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si esto fuera poco, “el general inflación”
avanza paso a paso hacia la destrucción del ingreso de los asalariados
medios y bajos y los “planes no trabajar” nacidos
del duhaldismo en 2002 hoy configuran un ingreso que sólo satisface
las mínimas necesidades alimentarias de los “desposeídos”
por el régimen. Debemos destacar que nada tiene que ver ni
conspirar la inflación
general y desenfrenada con algún intento bipolar de ruptura democrática.
Muy
por el contrario, será la civilidad estafada por las mentiras quienes
digan basta al “sultanato patagónico”
por el efecto “bronca”.
Pasado
mañana martes vence la “tregua” autoimpuesta
por las legítimas reivindicaciones de los productores rurales.
Soportaron las puñaladas traperas del gobierno durante un mes.
Siguen estoicos en su lucha y tratarán de controlar a las bases
para evitar cortes de rutas, hecho difícil luego de tantas traiciones
oficiales.
El
campo, sin pensarlo, comienza el cambio por la libertad y la democracia.
Alfredo
de Ángelis, votante de Pino So0lanas en 2007,
nunca hubiera imaginado proponer un debate con el presidente
en ejercicio Néstor Kirchner ni pedirle a la presidenta formal,
casi con lástima, que no siga equivocándose.
Ësta
es la Argentina de hoy, donde el campo encabeza una gesta cívica
seguida por los habitantes de las grandes ciudades. Esto es
democracia pura, en su primer escalón, donde las bases dirigen
a sus dirigentes y a aquellos que los ignoraban ante un reclamo justo.
Hasta
la propia presidenta confundió una cosechadora con una sembradora.
Muchos porteños nos enteramos cuándo se cosechaba la “diosa
soja” y cuándo se sembraba el trigo. Fue un
acto de cultura cívica. Eso que tanto niegan los déspotas
para mantenerse en el poder mediante el clientelismo barato y la decadencia
educativa.
Cuanto
más nos eduquemos, mejores gobiernos tendremos.
Como
la educación es una inversión a largo plazo, pocos la han
asumido como proyecto de crecimiento nacional y todos la han usado para
aprovechamiento personal.
Somos
partícipes de una transición histórica. Que logrará
para nuestros hijos y nietos una Argentina merecida por la que vale luchar
día a día.
Aunque
en la decadencia del régimen seamos acusados de desestabilizadores
y debamos pagar nuestra libertad con el estado de sitio eventual y la
conculcación de nuestra libertad.
Eso
es muy poco para la historia.
Lo
que importa es defender la libertad y la democracia como forma de vida.
La
historia la hace cada uno día a día.
Sólo
nuestro valor nos hará libres.
Y
recuperaremos nuestra democracia plena mucho más rápido
de lo que soñamos.
De
todos depende.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Mayo 04 de 2008
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