Editorial
 
-El pingüino rengo
Por Humberto Bonanata

 

La bolsa de Micelli. Los 350 empleados de Romina. La crisis energética. Los indultos parcializados entre réprobos y elegidos. Las valijas de Southern Winds. Las coimas de Skanska. Sólo parte de esas cosas significan crisis. Y para los griegos, crisis significa cambio.

La resolución de la mayoría cortesana al régimen al declarar la inconstitucionalidad de los indultos, facultad conferida a Carlos Menem – como a cualquier otro presidente- por la Constitución Nacional, reabrió una vieja herida en la sociedad argentina que sólo quiere propuestas hacia adelante y no revisionismos históricos marcadamente parciales.

Violaron el principio de la cosa juzgada, pilar del estado de derecho. La Corte Suprema modelo 1992 había declarado la constitucionalidad de esos mismos indultos. En 2007 violaron por primera vez en nuestra historia constitucional su jurisprudencia plenaria.

Para la Corte de Kirchner es lesa humanidad matar a un subversivo en el marco de una guerra civil, mas no lo es si otro subversivo asesinó a un simple civil o a un militar.

Esta misma Corte declaró “en abstracto” la validez del diploma de diputado de Antonio Bussi, nada mas que ocho años después de haber sido electo por el pueblo tucumano. Un fallo que, a no dudarlo, garantiza la legítima asunción del diputado Luís Abelardo Patti a su banca obtenida en 2005 con el voto de casi 500.000 bonaerenses. Queda claro que si la Corte y no la propia Cámara de origen fuera quien decidiera sobre “inhabilidades morales”, el Frente para la Victoria pasaría as ser minoría en la Cámara baja.

Con esta medida política trataron de lavar sus manos ante el futuro pedido de juicio político que un conjunto de abogados se encuentran confeccionando para después de la feria chica por la barbaridad cometida respecto de los indultos.

Mientras que Menem pensó en cerrar las heridas del odio pasado, Kirchner abre las heridas para el odio presente y futuro.

Los carteles “Cristina” (la mentira debe continuar)…”es una candidata nueva, distinta…”, a decir de su rey consorte, demuestran la falacia en grado sumo que atraviesa el régimen. La “reina” es como un automóvil modelo 1990 al que se le hizo motor a nuevo, cerebro a nuevo y chapa y pintura completa (botox incluido).

Resulta una falacia la frase presidencial envuelta en la desesperación de quienes perciben que el final se acerca; lo que no saben bien es cuándo y cómo. La realidad del kirchnerato encuentra día a día, cada vez menos tangentes de escape.

¿Y la oposición?...Mal, gracias. El archipiélago opositor rechazó (Carrió y Lavagna) la carta con cinco principios básicos propuesta por Ricardo López Murphy.

En ese "Núcleo de Coincidencias Básicas" López Murphy sólo proponía una campaña limpia entre quienes se presenten como candidatos presidenciales, entre ellas no destruirse entre ellos y comprometerse a apoyar a quien resulte el segundo candidato a votar en el ballotage en noviembre.

La respuesta egoista no se hizo esperar: NO, dijeron Lavagna y Carrió al unísono demostrando que las miserias humanas son superiores a los valores republicanos.

Jorge Asís en su nuevo libro “El Descascaramiento” (del régimen) percibe desde su lúcida óptica político-intelectual el comienzo del fin. Nosotros, en cambio creemos que las profundas grietas en su esqueleto preludian un precipitado derrumbre final.

No se puede gobernar cuando sus propios ministros lo insultan a sus espaldas y, sólo por miedo, cobardía o complicidad no renuncian a su cargo. Es la hipocresía del poder por el poder mismo, hasta que la máscara caiga y los serviles de hoy huyan como ratas.

Allí Kirchner habrá cosechado su propia siembra.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Julio 15 de 2007

 
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