Editorial
 
-Argentina: la región de los “caraúnas”
Por Humberto Bonanata

www.notiar.com.ar

Cuenta Marco Polo en su extenso viaje a Oriente que, camino a Catay (actual China) para llevar al saludo Papal al Gran Kan, debieron atravesar junto a su padre y su tío la “región de los caraúnas”, un lugar poblado por gente malvada, de baja estofa, dedicados al saqueo, asalto y muerte de los forasteros. Una mañana el cielo azul brillante comenzó a oscurecerse hasta tornarse en pocos minutos en noche plena.
Marco fue atacado por la espalda, golpeado hasta su desmayo y robado. Al recuperar el conocimiento se padre lo alzó en sus espaldas y lo llevó consigo y su tío Mateo a guarecerse bajo un árbol hasta que volviera la luz. Pasada esa noche de terror, los mercaderes escaparon de la tenebrosa zona.

Los “caraúnas” (sangre mezclada) eran mestizos, hijos de madres indias y padres tártaros.

Cinco siglos después de la aventura de Marco Polo bien puede trasladarse el penoso suceso de los mercaderes venecianos a cualquier habitante de nuestro país, sin importar su rango social o el barrio en que habite.

La “colombianización” argentina marcha a pasos agigantados. Y lo que es peor, marcha sola, sin fomento oficial para sembrar el pánico como lo hizo Duhalde en 2001 con los saqueos. Luego de las honradas víctimas de la violencia social desbocada, el principal sujeto pasivo oficial es el gobernador bonaerense Daniel Scioli. Aunque siempre supo ubicarse camaleónicamente y pasó del ultramenemismo, hace ya una larga década, ahora padece desde la cúspide del poder formal las consecuencias de los “caraunas” entremezclados en el poder.

Tampoco el poder central logra cercenar las constantes y diarias violaciones a nuestros derechos humanos producidas por los delincuentes.

La casa de Rubén Manusovich en Floresta, una importante inmobiliaria en Palermo o una boutique en Recoleta padecieron “la ruleta rusa” la semana pasada.

Nadie puede predecir quiénes serán asaltados, heridos o muertos esta semana. Nosotros mismos podemos llegar a integrar esa inagotablemente a cualquier hora y en cualquier lugar.

El “caraunismo” desatado en 2001 es el comienzo de una lucha social intestina que sobrepasa la ideología de cualquier sector. Es la lucha contra el otro por la lucha misma. Por el despojo, por la vulneración de sus derechos sociales sin miramiento alguno.

Es el comienzo de la disgregación social de un conglomerado de personas que habitamos un mismo territorio sin ningún tipo de garantías de los poderes constituidos.

Es la anarquía en estado lato.

Aún estamos a tiempo para obligarles a quienes deberían gobernar a que eviten “la profecía de Bergoglio”.

Sólo la autoconvocatoria de la absoluta mayoría pacífica logrará despertar el letargo a que “el progresismo” nos ha inmerso, hasta ahora sin retorno.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Febrero 17 de 2008

 
Ver más noticias II Ir al inicio