propios fusiles
Por Humberto Bonanata

 

Hace 2007 años para quienes practicamos el Cristianismo nacía Nuestro Señor. El 4 de junio se cumplirán sólo 64 años del nacimiento del peronismo en estado puro a través del Grupo de Oficiales Unidos, una rama predominante en el ejército de entonces con reminiscencias germanófilas a poco de caer derrotados en manos de los aliados.

La Argentina de entonces era excedentaria y con riqueza no distribuida en proporción al crecimiento poblacional de las zonas urbanas cercanas a las grandes ciudades. El campo producía alimentos para nuestro país y paliaba el hambre de una Europa en llamas. El dictador Francisco Franco recibía en una España desangrada entre hermanos el alimento que le permitía racionar el hambre.

Seis décadas después, los nietos de esos españoles que prueban suerte de crecer en la madre patria no tuvieron la misma reciprocidad de trato y son vistos como “sudacas” en un país que creció un punto por año su producto desde 1977, año de regreso a la democracia de manos de Adolfo Suárez. Y sus continuadores, sin importar las ideologías.

Luego de nueve años de ejercicio pleno y cuasi absoluto del poder, Juan Perón, quien según Felipe de la Balze había encontrado al asumir el 4 de junio de 1946 una Argentina con U$S 170.000 millones de reservas monetarias y auríferas (a valores constantes de la fecha), con energía mussoliniana estatizadora arremetió contra las empresas extranjeras e hizo que “los ferrocarriles fueran nuestros” a sólo un año de vencer la concesión con los ingleses, condonándoles la deuda alimentaria de nuestras exportaciones durante la segunda guerra mundial.

Ése fue el “huevo de la serpiente”. Luego vendrían sus procreaciones…

Como los movimientos ultranacionalistas de Tacuara de comienzos de los sesenta en que Mario Firmenich aparecía con capacidad de liderazgo. Acompañados por el “entrismo” guevarista de los seguidores de Jorge Masetti, quienes luego serían erpianos.

El sindicalismo fascista que pactaba con Onganía los veinte años sin democracia y la Ley de Obras Sociales para una nueva Argentina. Esos mismos que presenciaron en el Salón Blanco la asunción del dictador que había derrocado a Don Arturo Umberto Illia.

Aquellos que el 29 de mayo de 1970 (Día del Ejército) secuestraban al Grl. Pedro Eugenio Aramburu, quien aparecería muerto en Timote por los “jóvenes idealistas” felicitados públicamente por Perón desde su exilio dorado en Puerta de Hierro.

Esos mismos que lo visitaban y acataban sus órdenes y recibieron bajo la lluvia del “paraguas de Rucci” al líder en su regreso al país el 17 de noviembre de 1972. Ese mismo día, el traidor guardiamarina Julio César Urien (hoy titular de Astilleros Río Santiago y precandidato a gobernador po un grupúsculo oficial en la provincia de Buenos Aires) asesinaba por la espalda al Cabo Principal Contreras para permitir el copamiento de la E.S.m.A. por parte de montoneros. El hecho fue repelido por fuerzas leales y Urien detenido y condenado en Villa devoto, hasta el 25 de mayo de 1973 -ley de amnistía mediante- por la que fuera liberado.

Quienes participarían de la matanza de Ezeiza el 20 de junio de 1973 obligando a Perón a huir de los plomos ardientes y a aterrizar en la Base Aérea Militar de Morón.

Los mismos que votaron al “tío” Héctor Cámpora el 11 de marzo de 1973 para lograr una “patria socialista” y que se enfrentaban con otros ex compañeros que –siempre a los tiros- pregonaban por la “patria peronista”.

Aquellos que enfrentaron a la Triple AAA creada por Perón y dirigida por "el brujo" López Rega para combatirlos cuando ya no le hacían caso al viejo.

Los que el 1 de mayo de 1974 se retiraron de la Plaza de Mayo cuando Perón ya no los necesitaba para matar porque había regresado al poder. Y no pudieron callar sus gritos de “montoneros, fuimos unos boludos, votamos una muerta, una puta y un cornudo”

Esos mismos que desataron el derramamiento de sangre más dramático de la triste historia argentina y que, al decir de Miguel Bonasso, se equivocaron en matar a Rucci ya que deberían haber asesinado a López Rega.

Esos mismos que hoy ocupan ministerios como Jorge Taiana, cargos relevantes como Carlos Kunkel, Oscar Parrilli, Eduardo Luis Duhalde o se permiten ser regidores morales sobre otros (Patti) al denunciarlos por inhabilidad moral para asumir una banca votada por casi 500.000 bonaerenses. (Bonasso, asesino confeso, Dixit).

Ahora el kirchnerato pretende abrir un juicio político parcial al propio peronismo.

Desconoce las “consecuencias de sus propios actos” con tal de llegar al 28 de octubre pisando cadáveres. Si la investigación fuera justa, debería declararse la imputabilidad de Juán Perón y José López Rega por encontrarse muertos. Y permitirle a la anciana ex presidente peronista declarar por exhorto y en caso de ser procesada con prisión preventiva, permitirle su prisión domiciliaria dado su edad y estado de salud.

Pero esta patraña del poder sirve para “despistar a la gilada”, encubrir el autosecuestro de Luis Gerez (quien ya habría recibido de obsequio una tonelada de algodón para colocárselo en su boca en caso de aparición de un periodista); el juicio político a Felipe Solá y a Aníbal Fernández por la desaparición y probable muerte de Jorge Julio López (quien habría padecido un infarto durante su armado cautiverio y hoy sería cenizas para NUNCA ser encontrado).

Pensar que la miseria humana del poder hizo de este “secuestro” del anciano albañil de 77 años una causa para “tirárselo” a quienes organizaron el multitudinario acto del 5 de octubre en Plaza San Martín, en conmemoración de las víctimas de la subversión.

Si este secreto a voces fuera probado, no sólo el juicio político sino la prisión serian el futuro del “amo del feudo”.

Merced al despecho de DÈlía, quien habría organizado el “secuestro” de López, gran parte de la prensa que aún no se anima a denunciar, conoce este rumor cercano a la verdad.

Si tuviéramos un legislador nacional con cojones u ovarios bien puestos que presentara un pedido de informe sobre estas bases aquí escritas y pidiera una sesión especial al efecto, la historia argentina purificaría sus eses y encontraría la verdad.

¿Alguno/a se animará?. Desde nuestro conocimiento estamos dispuestos a colaborar con los valientes.

A los cobardes los escupe DIOS.

Humberto Bonanata

Buenos Aires. Enero 21 de 2007

 
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