Editorial
 
-Córdoba: reflejo de la disgregación social
Por Humberto Bonanata

 

El domingo pasado el matrimonio presidencial padeció “el efecto SAN – COR”, con el resultado menos deseado: el triunfo abrumador de Hermes Binner tras casi un cuarto de siglo de gobiernos peronistas y, lo que es peor, el tufillo fraudulento en los comicios cordobeses, una provincia que siempre se caracterizó por cambiar la historia argentina.

La “Docta” guarda en su haber la reforma universitaria de 1918; el levantamiento cívico – militar de 1955; el “Cordobazo” contra Ongania en 1969 y el valor cívico que ningún distrito – incluida la Capital Federal- logra superarla en su conciencia republicana y democrática.

Habrá que ver qué papel jugará Kirchner en este gran papelón ya que su “punto” Juan Schiaretti, quien por más recuento voto a voto que se haga, ha perdido la credibilidad ciudadana y en caso de convalidarse su triunfo Córdoba podrá tornarse en el “volcán republicano” que ruge desde sus entrañas.

El cordobés es “por cierto” cuestionador de todo. Su clase media socio – cultural soporta los avatares de todas las crisis económicas y, si bien es cierto, que ha caído como en toda la Argentina, su nivel sanitario y educacional es ejemplo de lucha cívica frente a las dictaduras y diktacracias que tratan de gobernarlo.

Cuando todos los encuestadores dan por definida la elección nacional en primera vuelta dentro de siete semanas en favor de Cristina Kirchner, los grandes centro urbanos – a pesar del archipiélago opositor que parece conducirnos a la nada – reflejan que los argentinos pensaran más de dos veces – y en familia - antes de emitir su voto.

También lo harán – como argentinos que son – los ciudadanos del segundo y tercer cordón del Gran Buenos Aires. Sucede que en Gregorio de Laferrere como en el barrio norte de la Capital, “la reina” no logra perforar el consenso popular de la gente. Más aún cuando la Canasta Básica Alimentaria ha aumentado en el mes de agosto el 3,6% que por lógica daña más a los sectores de bajos ingresos que sólo consumen alimentos que a quienes tienen el yate en la guardería del boating de San Isidro.

Pero como dijera hace semanas Julio Bárbaro, titular del COMFER, “cuando el gobierno regala votos la oposición corre presurosa a devolvérselos”.

Y la critica a la Kirchnerato no puede obviar a las miserias humanas de la oposición.

Pruebas al canto: para bien de Macri y de Kirchner la alianza Carrió – López Murphy no logro consolidarse; Lavagna, al momento de cerrar las listas de diputados y senadores nacionales traicionó al radicalismo y desdobló sus candidatos con el único fin de fortalecer su alicaído tercer puesto.

El Congreso de “Potrero de los Funes”, que tanta esperanza reabrió entre los peronistas puros – no kirchneristas – se atomizó gracias a Jorge Sobisch y la jueza María Romilda Servini de Cubría rescatando como único candidato sólido de ese espacio político al gobernador de San Luís, Alberto Rodríguez Sáa, quien hasta ahora con eficientes publicidades trata de rescatar el peronismo sin Kirchner y de esa forma quitarle votos a la eventual reelección del matrimonio presidencial.

Por el lado de Elisa Carrió parecen rescatarse los valores republicanos que siempre ha defendido a lo largo de su carrera política. Si bien en sus primeros momentos nos comentaba a los mortales sus diálogos con el Supremo Hacedor, en la actualidad – sin renunciar a sus creencias – ha aterrizado en el llano y reafirmado sus convicciones libertarias.

La realidad es la única verdad, decía Perón y sólo el despertar ciudadano podrá evitarnos a los argentinos que el golpe cívico – empresarial del 20 de diciembre de 2001 sea una película de Walt Disney y que 2008 nos atormente diariamente con conflictos sociales que nos conduzcan a un triste final.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Septiembre 09 de 2007

 
Ver más noticias II Ir al inicio