Las
elecciones del domingo pasado, el bolso de baño de “Gioconda”
Miceli (próxima a ser enviada oficialmente en una misión
oficial en el Challenger); la crisis energética que supera
lo conocido en la década del ochenta; la inflación galopante
en la canasta alimentaria; las coimas de Skanska que se expanden como
tumor maligno contra el régimen y las mentiras sobre el “secuestro”
de Jorge Julio López, que seguramente estará
más cerca de Dios que nosotros, auguran en las diecisiete semanas
que nos separan de “la fecha” una caida estrepitosa
del kirchnerato con final certero: el camión azul
de culata…esperándolos.
Decía
Lenin que para lograr una revolución “cuanto peor, mejor”.
En
este caso la revolución democrática del 28 de octubre propone
enterrar cincuenta meses de aislamiento del mundo.
Con
varios responsables: el “amo del feudo” a
la cabeza, su ex ministro de economía Roberto Lavagna que sólo
basó el crecimiento en la hiperdevaluación duhaldista del
3 a 1 pero en nada previó la crisis energética desde que
era ministro del autopresidente Duhalde –antes de serlo de Kirchner
hasta diciembre de 2005-; Julio de Vido -quien será uno de
los primeros en ingresar al camión de culata- Nilda Garré
quien profundizó a la enésima potencia de indefensión
nacional al extremo que no pueden partir del Aeroparque más de
cuatro aviones por hora; Aníbal Fernández, “todólogo”
de profesión y traidor de su anterior amo por vocación,
deberá convencer a la Justicia –cuando vuelva a existir-
que en nada tuvo que ver con la organización de narcotráfico
desde que fue Intendente de Quilmes, continuada su senda por su discípulo
y predecesor Villordo; ni de Alberto “Rasputín”
Fernández, el hombre más odiado dentro y fuera del gabinete
por los gobernadores dilectos de la “caja rosada”.
No
estamos describiendo una asociación ilícita; sólo
mencionamos parte del gabinete de Kirchner.
No
podemos olvidarnos de Daniel Scioli, quien “traiciona
por omisión” ya que lo poco que sabe hablar
no lo demuestra. Sabe que cuanto menos lo conozcan mejor le irá,
hasta el día del juicio final.
Pero
como Kirchner conoce su “camaleónica estirpe”
lo pondrá como “caballito llamador del lumpenaje”
en la provincia de Buenos Aires, seguido en la fórmula por su perro
de presa, el ex montonero Carlos Kunkel.
Tampoco
debemos olvidar que la candidatura a vicepresidente acompañando
a la “reina” se acerca más a Felipe Solá que
a Julio Cobos. El razonamiento en este caso es lógico; “más
vale felpudo conocido que traidor por padecer”.
Argentina,
pobre país pero no país pobre.
Debés
soportarnos a nosotros y a quienes se arrogan nuestra representación.
Debés soportar un invierno sin frío para que las fábricas
reciban la energía necesaria para producir y sus obreros no sean
suspendidos en pleno “gobierno nacional y popular”.
La
justicia federal de San Martín marcó el sendero: una empresa
frigorífica ganó el amparo en contra de las restricciones
energéticas impuestas desde el poder central. La caída en
la producción del fluido en un año alcanzó el -5:4%.
No
se puede gritar alocadamente desde el atril ¡Viva la
crisis!, porque ésta sería síntoma
del crecimiento.
Se
puede gritar desde los ámbitos de educación ciudadana, en
las calles, en los cafés, en los claustros universitarios; en las
fábricas… ¡Queremos volver a ser República!
Y
de nosotros depende que falte poco.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, 01 de julio de 2007
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