Pero
siempre existe una mosca blanca que al no dejarse comprar por la S.I.D.E.
su portal informativo de Internet para que “frenara”
su investigación sobre el caso López recibe como respuesta
del kirchnerato amenazas de muerte, denunciadas el viernes ante la Policía
Federal.
Ese
mismo joven que en el momento de escribir este editorial en la
madrugada del domingo se encuentra autoevacuado de su domicilio particular
para preservar su vida y la de su familia.
Ese
mismo joven que hasta el momento sólo fue
recibido por Ricardo Hipólito López Murphy
para interiorizarse de una trama de terror con consecuencias institucionales
imprevisibles.
Ese
mismo joven que, desde la desaparición de López
el 18 de septiembre de 2006 comenzó a investigar las raíces
de un caso vidrioso. Y que potenció su investigación luego
del papelón oficial sobre el supuesto secuestro de Luis Gerez realizado
con el solo fin de tapar la ineficiencia oficial ante el “caso López”
y su eventual muerte.
Según
nos narrara, el historial del “caso López”
habría comenzado con un pacto entre el gobierno y la familia del
anciano para “echarles la bolsa de sospechas” a los organizadores
del pacífico acto celebrado en la Plaza San Martín el 5
de octubre del año pasado para conmemorar a los civiles y militares
muertos por la subversión.
¡Qué
mejor que el testigo decisorio de la condena a Etchecolatz desapareciera
dos semanas antes del “acto desestabilizador de la derecha retrógrada”!
Lo
que habría sucedido, con la aquiescencia del propio López,
es que el anciano –hasta ahora desaparecido- habría aceptado
la maniobra política de la mentira oficial pero pocos días
después habría padecido un infarto de miocardio que le provocara
su muerte.
Nadie,
ni Kirchner, ni Solá ni López, ni los Fernández pensaron
en que el diablo metería la cola, o mejor dicho, Dios su manto
de Justicia.
Ante
el lamentable final, el gobierno aún no le habría comunicado
la verdad a la familia y a su abogada, a quienes tendría engañados
en que el anciano –en lugar de ser cenizas- estaría protegido
en Brasil por comandos de Lula Da Silva. Un verdadero disparate.
Como
muestra a lo aquí expuesto basta un botón. Ni
los propios organismos de Derechos Humanos, ni sus principales dirigentes,
ni el propio hijo de López manifiestan el repudio por la desaparición
del anciano.
Según
se comenta, la familia estaría amenazada de ahondar en el tema
ante los medios libres de comunicación social.
En
el autosecuestro de López estaría involucrado un “grupo
comando” a cargo del ex funcionario Luis DÈlía,
quien contaría con 300 ex piqueteros –actualmente asalariados-
con portación de armas de legítimos usuarios.
Estos
datos potenciales podrán ser ampliados ante el dirigente político
del partido que fuera, que se decida a convocar con la firma de todos
los representantes del pueblo, a una sesión especial y eventual
interpelación del Ministro de Interior para lo que puede ser un
macabro final del conjunto de mentirosos que creen gobernarnos.
¡Gracias
querido amigo por tu honradez y valentía!
La
verdad siempre triunfa.
Buenos Aires, Febrero 04 de 2006
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