Editorial
 
-Monseñor Romanín: una fuerte Piña para Kirchner
Por Humberto Bonanata

 

"Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente. Se nos alentó a consumir sin producir. Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia, de quienes se desparraman por el resto del territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la disipación.

Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.

Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición. El origen de la riqueza son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria?

La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas. Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental de las cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo."

Juan Bautista Alberdi (1870)

Las palabras contundentes del Obispo de Río Gallegos sobre el despotismo que padece la provincia del presidente desnudan el futuro de la Argentina ante una eventual reelección de Kirchner.

“El que piensa distinto es un enemigo que hay que eliminar”. “La censura y la falta de libertad de expresión dominan en Santa Cruz”. Esta expresión del Obispo Juan Carlos Romanín no merecería mayor análisis si el predicador de la Fe se mantuviera un su poltrona eclesiástica al margen de la lucha social ya desatada en el feudo del amo. Muy por el contrario, el Obispo se sumó a la “carpa blanca docente” y al reclamo de los estatales.

¿De qué sirve si un gobierno de hipócritas se vanaglorie del constante aumento de la recaudación, en manos de un funcionario probo como Alberto Abad, si a los propios empleados públicos santacruceños les abona sus salarios en negro?

¿De qué sirve que “el efecto changuito” de los supermercados sea más creíble que los mentirosos datos del I.N.D.E.K., otrora prestigioso organismo que hoy se encuentra virtualmente intervenido por el gobierno nacional?

¿De qué sirve que los gremios afines al kirchnerato “cierren” un aumento salarial del 16,5% frente al alza de la canasta básica alimentaria que la ha duplicado ex-ante, es decir que el aumento nominal de los salarios de los trabajadores ya ha sido licuado?

¿De qué sirven U$S 38.000 millones de reservas en el Banco Central si no saben cómo y para qué usarlas? ¿Para qué entonces la virtual intervención al B.C.R.A….para prepararse ante un virtual estallido inflacionario a partir de enero de 2008?

“De nada sirve…escaparse de uno mismo”, cantaba el rockero Moris al comienzo de los setenta.

Siempre hemos dicho y lo refrendamos que a mayor autoritarismo mayor es el síntoma de debilidad de un gobierno. Cuando pretende manejar todo es que comienza a no manejar nada.

Como al propio pueblo santacruceño, digno y heroico, que ya le perdió el miedo a su interventor que trata –y no puede – gobernarlos a 2.500 kmts. de distancia.

Si Monseñor Piña se reunió con Kirchner, luego de viajar 42 horas desde Misiones en el tren “El Libertador” –que por ahora De Vido no lo hará tren bala- no fue para visitar las luces del centro. Su relación con el cardenal Jorge Bergoglio confluye en la común-unión frente a los reclamos sociales que nadie, ni aún bajo la luz divina, puede predecir cómo concluirá.

Para Kirchner recibir a Mons. Piña en la “caja rosada” habrá significado un verdadero exorcismo. Porque sabe de sus falencias y falacias y que la organización humana más antigua de la humanidad en la institución más creíble en la sociedad argentina. Los tiempos de la Iglesia son intemporales; sus preceptos superan a los mortales y sus consignas más convincentes que las de cualquier política.

Nunca la Iglesia como institución se ha acercado con tal magnitud a los problemas que agobian a la mayoría de quienes no tiene voz y les roban el voto.

Sabe que cuatro años de mandato presencial es una 1/502 parte de su historia. Ha visto caer omnipotentes déspotas en manos del propio pueblo que los había votado. Trata, en su misión evangelizadora, de evitar que la Argentina del resentimiento derrame sangre de inocentes defraudados por la demagogia y la prebenda.

Su inserción social dará sus frutos. El acompañamiento a los comprovincianos de Kirchner en su lucha y la persecución que ha conocido a través de 20 siglos no la amedrenta; la potencia.

Sabe también que otra “patagonia rebelde” puede terminar en una Argentina trágica.

No piensa en elecciones; sólo medita cómo salvar a las futuras generaciones.

Y estamos con ella y con todos los cultos que la acompañen en su prédica pacificadora.

Si Santa Cruz ha perdido el miedo… ¿cuánto tardará la Argentina en despertar de su letargo?

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Mayo 06 de 2007

 
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