Mostró
sus felinas garras al discriminar en su gira a España a la prensa
argentina que no logró realizarle un reportaje. Coronó su
mesiánico pensamiento en el diálogo con la CNN y sus ignorantes
comparaciones con Hillary Clinton. Era la gota que faltaba para argumentar
que sólo le hablará a su pueblo para salvar incómodas
preguntas sobre nuestra realidad que pudiera realizar la prensa libre.
¿Qué
democracia soporta que un par de autócratas renuncien por propia
voluntad a la republicana forma de publicitar los actos de gobierno?
Es
tanto el delirio que en el consorcio gubernamental siguen pisando cadáveres
que ya no pueden ocultar en el ropero. La prensa, en su gran mayoría
complaciente con el poder, comenzó a cansarse. Asume como tal su
función de segundo poder tras el ejecutivo, ya que no existe justicia
ni democracia parlamentaria.
Perfil
más autoritario que el de su esposo; extravagante, rebelde, sinuosa,
pérfida, sería la eventual presidente argentina, de no mediar
un salvataje patriótico del archipiélago opositor.
Implacable
con los enemigos (repúblicos adversarios si fuéramos una
República). Directa y decidida para aplicar “el escarmiento”
con todo rigor frente a toda manifestación opositora o periodística.
Acorazada
“in pectore” ante eventuales estallidos sociales fogoneados
por la propia distorsión económica del “cambio revolucionario”
nacido de fórceps el 25 de mayo del 2003.
Néstor
Kirchner realiza por su parte la tarea sucia de destruir “enemigos”
como Sergio Acevedo y allana sibilinamente el camino de la “victoria
a lo pirro” de su mujer. Ambos están tan enfermos de poder
que sólo luchan por conservarlo sin medir las consecuencias que
“2l paso adelante al final del precipicio” conducirá
a la mayor tragedia social entre el pueblo argentino.
Los
Kirchner han logrado sintetizar su demagogia absolutista empujando la
realidad hacia delante.
La
distorsión de los precios relativos; la desinversión energética
provocada por hipócritas subsidios y retenciones a las exportaciones
desde el comienzo del despotismo hace más de cuatro años;
la cantidad de casos de corrupción que fueron explotando desde
hace un año; el delito de adulteración de documentos públicos
cometidos por jerarcas del I.N.D.E.C. que conducirá a Guillermo
“Pistola” Moreno y su banda a ser procesados en concurso real
por asociación ilícita (con pena de prisión efectiva
para el jefe de la banda y los partícipes necesarios); el dinero
negro de la Micelli, los 350 nombramientos de Romina Picolotti.
El
contrabando de armas realizado desde el Ministerio de defensa en manos
de quien –en su juventud - combatió para destruir a las Fuerzas
Armadas y que 34 años vista lo logra “pacíficamente”
en el desmembramiento etiológico y ante cúpulas entregadas
al kirchnerato que no merecerían vestir uniforme (salvo el traje
a rayas) y su futuro llamado a indagatoria por la subfacturación
de supuestos desechos militares que no eran tales, que sólo defiende
su artimaña de fiel discípula Balzista en fomentar - a través
de su ex compañera de lucha armada Diana Conti - en acusar para
suspender el jueves próximo al juez interviniente Guillermo Tiscornia.
Este
juez será suspendido y renunciado no por todo lo que hizo mal sino
por lo que hizo bien.
Y
como paradoja del régimen, Nilda Garre, titular de dos Registros
Automotores de la Capital Federal elige como enemigo contrabandista al
nunca bien ponderado Ricardo Echegaray, titular de la Aduana. Ese mismo
personaje que se encuentra denunciado en el tráfico de valijas
portando clorhidrato de cocaína en estado puro en las “blancas
valijas” de Southern Winds descubiertas en el aeropuerto de Barajas
destinadas a la Embajada Argentina que fielmente a los postulados setentistas
conduce el ex montonero Carlos Bettini, futuro Jefe de Gabinete ante un
eventual triunfo de la Reina consorte.
Por
el lado de la oposición, Mauricio Macri se mantendrá distante
de cualquier “bendición” hacia un candidato definido.
Se apoya en su 61% y regulará los tiempos y los números
hasta principios de octubre. De existir a esa fecha un candidato que cuente
con un 25% de intención de voto, jugaría toda su fuerza
en apoyarlo y forzar el ballotaje con la reina consorte. Caso contrario,
tratará de mantenerse al margen de una derrota que no le es propia
a sólo 40 días de su asunción como Jefe de Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires el 10 de diciembre de 2007.
No
se jugará por López Murphy ni tampoco por Lavagna. Sabe
que el peronismo anti-K antes del lanzamiento oficial de su formula presidencial
integrada por Adolfo Rodríguez Saa y Jorge Sobisch, ya cuenta con
un 10% de intención de voto, sólo dos puntos menos que el
barrilete embolsado y ex ministro de economía durante 31 meses
de Kirchner, Roberto Lavagna. Es conocido que la capacidad y humildad
de Gerardo Morales suma más puntos que la del candidato a presidente
por esa formula.
Si
seguimos con Macri, la peor noticia para el gobierno fue su reunión
con el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio. El jesuita
más que un predicador es un analista social y por ende conoce mucho
más de las miserias que padecen millones de argentinos frente a
cualquier referente político que se tilde de tal.
Hablar
de hambruna en el norte argentino es el mayor de los pecados que la dirigencia
política puede cometer. Ellos solo pisan despachos alfombrados
con aire acondicionado y de vez en cuando hacen turismo social para conocer
qué es un pobre, visita imprescindible en época de campaña.
El
temor a “la profecía de Bergoglio” ante una eventual
rebelión de las masas carcome las vértebras del régimen.
Ningún
argentino de bien desea presenciar un final similar al de Benito Mussolini
y Claretta Petacci.
Sólo
queremos recuperar la institucionalidad plena de una república
perdida y de la reinserción de la Argentina en el concierto civilizado
de las naciones.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, agosto 05 de 2007
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