Nuestro
pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos
pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre
de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos
y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.
Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin
trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos,
ignorantes y esclavos de su propia condición. El origen de la riqueza
son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad
es el manantial de la miseria?
La
ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas.
Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental
de las cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles
en medio del progreso y la mejora del pueblo."
Juan Bautista Alberdi (1870)
Las
palabras contundentes del Obispo de Río Gallegos sobre el despotismo
que padece la provincia del presidente desnudan el futuro de la Argentina
ante una eventual reelección de Kirchner.
“El
que piensa distinto es un enemigo que hay que eliminar”. “La
censura y la falta de libertad de expresión dominan en Santa Cruz”.
Esta expresión del Obispo Juan Carlos Romanín no merecería
mayor análisis si el predicador de la Fe se mantuviera un su poltrona
eclesiástica al margen de la lucha social ya desatada en el feudo
del amo. Muy por el contrario, el Obispo se sumó a la “carpa
blanca docente” y al reclamo de los estatales.
¿De
qué sirve si un gobierno de hipócritas se vanaglorie del
constante aumento de la recaudación, en manos de un funcionario
probo como Alberto Abad, si a los propios empleados públicos santacruceños
les abona sus salarios en negro?
¿De
qué sirve que “el efecto changuito” de los supermercados
sea más creíble que los mentirosos datos del I.N.D.E.K.,
otrora prestigioso organismo que hoy se encuentra virtualmente intervenido
por el gobierno nacional?
¿De
qué sirve que los gremios afines al kirchnerato “cierren”
un aumento salarial del 16,5% frente al alza de la canasta básica
alimentaria que la ha duplicado ex-ante, es decir que el aumento nominal
de los salarios de los trabajadores ya ha sido licuado?
¿De
qué sirven U$S 38.000 millones de reservas en el Banco Central
si no saben cómo y para qué usarlas? ¿Para qué
entonces la virtual intervención al B.C.R.A….para prepararse
ante un virtual estallido inflacionario a partir de enero de 2008?
“De
nada sirve…escaparse de uno mismo”, cantaba
el rockero Moris al comienzo de los setenta.
Siempre
hemos dicho y lo refrendamos que a mayor autoritarismo mayor es
el síntoma de debilidad de un gobierno. Cuando pretende
manejar todo es que comienza a no manejar nada.
Como
al propio pueblo santacruceño, digno y heroico, que ya le perdió
el miedo a su interventor que trata –y no puede – gobernarlos
a 2.500 kmts. de distancia.
Si
Monseñor Piña se reunió con Kirchner,
luego de viajar 42 horas desde Misiones en el tren “El Libertador”
–que por ahora De Vido no lo hará tren bala- no fue para
visitar las luces del centro. Su relación con el cardenal Jorge
Bergoglio confluye en la común-unión frente a los reclamos
sociales que nadie, ni aún bajo la luz divina, puede predecir cómo
concluirá.
Para
Kirchner recibir a Mons. Piña en la “caja rosada”
habrá significado un verdadero exorcismo. Porque sabe de sus falencias
y falacias y que la organización humana más antigua de la
humanidad en la institución más creíble en la sociedad
argentina. Los tiempos de la Iglesia son intemporales; sus preceptos superan
a los mortales y sus consignas más convincentes que las de cualquier
política.
Nunca
la Iglesia como institución se ha acercado con tal magnitud a los
problemas que agobian a la mayoría de quienes no tiene voz y les
roban el voto.
Sabe
que cuatro años de mandato presencial es una 1/502 parte de su
historia. Ha visto caer omnipotentes déspotas en manos del propio
pueblo que los había votado. Trata, en su misión evangelizadora,
de evitar que la Argentina del resentimiento derrame sangre de inocentes
defraudados por la demagogia y la prebenda.
Su
inserción social dará sus frutos. El acompañamiento
a los comprovincianos de Kirchner en su lucha y la persecución
que ha conocido a través de 20 siglos no la amedrenta; la potencia.
Sabe
también que otra “patagonia rebelde”
puede terminar en una Argentina trágica.
No
piensa en elecciones; sólo medita cómo salvar a las futuras
generaciones.
Y
estamos con ella y con todos los cultos que la acompañen en su
prédica pacificadora.
Si
Santa Cruz ha perdido el miedo… ¿cuánto tardará
la Argentina en despertar de su letargo?
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Mayo 06 de 2007
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