Editorial
 
-Jorge Julio López: primer desaparecido en 24 años de democracia
Por Humberto Bonanata

 

Pasado mañana martes 18 de septiembre se cumple el primer año de la desaparición de Jorge Julio López, testigo de la causa contra Miguel Ángel Etchecolatz y personaje indicado por el gobierno para armar el ardid y culpar del supuesto secuestro a los organizadores del acto del 5 de octubre que este año se repite en homenaje a los civiles y militares víctimas del terrorismo subversivo.

El principal periodista que dedicó largos meses a investigar el caso, el joven Christian Sanz- titular de portal “Tribuna de Periodistas” - logró luego de variados intentos ser citado como aportante de datos por el Juez Luís Corazza en la causa más oscura en los 52 meses de kirchnerato.

La mentira oficial consistía en hacer recaer sobre quienes organizaban un acto cívico en homenaje a sus víctimas la responsabilidad de un mentiroso secuestro sobre un falso testigo como López quien, según sus dichos ante el Tribunal- cambió sus desconocimiento en el primer testimonio y logró ver –a pesar de encontrarse estaqueado y con sus ojos tapados hechos que antes nunca había visto.

La propia madre putativa de Kirchner siempre se encargó de cargar contra López “por vivir en un barrio de policías” y tener fama de “lanchero” que marcaba a sus compañeros cuando estuvo secuestrado durante el proceso militar.

Pero según la investigación de Sanz, quien fuera felicitado por la prolijidad y concatenación en sus datos por el propio Juez Corazza, el “caso López” fue un tema armado por la S.I.D.E. para hacerlo desaparecer hasta el domingo 15 de octubre de 2006 (Día de la Madre) –diez días después del acto- e inventar ante la sociedad un secuestro forzado que nunca existió.

Lo que nace mal parido difícilmente pueda terminar bien. Según la investigación judicial que se mantiene en absoluta reserva ante el efecto negativo que le causaría a la candidatura presidencial de la “Reina consorte”, López habría muerto de un colapso cardíaco en su pactado alojamiento en San Miguel del Monte antes de reaparecer en escena como víctima de los resabios procesistas.

¿Cuánto puede durar una mentira de este tenor que le costó la vida al primer desaparecido en democracia? ¿Qué grado de complicidad con la autodesaparición tendría el hijo de Jorge Julio López?

¿Por qué cuando Christian Sanz ofreció toda la información que aquí sólo en parte detallamos, tanto Ricardo López Murphy y Esteban Bullrich que lo atendieron separada y personalmente al periodista, como Vilma Ripoll y Marcelo Parrilli, supuestos defensores de los derechos humanos, no jugaron a fondo para encontrar la verdad? De esta última reunión fui testigo una tarde de febrero de este año en el café ubicado en la esquina de Avda. Belgrano y Perú. Como paradoja, la valentía de Parrilli llegó a su máximo tenor cuando le sugirió a Sanz “que le mandara una carta documento al hijo de López para contarle la verdad”. Christian Sanz, con mezcla de repulsión y oprobio lo miró fijo antes de levantarse de la mesa.

Esto muestra a las claras las cobardías de nuestra dirigencia política de ambos marcos del arco opositor. Ninguno de ellos tuvo los atributos necesarios para enarbolar esta causa frente al régimen. Sepa el pueblo votar dijo Roque Sáenz Peña en 1912 al sancionarse su ley electoral del sufragio libre, universal y secreto.

Retornar a la triste realidad nacional luego de un tema tan escabroso no es fácil.

La aparición de la candidatura de Alberto Rodríguez Sáa, coordinada políticamente por su hermano Adolfo ha sido la peor noticia que sufrió el régimen luego de la derrota en Santa Fe y el tufillo fraudulento en Córdoba. El “Alberto” junto con su hermano tienen una estrategia capaz de penetrar en el insondable segundo y tercer cordón bonaerense con las estampitas de Perón y Evita.

Tienen carisma, barro y años de gestión demostrados en San Luís y son capaces de besar a un pobre sin sentimiento de asco. Es “poder de daño” puede producir en el régimen decadente un desmadre en sus bases prebendarias que ya han comenzado a balbucear insultos al tratar de comprar alimentos básicos para alimentar a sus hijos.

Es de destacar que Scioli le lleva más de diez puntos en la intención de voto a la heredera consorte. Y eso afecto el colon irritable presidencial ya que tiene que depender de un “chirolita” al que siempre despreciaron. Pero igualmente…no le hacen asco a nada.

Y nadie garantiza que el “impuesto a los asalariados” no castigue la reelección de los Kirchner, a pesar de las consabidas incongruencias opositoras.

Aunque ya no podemos considerarlo como opositor, Mauricio Macri debe estar analizando las pobrísimas encuestas de intención de voto (6%) que reflejan sus cabezas de listas; en senadores Carlos Melconián y en diputados, Federico Pinedo. ¿Cómo llega al poder el 10 de diciembre una figura desgastada por sus propios errores en un distrito en el que dilapidó la confianza que los ciudadanos porteños le brindaron el 3 y 24 de junio pasado?.

Los otros dos principales candidatos también reflejan por qué representan a parte de la sociedad argentina. Elisa Carrió, con gran convicción pero sin propuestas ciertas y Lavagna, con muchas propuestas desconocidas por la mayoría que no mueven el amperímetro por su frígida campaña electoral.

Así estamos a solo seis semanas de determinar nuestro futuro cercano y muy incierto.

A solo dos días de cumplirse el primer aniversario del falso testigo Jorge Julio López.

A no sabemos cuantas décadas de volver a ser una República hoy perdida y sin datos ciertos sobre su paradero final.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Septiembre 16 de 2007

 
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