En
términos jurídicos Kirchner hubiera sido el entregador y
Chávez el asaltante.
Con
su madre putativa como anfitriona y el parricida Sergio Shocklender como
maestro de ceremonias lograron juntar lo más profundo del resentimiento
de la sociedad argentina; una sociedad aletargada y cobarde a la hora
de los cambios que nos reinserten en el mundo que el viernes veía
por televisión la catarata de injurias del dictador americano contra
su principal comprador de petróleo y a su vez principal vendedor
de productos manufacturados hacia Venezuela.
Toda
una paradoja. En las últimas 96 horas volvimos a quedar
fuera del mundo; más aún fuera de Latinoamérica que
demostró en los convenios de Lula y Bush en materia de biocombustibles
(etanol) –principal enemigo del excedente venezolano- y cruzando
el río que divide una república de un conglomerado sin rumbo
(Argentina), Tabaré suscribía acuerdos económicos
de cooperación mutua con el presidente del principal país
del mundo.
A
partir del avance de la revolución bolivariana nuestros hijos deberán
estudiar dos tipos de mapas: el físico con sus ríos, mares
y montañas que aun Chávez no pudo cambiar y el político
que enmarca un minisubcontinente residual con eje Caracas-La
Paz- Buenos Aires.
Poco
importó, a los efectos republicanos, permitir el acceso de al menos
300 soldados venezolanos sin acuerdo del Congreso de la Nación.
En todo caso, un Decreto de necesidad y urgencia se encargará de
“poner orden legislativo” a través de la sucursal de
la Escribanía General de Gobierno sita en Avda.Entre Ríos
y Avda. Rivadavia.
Mientras
el ex sindicalista de izquierda, hoy transformado en estadista,
Lula Da Silva, negociaba su ofrecimiento de un mercado de futura
sustitución de los combustibles tradicionales en desmedro de los
barriles del dictador caribeño, la Unión Europea anunciaba
en plan para fortalecer el nuevo mercado como mínimo en un 20%
de utilización del total de combustibles para nada menos que sus
25 países miembros.
Tabaré
Vázquez, por su lado, no organizó una contravisita
y debió soportar cómo piqueteros argentinos rompían
vidrieras de la Avda. 18 de julio de Montevideo y recibir estoicamente
las críticas de sus propios partidarios. Sabe comprender como uruguayo
–sinónimo de demócrata- que los intereses
de su país lo superarán no sólo en su mandato sino
en su vida terrenal. Con valentía enfrentó a propios y extraños
en miras del bienestar general y convenios bilaterales que vuelvan a transformar
a su país en "la Suiza" de un triste sudamérica.
“Duro
en el arte de arrugar” al decir del “turco” Jorge
Asís, Kirchner trataba de hacerse el distraído de
la comparsa bolivariana. Recibió a su amigo el déspota
con todos los honores junto con la reina Cristina. Suscribió acuerdos
en materia alimentaria a través del grupo Grobocopatel y reafirmó
la idea chavista de la creación del Banco del Sur como sustitución
del Fondo Monetario Internacional, al que le pagó por anticipado
con dinero proveniente de los petrobonos venezolanos, con un interés
sensiblemente superior al pactado con el F.M.I., organismo que no nos
exigía pago anticipado al no encontrarnos en mora.
Todo
este desparpajo republicano puede comenzar a tener sus límites.
Sólo
depende que la oposición comprenda que “sin junio no hay
octubre” y que sólo la unidad conceptual y humana logrará
el “efecto Misiones” en Kirchner, más irritable que
su propio colon o los casi seis meses de ¿desaparición?
de Jorge Julio López.
Luego
de la “primereada” del licencioso ex vicejefe de de Ibarra,
Macri decidió “poner toda la
carne en el asador” porque sabe que en junio juega
no sólo su futuro político sino la “apertura de mentes
hoy dormidas” para pelear democráticamente con su aliado
Ricardo Hipólito López Murphy por la recuperación
de estado de derecho.
En
confesión a sus íntimos, Macri aseguró que aunque
aún no resulta conveniente hablar de candidaturas presidenciales
–para no mezclar los tantos y no dispersar fuerzas en la Capìtal
Federal-, los lazos de ambos aliados se vieron fortalecidos ante
la promesa del presidente de Boca Juniors de –luego de triunfar
en Buenos Aires- acompañar al “bulldog”
en la presidencial. “Sin junio no hay octubre, dijo
–con razón-uno de sus contertulios y será común
verme junto con Ricardo visitando los barrios porteños, completó
el candidato.
“No
olvidemos que Ricardo ganó la Capital federal el 27 de abril de
2003 y el peronismo fue partido en tres”.
“Ahora
el panorama es distinto, afirmó un oyente, al preguntarle al conjunto
dónde se volcaría el 26% de Menem en aquel entonces, si
a Kirchner o a López Murphy.”
Aunque
la política no es matemática y no siempre uno mas uno es
dos la respuesta implícita fue unánime. López
Murphy puede juntar mucho voto radical y mucho voto menemista, no tiene
imagen negativa alta y le gusta las peleas de fondo.
Pero
reiteraron: sin junio no hay octubre. El kirchnerismo desdoblado
entre Telerman y Filmus utilizará “sus grupos de tareas
sucias” para tratar de destruir a Macri, quien- conocedor de
sus limitaciones políticas- sólo propone ideas y cambios
en áreas sensibles para los porteños, como la seguridad,
donde hoy tomar un edificio en Recoleta es algo habitual.
Carrió
volverá y retornará con sus discursos increíbles
(porque ya no se los cree casi nadie) y dirá que en su encuentro
mediático sobrenatural, Dios le rogó que sacrifique su alma
en la candidatura presidencial, huyendo de este modo al papelón
porteño.
Así
están las cosas. Difíciles pero no imposibles.
Más
aún cuando la oposición comienza a despertarse de su letargo
y a asumir su responsabilidad republicana en la peor crisis de valores
que haya atravesado la Argentina desde el 10 de diciembre de 1983.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Marzo 11 de 200
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