Editorial
 
-Soberanía, ideología y economía
Por Humberto Bonanata

 

Kirchner cedió la soberanía, puso el terreno y facilitó a Chávez violar uno de los principios inmanentes del derecho internacional: utilizar sus bravuconadas en desmedro del resto de los países libres de América Latina para que el dictador diga lo que él no se anima a decir.

En términos jurídicos Kirchner hubiera sido el entregador y Chávez el asaltante.

Con su madre putativa como anfitriona y el parricida Sergio Shocklender como maestro de ceremonias lograron juntar lo más profundo del resentimiento de la sociedad argentina; una sociedad aletargada y cobarde a la hora de los cambios que nos reinserten en el mundo que el viernes veía por televisión la catarata de injurias del dictador americano contra su principal comprador de petróleo y a su vez principal vendedor de productos manufacturados hacia Venezuela.

Toda una paradoja. En las últimas 96 horas volvimos a quedar fuera del mundo; más aún fuera de Latinoamérica que demostró en los convenios de Lula y Bush en materia de biocombustibles (etanol) –principal enemigo del excedente venezolano- y cruzando el río que divide una república de un conglomerado sin rumbo (Argentina), Tabaré suscribía acuerdos económicos de cooperación mutua con el presidente del principal país del mundo.

A partir del avance de la revolución bolivariana nuestros hijos deberán estudiar dos tipos de mapas: el físico con sus ríos, mares y montañas que aun Chávez no pudo cambiar y el político que enmarca un minisubcontinente residual con eje Caracas-La Paz- Buenos Aires.

Poco importó, a los efectos republicanos, permitir el acceso de al menos 300 soldados venezolanos sin acuerdo del Congreso de la Nación. En todo caso, un Decreto de necesidad y urgencia se encargará de “poner orden legislativo” a través de la sucursal de la Escribanía General de Gobierno sita en Avda.Entre Ríos y Avda. Rivadavia.

Mientras el ex sindicalista de izquierda, hoy transformado en estadista, Lula Da Silva, negociaba su ofrecimiento de un mercado de futura sustitución de los combustibles tradicionales en desmedro de los barriles del dictador caribeño, la Unión Europea anunciaba en plan para fortalecer el nuevo mercado como mínimo en un 20% de utilización del total de combustibles para nada menos que sus 25 países miembros.

Tabaré Vázquez, por su lado, no organizó una contravisita y debió soportar cómo piqueteros argentinos rompían vidrieras de la Avda. 18 de julio de Montevideo y recibir estoicamente las críticas de sus propios partidarios. Sabe comprender como uruguayo –sinónimo de demócrata- que los intereses de su país lo superarán no sólo en su mandato sino en su vida terrenal. Con valentía enfrentó a propios y extraños en miras del bienestar general y convenios bilaterales que vuelvan a transformar a su país en "la Suiza" de un triste sudamérica.

“Duro en el arte de arrugar” al decir del “turco” Jorge Asís, Kirchner trataba de hacerse el distraído de la comparsa bolivariana. Recibió a su amigo el déspota con todos los honores junto con la reina Cristina. Suscribió acuerdos en materia alimentaria a través del grupo Grobocopatel y reafirmó la idea chavista de la creación del Banco del Sur como sustitución del Fondo Monetario Internacional, al que le pagó por anticipado con dinero proveniente de los petrobonos venezolanos, con un interés sensiblemente superior al pactado con el F.M.I., organismo que no nos exigía pago anticipado al no encontrarnos en mora.

Todo este desparpajo republicano puede comenzar a tener sus límites.

Sólo depende que la oposición comprenda que “sin junio no hay octubre” y que sólo la unidad conceptual y humana logrará el “efecto Misiones” en Kirchner, más irritable que su propio colon o los casi seis meses de ¿desaparición? de Jorge Julio López.

Luego de la “primereada” del licencioso ex vicejefe de de Ibarra, Macri decidió “poner toda la carne en el asador” porque sabe que en junio juega no sólo su futuro político sino la “apertura de mentes hoy dormidas” para pelear democráticamente con su aliado Ricardo Hipólito López Murphy por la recuperación de estado de derecho.

En confesión a sus íntimos, Macri aseguró que aunque aún no resulta conveniente hablar de candidaturas presidenciales –para no mezclar los tantos y no dispersar fuerzas en la Capìtal Federal-, los lazos de ambos aliados se vieron fortalecidos ante la promesa del presidente de Boca Juniors de –luego de triunfar en Buenos Aires- acompañar al “bulldog” en la presidencial. “Sin junio no hay octubre, dijo –con razón-uno de sus contertulios y será común verme junto con Ricardo visitando los barrios porteños, completó el candidato.

“No olvidemos que Ricardo ganó la Capital federal el 27 de abril de 2003 y el peronismo fue partido en tres”.

“Ahora el panorama es distinto, afirmó un oyente, al preguntarle al conjunto dónde se volcaría el 26% de Menem en aquel entonces, si a Kirchner o a López Murphy.”

Aunque la política no es matemática y no siempre uno mas uno es dos la respuesta implícita fue unánime. López Murphy puede juntar mucho voto radical y mucho voto menemista, no tiene imagen negativa alta y le gusta las peleas de fondo.

Pero reiteraron: sin junio no hay octubre. El kirchnerismo desdoblado entre Telerman y Filmus utilizará “sus grupos de tareas sucias” para tratar de destruir a Macri, quien- conocedor de sus limitaciones políticas- sólo propone ideas y cambios en áreas sensibles para los porteños, como la seguridad, donde hoy tomar un edificio en Recoleta es algo habitual.

Carrió volverá y retornará con sus discursos increíbles (porque ya no se los cree casi nadie) y dirá que en su encuentro mediático sobrenatural, Dios le rogó que sacrifique su alma en la candidatura presidencial, huyendo de este modo al papelón porteño.

Así están las cosas. Difíciles pero no imposibles.

Más aún cuando la oposición comienza a despertarse de su letargo y a asumir su responsabilidad republicana en la peor crisis de valores que haya atravesado la Argentina desde el 10 de diciembre de 1983.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Marzo 11 de 200

 
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