Daba
clases de todo sin decir nada.
Décadas
después los argentinos presenciaríamos, muchos de nosotros
sin quererlo, una falsa imitación al maestro del “decir
nada”.
Fidel
era sano y mentiroso, pero no era presidente. Siempre “verseaba”
desde la mesa de un bar, cara a cara con sus contertulios que no entendían
nada pero asentían a sus “chantadas”.
Sabía
de todo sin fundamentos de nada.
No
convencía a nadie pero dejaba la duda. Era amigo de los poderosos
y capaz de dirigir a la selección nacional de fútbol.
Podía
ser presidente porque tenía las soluciones, aunque desde la “humildad
de los grandes” nunca atacaba a nadie ni creaba enemigos.
No
se refugiaba en atriles para amedrentar a sus adversarios porque los convencía
en la mesa de un bar.
Imaginamos
que desde donde se encuentre, el jueves 1 de marzo se habrá sentido
triste.
Por
ver como una máxima autoridad ¿republicana? trataba de emularlo
al propalar un mensaje prepotente, soberbio, de barricada y de campaña
para tratar de consagrarse junto a su mujer como el matrimonio reinante
de la Argentina por cuatro años más.
¿Podrá?.
No depende de él ni de su banda seguidora. Depende de
la madurez republicana de la oposición. Esa misma oposición
que comenzó a despertar de su letargo nó por virtudes propias
sino porque a un hombre del gobierno –Jorge telerman- se le ocurrió
convocar a elecciones para Jefe de Gobierno de la ciudad autónoma
de Buenos Aires para el 3 de junio, con ballotage para el 24 del mismo
mes.
Todos
sabemos que la Argentina de federal tiene sólo sus postulados,
que Dios está en todas partes pero que todas las noches duerme
en la Capital Federal.
Y
comenzaron a despertar todos. Macri se subió a una tarima
en Villa Lugano junto a una niña de ocho años para demostrar
su sentimiento popular. No hacía falta porque es presidente y buen
administrador del club de fútbol más popular de la Argentina.
Melina estaba de más y Macri reconoció su error.
Por
otro lado, Daniel Filmus, nó Firmus como escriben los pintores
oficiales que ni conocen a quien postulan sigue remando sobre la arena.
Sólo tratará de lograr “la gran Bielsa”
–tercero cómodo- para después negociar sus votos
y legisladores en la segunda vuelta y apoyar a Telerman. Son
más de lo mismo, ambos serviles de Kirchner que tratarán
de repetir la aventura de Ibarra hace cuatro años para sepultar
definitivamente a Macri.
El
presidente de Boca Juniors como político tiene para mostrar sólo
eso, ser eficiente presidente de Boca.
Su
entorno se resbala en los charcos cuando llovizna y no conoce las líneas
de colectivos. Son políticos “de la mesa servida y la
gloria barata” que lo mejor que pueden hacer para que su
jefe triunfe, es eso…no hacer nada. Son “patos
criollos” que no pueden asesorar porque no conocen
las verdaderas necesidades de los porteños.
Como
si fuera poco se suma Elisa Carrió a la carrera del sillón
de Torcuato de Alvear, acompañada por el criador de caballos
“pura sangre”, Enrique Olivera. Aunque no sea su deseo,
dispersará el voto “progre” anti Macri
y será funcional a un eventual triunfo de éste
en primera vuelta.
Eso
preocupa en Barcarce 50 porque una derrota en Buenos Aires puede desmadrar
el proyecto “Kristina 2007" y obligar al “amo
del feudo” a jugar su reelección con resultado incierto,
no sólo el 28 de octubre sino durante su eventual primer año
de mandato.
Kirchnerlandia
está “atada con alambre” a través de los distorsivos
subsidios a las empresas de servicios públicos que no sólo
los prestan mal y tarde sino que llevan a sus usuarios a pensar que “con
el Estado estábamos mejor”.
Si
la oposición en su conjunto asume su rol constructivo y sólo
piensa en un proyecto común frente al “diluvio que puede
venir”, los argentinos recuperaremos la República perdida
con el golpe de estado del 20 de diciembre de 2001 y podremos volver a
mirar hacia arriba del mapa.
Caso
contrario, Hugo Chávez llenará Ferro o el Luna Park mientras
George Bush seguirá marcando como el confín del sur de América
a Brasilia.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Marzo 4 de 2007
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