Editorial
 
-El día en que Kirchner puede perder por partida doble
Por Humberto Bonanata

 

Desde la megalópolis hasta la provincia más pequeña y austral del planeta, el “amo del feudo” puede sufrir una doble caída que prenuncie nuevos tiempos con miras al 28 de octubre. Los tres mil kilómetros que separan a la Capital Federal de Tierra ser fuego pueden ser un puente de plata, camino a la libertad.

Llegó el día nunca imaginado para el gobierno de Kirchner. La causalidad impuso que dos candidatos opositores se consagren electos como jefe de Gobierno porteño y como la primera gobernadora de la provincia de Tierra del Fuego, la joven dirigente del A.R.I. Fabiana Ríos, enfrentada internamente al mesianismo de Elisa Carrió.

“Miedo” la palabra más escuchada en Tierra del Fuego, titulaba ayer “La Nación” de Buenos Aires ya que la candidata opositora debe enfrentarse al patoterismo del kirchnerista Hugo Cóccaro, típico caudillejo feudal, tan matón como cobarde. Haber cortado la semana pasada, antes de la primera vuelta, el cable telefónico que une a la isla con el continente durante cinco horas y dejarla incomunicada del mundo ya que tampoco funcionaba la red de Internet es sólo una muestra de lo que los argentinos debemos esperar en las dieciocho semana que nos separan del 28 de octubre.

Si en la Capital Federal comenzaron a repartir boletas apócrifas de Macri, ni pensar el fraude que organizarán en la pequeña isla de sólo 92.007 votantes. Para controlar el escrutinio deberían haber convocado a los cascos azules de las Naciones Unidas, porque sin dudas será una cruenta batalla la disputa de cada voto.

Fabiana Ríos, cualquiera fuese el resultado “oficial” ya tiene asegurado un importante lugar en la política nacional. Si produce el milagroso de vencer los “aprietes” de los punteros kirchneristas y de “la caja” que bajará el actual gobernador para convencer voluntades, marcará el camino hacia Santa Cruz, que aún no tiene candidato a gobernador definido (aunque se hable de Daniel Peralta, actual delegado feudal) y que sólo puede recibir al presidente en su tierra –luego de más de dos meses de escapismo- rodeado de grupos de choque como estaba acostumbrado a usarlos cuando la gobernaba a su antojo.

Pero el halo de repercusiones del resultado porteño y superará nuestras fronteras.

Los diarios del mundo ya ubican a Macri como cabeza del núcleo opositor y a Ricardo López Murphy como el futuro candidato a Presidente de la Nación frente a la Reina consorte, seguramente acompañada por Felipe Solá. Lavagna terciará en la disputa de semifondo del 28 de octubre y la verdadera pelea será por el segundo lugar, ya que quien allí se ubique, de no superar el kirchnerismo el 40%, será el virtual jefe de Estado a elegir en el mes de noviembre tras el ballotage.

Filmus –que es Kirchner- será premiado si se acerca al 40% de los votos como candidato a senador nacional por la Capital Federal. Allí seguramente colaborará con la redacción de una nueva Ley Federal de Educación para reemplazar el desastre pedagógico que supo concebir con la cosmetóloga Susana Decibe en la década del 90.

También prometió tomar cursos de castellano donde lo enseñen a pronunciar la letra “s” en cada palabra que gramáticamente contenga un significado “plural” (vgr. No se dice “lo bruto” cuando se refiere a la mayoría del gabinete; se dice “los brutos”).

Tampoco se dirá -cuando se escriba la historia de este gobierno- “Lo negociado espurio”, sino que se juzgarán “los negociados espurios”.

Pero volvamos a la lectura política del comicio capitalino, donde el verdadero resultado será si Macri logra superar los 20 puntos de diferencia sobre el delegado feudal hecho que ratificaría el profundo rechazo de los porteños a someterse a “pruebas de ensayo” del Ejecutivo.

De ser así, a pesar del crecimiento de Filmus desde que Kirchner desapareció de la escena del agravio atrilero que produjo un impasse en las proyecciones finales, el presidente –mandato vencido y autoprolongado- deberá replantear sus conductas frente a las próximas elecciones en los principales distritos antes del 28 de octubre (Córdoba y Santa Fe votan el 2 de septiembre).

Aunque sus grandes enemigos no serán ni Mauricio Macri ni Fabiana Ríos.

Serán las inversiones no realizadas en 49 meses de gobierno en materia energética; los superpoderes que aniquilaron al parlamento en la sanción y distribución de la ley de presupuesto; el manejo discrecional del Consejo de la Magistratura; el unicato de los poderes republicanos y los actos de corrupción que –de a poco- la “justicia” se anima a investigar.

La frase más temida en la “Caja Rosada” recuerda al líder liberal más famoso del siglo pasado; Don Álvaro Alsogaray hablaba hace cuatro décadas de “hay que pasar el invierno”.

¿Los burócratas lo pasarán…o quedarán congelados en el intento de perpetuación?

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Junio 24 de 2007

 
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