La
manera más efectista de direccionar a casi el 25% de indecisos
es imponer que la elección ya está resuelta; que la “reina
consorte” supera por poco el 40% impuesto por la reforma constitucional
menen-alfonsiniana de 1994, y de esa forma, moderar el efecto desgaste
sobre Elisa Carrió, posicionada cómodamente en el segundo
lugar.
Para ello es de esperar en estas dos semanas operaciones de prensa y “desapariciones”
de los medios para-gubernamentales de la candidata de la Coalición
Cívica.
El “plan desgaste” consiste en posicionar
a Roberto Lavagna como potencial segundo, hecho distante con la realidad
no sólo por la falta de carisma del candidato armado y luego abandonado
por Duhalde, sino por la atomización del votante radical –
cada vez más independiente de las decisiones de escritorio
de la cúpula del centenario partido – y que solo tiene
en claro una cosa: no votará a la “abogada” Cristina
Fernández.
Lavagna no consigue afirmarse tampoco ante la febril escalada inflacionaria:
él fue el “padre de la criatura”
de éste modelo de subsidios y retenciones imperante desde 2002
y resulta poco creíble ante la ciudadanía su foto con una
papa y un tomate en la mano criticando los desfases de precios de la canasta
básica alimentaria ante el supuesto desvío del engendro
que él mismo creo durante el gobierno del auto presidente Duhalde.
Aunque los enemigos mas temidos por el régimen no son ellos.
La impenetrable imagen de la “reina” en el electorado peronista
al decir de los propios intendentes del conurbano sur al reconocer que
la imagen de la mujer de Kirchner no logra convencer en los bastiones
de Lanús y Quilmes, donde solo alcanza el 37% de las voluntades
ciudadanas.
Y ello, a pesar del reparto indiscriminado de todo tipo de prebendas y
la utilización de la imagen incandescentes del “dicente
de la nada” Daniel Scioli quien sigue diciendo lo
mismo que decía durante la década del noventa al nacer “por
arte de Menem” a la política: nada comprometido, lenguaje
fácil y convincente hacia los habitantes mas abandonados en la
salud, educación, seguridad y empleo durante los últimos
veinte años de continuos gobiernos peronistas bonaerenses.
El otro enemigo del régimen – ya que ellos no tienen adversarios
políticos circunstanciales – es el aluvión puntano
de “el Alberto”, quizás el
candidato con declaraciones mas punzantes y efectistas que deban soportar
los Kirchner. Rodríguez Saá no sólo pega y hace doler
sino que llega a sectores sociales de bajo nivel socio-cultural identificados
con la simbología y estampitas históricas del peronismo.
Ha sido el candidato que más ha crecido en poco tiempo y se aloja
en un cómodo cuarto lugar persiguiendo – cada vez desde más
cerca - la inmovilidad de Lavagna.
Respecto al representante natural del centro-derecha argentino, Ricardo
Hipólito López Murphy, éste parece haber cicatrizado
las heridas que logró causado Macri al tratar de empujarlo hacia
un solo destino: el precipicio. Sin embargo, la relación
que López Murphy continua manteniendo con Carrió –
a pesar de Macri – y la coherencia en las ideas que siempre defendió,
lo llevarán a un voto testimonial el 28 de octubre. Confluirá
con él mucha gente que ante un eventual ballotage votaría
a Carrió, sin perjuicio de la banca de diputado nacional que “el
bulldog” alcanzará en el Congreso y lo llevará a enarbolar
una gran convergencia opositora junto con la Coalición Cívica
y sectores del Radicalismo no alfonsinista.
La prueba de la traición de Macri contra López Murphy se
llama Francisco De Narváez. El candidato bonaerense del PRO pelea
con Margarita Stolbizer el segundo puesto, mas comprometido (aunque tácitamente)
con el proyecto del matrimonio Kirchner que con la candidatura presidencial
de López Murphy.
Esta ambivalencia destructiva puede ser castigada por el mismo sector
ideológico que el 3 de junio pasado le otorgara a Macri el 45%
y lo consagrara Jefe de Gobierno el 24 de ese mismo mes con el 61%.
Todo se paga doble en política: en especial los errores
y las traiciones.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Octubre 14 de 2007 |