Editorial
 
-La gente nos demostró que nada es imposible
Por Humberto Bonanata

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Martes 25 de marzo de 2008. Fecha histórica. Los productores del campo reclamaban por los impuestos confiscatorios y las retenciones móviles que aumentan paralelamente con el precio internacional de los que ellos producen. Habla desde el atril de su esposo Cristina Kirchner.

Exultante y soberbia a la vez ni imagina la reacción que producirían sus palabras. Altisonantes y prepotentes, los hombres de campo reaccionan con los peores epítetos que sólo la naturalidad de un trabajador puede producir. Comienza a caer la tarde y en los barrios porteños se escucha el resonar de las cacerolas. Triste recuerdo de nuestra historia (19 de diciembre de 2001) la gente se autoconvoca en las principales avenidas de la ciudad y comienza a marchar hacia la Plaza de Mayo.

Nadie les pagó, nadie les prometió nada. En su inmensa mayoría, nadie tiene una hectárea de campo. Desde Floresta hasta Recoleta todos se unen en el histórico sitio ante una misma bronca: la constante y soberbia mentira del kirchnerato que comienza a resquebrajarse a sólo 105 días de su segunda función.

Mujeres, niños y hombres sólo portan cacerolas. La fortaleza de los trabajadores del campo potenció su inesperada descarga de adrenalina ante el estupor oficial. Orden de arriba: liberar la zona de policía para que las “fuerzas de choque” de los Kirchner los desalojen de la mano del delincuente Luís D'Elía quien dice lo que Néstor y Cristina no pueden decir.

Manifestación de odio racial y social. Los autoconvocados no comprenden por qué los quiere matar a todos y por qué desata una lucha por el color de la piel. El pueblo comienza a replegarse hasta la Plaza de la república en conocimiento de la venida del “aluvión zoológico”.

Tras los primeros forcejeos e insultos con el “camizia nera” de los Kirchner, el incendiario de la Comisaría 24ª. de La Boca y hoy funcionario oficial ataca en forma artera y cobarde (por detrás) a uno de los manifestantes de su “odiada oligarquía”. El hombre cae al piso y es apaleado por otros de los matones a sueldo oficial.

Miércoles 26 de marzo de 2008. El paro continúa y vuelven a producirse cacerolazos. Otra vez la gente a la Plaza y otra vez D'Elía es mandado a “despejar” de gorilas a la Plaza. Esta vez con “camizia bianca” el delincuente lenguaraz vuelve a cumplir las órdenes de sus jefes.

La gente comprende el mensaje mafioso y evita incidentes.

A todo ello, nuestra Policía Federal recibió las órdenes de Florencio Randazzo, actualmente Ministro del Interior, y no actúa ni aparece en ninguno de los dos días.

Jueves 27 de marzo de 2008. La “Reina” consorte tiene su acto armado por alcahuetes en Parque Norte. Cínicamente, nada dice de retrotraer las medidas impartidas el 11 de marzo y ofrece “con humildad” la apertura de la Casa de Gobierno para dialogar.

Nerviosa, más que lo que nos tiene acostumbrado, la Kirchner reelecta, invoca como propios los logros de las gestiones Kirchner`s merced al aumento de los commodities. Hacen suyo, como siempre, lo que no es suyo. Para muestra bastan los fondos de Santa Cruz y la “kirchnerización” de Repsol-YOF por parte de su amigo Eduardo Ezkenazi.

Viernes 28 de marzo: Producida la reunión en que fueran convocadas las entidades representativas del sector más productivo de la Argentina, el gobierno no logra convencer a los chacareros Les prometen futuras subsecretarías y “comisiones ad- hoc” para que logren lo que decía Perón: nada.

Sábado 29 de marzo: Los productores del campo levantan su medida de fuerza y permiten circular en las rutas nacionales todos los camiones que contengan productos lácteos para no desabastecernos del elemento primordial que a diario nos proveen: la leche y sus derivados.

El paro continúa hasta el miércoles –ya no es mas por tiempo indeterminado- para dar lugar a las soluciones por todos deseadas.

El gobierno debe comprender que ante la inexistencia de oposición política consolidada la gente se autoconvoca en defensa de lo ajeno.

Y eso es bueno, porque no defendemos sólo nuestros bolsillos sino la justicia distributiva, olvidada por el feudalismo de los Kirchner.

Eso es bueno porque salimos de nuestras casas convocados por el corazón y la verdad y no por cadenas de mails como dijo “la Reina” (que reina pero no gobierna).

Eso es bueno porque vivimos en un país que –poco a poco- quiere saber de que se trata.
Eso es bueno porque preferimos soportar a D`Elía en lugar de ver la historia desde el living de nuestras casas.

Eso es bueno porque un abogado con atributos como Denis Pitté Fletcher denunció al títere de Lousteau y espera lograr que la “justicia” dicte una medida de no innovar, retrotraiga lo actuado al 10 de marzo, y descomprima la agobiante situación.

Eso es bueno porque estamos creciendo como pueblo, CARAJO!!!.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Marzo 30 de 2008

 
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