En
cambio nadie sabía ni imaginaba que la chispa del estallido social,
antes que en los carritos de los supermercados carcomidos por el cancerígeno
impuesto inflacionario, estallaría en los productores agropecuarios
que más divisas trajeron a la Argentina luego de la pesificación
asimétrica –con hiperdevaluación incluida- realizada
por el “padrino autopresidente” Eduardo Duhalde.
El
“lumpenaje“ oficial de la mano de DÉlía
–delincuente nunca juzgado por la toma y quema de la Comisaría.
24ª. de La Boca- poco ayuda con su convocatoria al choque contra
la “oligarquía vacuna” programado para el próximo
jueves 27 de marzo a las 15.30 hrs. a efectos de repeler a los primeros
valientes que se animaron a decir basta en una sociedad de pusilánimes
y contemplativos como la argentina.
Los
productores amenazan con un tractorazo a Plaza de Mayo y el gobierno,
que hace aguas por todos lados, en lugar de encausar el diálogo
para encontrar una solución a las retenciones confiscatorias por
ellos mismos producidas, deja que sus fuerzas de choque
actúen frente a los contrarrevolucionarios productores rurales.
La
historia quiso que las bases superaran a sus dirigentes.
Nada de esto hubiera sucedido si los representantes de los productores
hubieran “arrugado” frente al desgobierno
patoteril.
Ellos
vendrán con sus armas de trabajo, con sus manos curtidas y en su
gran mayoría sin las 4X4, porque no las tienen. Se sienten socios
involuntarios de la exacción gubernamental en las ganancias y de
los constantes abandonos en su pérdidas, en las sequías,
en las inundaciones nunca previstas por obras públicas.
Cuando
la laguna “La Picaza” desborda aguantan la lluvia y el frío
a la luz de un farol. Cuando los commodities les permiten ganar honestamente
su producido y pagar en consecuencia impuestos lógicos se convierten
en los patriarcas de todos los males.
Ellos
deben pagar sus fertilizantes a un dólar de $ 3,20 y vender su
producido a $1,80.
Hasta
que dijeron basta y perdieron los miedos con la fuerza que sólo
proviene de la verdad. Menos soportan las prepoteadas de Moyano y sendos
grupos mafiosos ante el anuncio de contra-piquetes.
Por
primera vez se sienten parte del cambio. Y nos brindan una enseñanza
a la pancista clase media de las grandes ciudades que cuando se siente
molesta por algo decide usar el control remoto para evitar la realidad
de la que no quiere formar parte.
La
mentira comienza a caerse. Fiel señal de ello son las operaciones
políticas contra el “chirolita” de Julio Cobos, segundo
en el orden de sucesión presidencial. Es toda una señal
de la debilidad y una gran equivocación política que, ante
las grandes crisis, no pregunta por ideologías sino que arrastra
en su “efecto dominó” todo lo que se le presente como
obstáculo.
Gracias
a la valentía de los chacareros, la Argentina puede estar comenzando
a parir.
Con
dolor, sin dudas, pero con la valentía necesaria de vencer la hipocresía.
Con
mucho menos dolor del que sufrió N. S. Jesucristo al ser clavado
en la cruz.
Él
logró la Resurrección como hijo de Dios.
Que
algún día nosotros la logremos definitivamente como pueblo.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Marzo 23 de 2007 |