Editorial
 
-El matrimonio reinante juega su futuro electoral en las elecciones porteñas
Por Humberto Bonanata

 

Luego de la “piña electoral” recibida en Misiones el año pasado, Kirchner decidió llamarse a silencio y no apoyar explícitamente a ningún candidato (Catamarca, Entre Ríos, Río Negro y Neuquén). Hoy juega su futuro y puede ser el gran derrotado.

Desde el triunfo de la dignidad misionera el “amo del feudo” sólo recibió golpes políticos. El conflicto docente desatado en su provincia al haber dispuesto en legítimo aumento salarial sin importarle si las provincias tenían fondos suficientes para absorberlo fue el primer boomerang que sufrió su gobierno. Desde hace doce semanas no pisa su suelo natal y nadie puede asegurar cuándo tendrá el coraje de volver a su tierra.

Todos los hombres son falibles. Kirchner con el aumento de su autoritarismo demuestra la debilidad creciente de su gobierno.

Ha lanzado a su esposa al ruedo electoral y a hacer campaña en el exterior, porque sabe que no le resultará fácil a la Reina ensuciar sus botas italianas en el lodo del gran Buenos Aires, al que debería representar en el Senado de la Nación. Por ello se afianza día a día la candidatura a vicepresidente de Felipe Solá, quien al menos sabrá guiarla en sus recorridas por los barrios carenciados sin temor a que, presa del pánico, no sepa cómo volver a Olivos.

Julio Cobos, “el judas mendocino” recibirá la justicia de su traición a quienes lo hicieron gobernador por dos lados contrapuesto.

El primero en manos del “mula” Roberto Iglesias y Ernesto Sanz, integrantes de la fórmula a disputarle el cargo en las próximas elecciones provinciales. El segundo, por parte del propio Kirchner quien, a pesar de saber la entrega por treinta monedas de Cobos, no imagina colocarlo como soporte de su esposa ante el eventual triunfo del virreinato presidencial el 28 de octubre.

La Reina debería pagar las facturas sociales de una economía encorsetada en la mentira oficial de los índices inflacionarios, en la carencia de inversiones genuinas que nos garanticen continuidad en la prestación de los servicios públicos y en un futuro “rodrigazo” que comenzaría el 1 de enero de 2008 al blanquear el cuadro tarifario de servicios.

Kirchner, con el valor y desprendimiento que lo caracteriza, quiere pasar a la historia como el “presidente del crecimiento sostenido” (aunque por mecanismos artificiales, dólar recontraalto y retención a nuestras exportaciones).

Teme que el “fórceps social” que ya ha comenzado a estallar en grado de “foquismo” se lo lleve puesto y pretende erigirse en el poder fantasma que logre soportar el eventual débil gobierno de su esposa. Utopía del presente…pesadilla del futuro.

Pero hoy no es un día más para los argentinos. Vota el epicentro de un país unitario y decide no sólo el futuro porteño sino la muy posible caída del delegado kirchnerista Daniel Filmus si no logra avanzar hacia la segunda vuelta. Aquí se vota por el segundo puesto, ya que Macri mantiene una cómoda ventaja que seguramente lo convertirá dentro de 21 días en Jefe de Gobierno.

Nunca como en esta elección el matrimonio real jugó sus fichas tan expresamente como lo hizo por Filmus. Hace 15 días en un acto en Lugano donde había más micros que gente (en su gran mayoría transportada desde el conurbano bonaerense) y el jueves pasado en el Luna Park, Kirchner arriesgó “la gran Rovira”, sin pensar, debido a la desesperación que lo domina, que perder la Capital Federal le causará una herida difícil de revertir en sólo 145 días que nos separan del 28 de octubre.

Si Filmus accede al ballotage Kirchner se adueñará de esa "proeza" y aumentará las operaciones de bajos instintos de su gobierno para destruir a Macri en las tres semanas que restan hasta el 24 de junio.

Resulta inexplicable cómo un hombre que se dedicó a construir poder en exceso durante cuatro años arriesgue “suicidarse en defensa propia”.

Sería un tema a tratar por un sociólogo ya que aunque Filmus lograra disputar el ballotage nunca podría ganarle a Macri la pelea de fondo, ya que el votante de Telerman –en su gran mayoría moderado y de clase media- no ayudaría a triunfar al personero del gobierno que basó su campaña en efectistas golpes bajos ayudado por la “justicia kirchneriana”.

Por ello la gran pelea electoral de hoy es por el segundo lugar.

Por ello la pelea de hoy es por la caída del soberbio Alberto “Rasputín” Fernández, esta vez sin posibilidad de soportar el conteo de diez que le impondrá “el cristinismo” cuando vea las luces del ring desde la fría lona de la derrota.

Por ello la pelea de hoy es contra el propio Kirchner quien a partir de las 18.00 hrs. –de quedar excluído Filmus- comenzará su cuenta regresiva del principio del fin.

Como dicen Julio Cirino y Malú Kikuchi…votemos en defensa propia.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Junio 03 de 2007

 
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