Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia
mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en un juicio
público en el que se le hayan asegurado todas las garantías
necesarias a su defensa.
Artículo
11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Garantías judiciales [...]
Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia
mientras no se establezca legalmente su culpabilidad [...]
Artículo 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos
Todos
sabemos que este gobierno no logra sostenerse sin inventar enemigos. Demonizar
al campo, a la prensa, a los opositores y en especial a Luís Abelardo
Patti es un método constante que se repite como el propio hegemonismo
que el 25 de mayo cumplirá cinco años de poder ininterrumpido.
Una
sociedad donde predomina la anomia y las leyes
-y muchos de los obligados a hacerlas cumplir- son manejados por un poder
unívoco; donde a sus “fuerzas de choque”
o "círculos kirchnerianos"
se les liberan áreas para ejecutar el matonismo como forma de dispersión
ciudadana; un funcionario oficial que las conduce bajo la aquiescencia
de los Kirchner y que si no fue procesado por incendiar la Comisaría
24ª. de La Boca menos lo sería por agredir de atrás
a un manifestante que lo increpaba, demuestra su grave enfermedad, su
falta de red de contención y lo que es peor, el constante peligro
que ante la falta de ejecución de normativas por parte de la autoridad
los conflictos se diriman “todos contra todos”.
Más
aún cuando el presidente de facto Néstor Kirchner,
quien aunque concluyó su mandato formal el 10 de diciembre pasado
lo sigue ejerciendo desde su bunker en Puerto Madero, comete la aberración
de tomar partido en forma iletrada contra Luís Abelardo Patti al
exigirle públicamente “que
si es inocente que lo demuestre”, refiriéndose
a un hecho en el que se lo acusa de encubrimiento de un oficial militar
que se comunicara telefónicamente con él al anoticiarse
de su imputación sobre un supuesto “delito de lesa humanidad”
cometido en los años setenta.
La
inocencia, Señor Kirchner, se presume y sólo pierde esa
calidad el individuo que recibe una condena firme en su contra en calidad
de cosa juzgada. No la decide Usted ni su banda de forajidos que han hecho
de la Argentina un mero territorio carente de derechos para sus opositores.
Su exacerbación también demuestra que su autoritarismo supera
su racionalismo, que muchos aún en cinco años no tuvimos
la posibilidad de conocer.
Esta
despótica actitud no es contra Patti, quien además según
su Corte Suprema tiene habilidad moral para jurar como diputado electo
por 400.000 bonaerenses el 10 de diciembre de 2005.
Esta
despótica actitud, Señor Amo del feudo, es contra todos
los ciudadanos y habitantes de buena voluntad que habitamos el suelo argentino
porque Usted sólo ha hecho revivir a Bertold Brecha al suponer
la culpabilidad por actitudes ideológicas.
Usted
ha demostrado que su poder está herido; que sólo
con mayor autoritarismo y persecución –como pretende hacerla
con el “Observatorio Mediológico Nazional”
(con “z” de nazi) podrá mantener a los tumbos el estallido
social que explotará en manos de su esposa y por Usted creado:
el carcinoma llamado inflación.
Que
la gente que salió a las calles, aunque concordara con las razones
del campo, mañana lo hará en defensa de los bañeros
marplatenses de huelga en pleno invierno o de los yerbateros misioneros.
Que
lo hizo por bronca acumulada ante el resentimiento y división social
que ustedes crearon. Que nos hicieron volver a las viejas
antinomias en defensa propia, ante las constantes amenazas de su “alter
ego” D`Elía de querer “matarnos a todos”.
Usted
Señor Kirchner, y su esposa en la continuidad de su mandato son
los verdaderos responsables de un clasismo retrógrado que sólo
conduce a la violencia.
Ustedes
matrimonio Kirchner han criado tantos cuervos mantenidos por dineros públicos
creyendo que la lealtad es eterna, aún cuando se pierde el poder.
Sus
políticas de Estado sólo han ahondado las divisiones entre
argentinos que creíamos superadas hace 25 años con la vuelta
de la democracia.
Aún
está a tiempo, antes que sea tarde y que Usted y nosotros lo padezcamos
como sociedad.
Del
odio y resentimiento, sólo cosecharán venganza y traición.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Abril 13 de 2008
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