También
dirán los libros de historia que un gobierno como el de los Kirchner
se caracterizó, entre otras nimiedades, por algunos de estos hechos;
a saber:
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Violencia política e intimidación liminal y subliminal a
opositores como sufriera la diputada santacruceña Nieves Beroiza
ante el intento de incendio de su jardín de infantes por considerarla
“traidora al régimen”.
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Tufillo fraudulento en los comicios cordobeses.
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Reversión de los cómputos iniciales en el Chaco que darían
la victoria al opositor al régimen Ángel Rozas.
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Destitución del diplomático y experto en medio ambiente,
Embajador Raúl Oyuela Estrada, por oponerse a la “política”
oficial de la ex piketera gualeguaychuense Romina Picolotti, acusada por
una investigación del diario “Clarín” de nombrar
más de 300 empleados a diestra y siniestra.
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Arenga presidencial para que la oposición “deje de hablar
tanto” (y se prepare para lo que puede venir desde el 10 de diciembre).tras
la eventual reelección del matrimonio presidencial.
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Inflación encorsetada hasta el 29 de octubre con destino cierto
de estanflación (estancamiento con inflación) que tanto
daño produjo en los asalariados argentinos que nos precedieron.
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Necesidad urgente de blanquear la economía oficial con las sabidas
consecuencias entre los ciudadanos traicionados por el régimen.
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Distorsión vergonzosa en los turbios manejos del INDEK frente a
la realidad del “efecto changuito” de los supermercados.
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Crisis energética y tarifaria irresuelta que retornará con
la llegada del verano, si es que en esa estación las temperaturas
son altas y la gente usa ventiladores y aire acondicionado.
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Rotundo fracaso en la política de subsidios que distorsionan la
economía con el consiguiente resultado del aumento del déficit
fiscal.
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Asistencialismo prebendario hacia los sectores mas indefensos, especialmente
niñez y ancianidad.
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Inexistencia y ausentismo en los deberes del estado en materia de seguridad
ciudadana.
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Descontrol e ineficacia para evitar la propagación del flagelo
de la droga que carcome la niñez desprotegida y la adolescencia
desinformada.
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Aislamiento de la Argentina frente al mundo civilizado. Aumento de la
dependencia hacia regímenes totalitarios como Venezuela y Bolivia.
La
historia juzgará tanto al régimen despótico como
a los opositores que no fueron tales.
Podrá
titularse…”La Argentina que no fue”.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Septiembre 23 de 2007
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