| Editorial | |||
| Montonerismo en estado puro | |||
| Por Humberto Bonanata | |||
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presidente que nunca. Detrás de las bambalinas del poder formal el esposo presidencial refuerza la política del resentimiento y divisionismo aún entre su propia gente. Si como tal debemos considerar a Daniel Scioli, traccionador de votos de Cristina de Kirchner, fue la primera “víctima” de un claro mensaje mafioso: el asalto piquetero al Ministerio de Desarrollo Humano en La Plata dejó traslucir la actitud de las fuerzas de choque que, como tuviera Duhalde y sus secuaces para voltear a De la Rúa, ahora se subordinan al jefe que los alimentó prebendaria y políticamente durante su primer mandato. Rara casualidad que la hermana de Kostecki (muerto el 26 de julio de 2002 junto a Santillán) trabaje en el mismo piso atacado de la dependencia oficial y que luego del salvajismo haya defendido públicamente a los delincuentes. Decimos primer mandato porque desde hace trece días Néstor Kirchner mantiene su poder desde las sombras; actúa en consecuencia y refuerza su vaga creencia de que ellos fueron los creadores de la historia moderna argentina. Todo lo que antes existió padece el pecado original de la política; ellos deliran su exhibicionismo mediático para enterrar todo aquello que cimentó –con sus grandes errores- los casi dos siglos de nuestra Patria. Han logrado que la “justicia” divida aún más las sangrientas páginas de nuestra historia. Según los camaristas los delitos cometidos por la organización subversiva montoneros no alcanzan la tipología de “lesa humanidad” descripta por el Tratado de Roma. Ejercen el maniqueísmo en grado sumo al expresar que “lesa humanidad” es ataque contra una población civil desarmada y determinada por razones raciales, religiosas, etc. Por cierto, ni Mor Roig ni Rucci formaban parte del sujeto pasivo a asesinar… Y lo que también es cierto que montoneros en su cobarde accionar (colaboracionista con el proceso militar en muchos casos), a diferencia del erp que atacaba objetivos militares y de seguridad, no diferenciaban dónde ni a quién causar el estrago. Así cayeron civiles que no estaban en guerra contra nadie como la parroquiana y el mozo de la confitería de Córdoba y Uruguay en la que el actual –y confirmado por los Kirchner- canciller Jorge Taiana y su ex esposa (a) Inés dejaron un artefacto explosivo en el baño del bar, hecho por el que fueron condenados durante el gobierno constitucional de Isabel Perón a la pena de ocho años de prisión. Esto es el montonerismo en estado puro. Causar el daño y defenderse cobardemente como lo hacen –frente a la vergüenza del mundo- en el caso de las valijas bolivarianas al culpar a un tercer Estado (Estados Unidos) de formar parte de una mendaz teoría conspirativa para oscurecer el contrabando de divisas y su consiguiendo lavado del que sólo formaron parte los gobiernos de Chávez y Kirchner. Reconocer la crisis energética por la desinversión en el área durante el primer mandato de Kirchner y pedirle al Komisario Guillermo Moreno que controle los precios de las lamparitas de bajo consumo, también refleja la negación de los errores pasados al comienzo del verano cuando las centrales eléctricas se encuentran al borde de colapsar. Todas las facturas de Néstor serán pagadas por Cristina. Un gobierno endeble ante la “herencia recibida” comienza a gritar para demostrar poder. Típica demostración de debilidad de los regímenes populistas. Y los argentinos, en un cono de sombras, nos acercamos nuevamente a la celebración de la Navidad. Quienes creemos en Cristo nos apoyamos en él, con la burguesa comodidad que nos salve de todo mal y por milagro nos conceda la resurrección de la república perdida el 20 de diciembre de 2001 cuando el padrino de Kirchner decidió ser presidente burlando la voluntad popular. Jesucristo está para cosas mucho mas importantes que la mediocridad argentina. Sólo la constante prédica de la libertad y la democracia nos hará libres de la continuidad del cambio que empezó hace 55 meses. Y desde la familia, órgano visceral de la conformación social, cada uno de nosotros deberemos comprometernos en esta sagrada fecha en recuperar nuestra dignidad como pueblo, como seres que quieren volver a ser libres de toda mácula demagógica. Que así sea. Humberto Bonanata Buenos Aires, Diciembre 23 de 2007 |
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