Cuando
demagógicamente anunció el gobierno nacional el aumento
a los docentes para fortalecer al alicaído candidato oficialista
a Jefe de Gobierno porteño, Daniel Filmus, sin
que las provincias tuvieran asignados los recursos específicos
coparticipados por el gobierno nacional, nunca previeron desde la
“Caja Rosada” que los educadores, desde La Quiaca
a Tierra del Fuego, pasando por Santa Cruz y Salta, ya no “comerían
vidrios” aunque éste sea un año electoral.
No
molestaba al régimen que caudillejos feudales como Sobisch y Romero
quedaran entrampados en un conflicto social de la magnitud que implica
la protesta docente.
Santa
Cruz amurallada por 3.000 gendarmes que protegieron la cobardía
presidencial ante su ausencia al acto de conmemoración del primer
cuarto de siglo de la gesta de Malvinas.
Los
diarios del mundo se encargaron de destacar este hecho como un dato más
de la bipolaridad presidencial.
Nuestros
muertos no fueron homenajeados por el “militante inmobiliario”
para evitar protestas docentes en el solemne acto y de ex combatientes
a quienes se les incumple la pensión de veteranos de guerra.
A
poco más de seis meses que “el amo del feudo”
decida hacerse reelegir; mande a “la Reina” a la
Provincia de Buenos Aires y a Daniel Scioli a competir nuevamente en motonáutica,
Felipe Solá tendría asegurada una importante embajada como
premio a su loable tarea de cinco años al frente de la provincia
potencialmente mas rica, pero empobrecida y sumida en el “paco”
y en la ley de los delincuentes. ¡Gran valor…Felipe: flota
como los desechos escatológicos!
Volvamos
al feudo de Sobisch. En política nada es gratis y menos aún
cuando alguien pretende pelear el poder. Aunque “matarlo
a Sobisch” políticamente no es un delito porque sería
“matar a un muerto”, su feudo quedará
en la historia por haber matado a un maestro rural cuando se retiraba
de una manifestación en reclamo de mejoras en sus haberes. El
déspota neuquino casi quedó igualado a un violador de menores
para el sentir popular.
Algo
similar puede sucederle al gobernador salteño. Romero pedía
la “normalización” del justicialismo
y por cierto eso no fue visto con agrado por Kirchner.
Allí
también los docentes están de paro y luchan por las mejoras
salariales prometidas por Filmus y Kirchner. La semana que se inicia puede
ser determinante en ese conflicto social en el feudo norteño.
Así
está la Argentina preelectoral. Una elección que
aunque consagre a Kirchner puede conducirlo al principio del fin. Las
distorsiones en la microeconomía se sienten en la canasta básica
de alimentos de marzo con un 3,6% de aumento. Eso es lo que duele.
A
nadie le llega el “derrame” de los U$S 37.000 millones
de reservas ni el aumento en la recaudación impositiva.
Volvemos
a padecer el cáncer llamado inflación. Aquel que olvidamos
cuando hace un lustro nos dijeron que estaba todo mal y el golpista autopresidente
Duhalde nos prometía que “lo que ayer comprábamos
para comer, lo íbamos a seguir comprándolo”.
Argentina
es una conjunción de mentirosos en la que todos estamos escribiendo
la historia para nuestros hijos.
Sólo
basta pedirles perdón y enseñarles saber esperar.
Que
a la democracia ficta se la derrota con más democracia.
Que
cada vez que nos matan un maestro, nacen cien delincuentes potenciales.
Que
sólo la educación nos hará libres.
Humberto Bonanata
Buenos
Aires, 08 de abril de 2007
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