¿Por
qué hablamos de Roma? Porque
esta semana conversando con un amigo de viejas luchas, el ex Senador Nacional
(U.C.R.) José María García Arecha, hablamos de los
tiempos de la historia frente a la urgencia de los mortales.
Y coincidimos en que la actitud de Kirchner en el peronismo es una conducta
psicótica similar a la de “matar al padre”
para crecer sin pasado.
Asimilamos
la resurrección judicial de la abominable “Triple
AAA” con la necesidad de culminar su proceso revolucionario
enterrando al creador de esa logia (recuerde el lector quién condecoró
a Licio Gelli) y al de su propio movimiento político cuando no
era nadie o cuando como futuro Intendente de Río Gallegos
recibía en 1983 al candidato a presidente Italo Luder bajo una
extensa bandera que marcaba “Isabel Conducción contra toda
la traición”.
(También
recuerde el lector que aún no se había producido la “renovación
peronista”- especie de gatopardismo infernal que nos tendrá
a los argentinos como presas de su reparto de poder).
Charlar
con otro “animal político”
con quince años más de edad cronológica y muchos
más de experiencia en la ciencia política que nace del barro
y del empedrado porteño mas nunca de las alfombras del poder, ayuda
a aprobar otra materia de la Universidad de la Calle que nunca será
igualada por una Licenciatura.
Y
tratar de entender la paranoia –para quienes no somos psiquiatras-
puede convertirnos en paranoicos a la enésima potencia. Por eso
sólo nos quedamos en la psicosis de poder que padece Kirchner.
Desde
hace 44 meses y 3 días sólo se dedicó
a destruir los pilares de la sociedad argentina, que
si bien admitamos sus gravísimos errores históricos, sólo
puede curarse mirando al futuro.
Que
pretender revivir las atrocidades del pasado –del que
el presidente fue militante inmobiliario durante el Proceso-sólo
terminará en un futuro –mediato para los mortales,
inmediato para la historia- como propio cadalso juzgador
de sus anomalías.
Que
no les exigió a Bonasso y a Kunkel que renuncien a sus bancas por
inhabilidad moral al haber formado parte de la organización
terrorista montoneros, asesinos confesos de otro peronista como José
Ignacio Rucci.
Que
nunca será un estadista sino un mero cotizador de soja y que aquellos
que votaron a Menem y a De la Rúa lo negarán más
veces que Pedro a Jesucristo y nunca le construirán un templo.
Esos
mismos fariseos del poder –nacidos de la extorsiva
cultura yabranesca- que hacen negocios millonarios vendiendo canales televisivos
a oscuros personajes y que mañana subastarán cual obra de
arte la cabeza de Kirchner.
Porque
cuando Roma vuelva a caer y pregunten por Alberto “Rasputín”
Fernández una voz sepultural responderá que no se encuentra
en los lugares que solía frecuentar.
Sólo
resta esperar.
Quizás
nosotros no lo veamos por acompañar el crecimiento natural de las
margaritas y no por volar como cenizas al viento como Jorge Julio López.
Quizás
nuestros hijos o nietos se enorgullezcan porque luchamos por el honor
futuro de ser argentino.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Enero 28 de 2007
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