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continuidad de las asambleas regionales, su organicidad a pesar de las
constantes diatribas oficiales y la lealtad entre los dirigentes y sus
bases demuestra que ese espíritu de cuerpo ha superado, ya sin
retorno, un mero conflicto sectorial y se ha nacionalizado por el apoyo
de los centros urbanos a una noble causa.
Lo
hemos dicho y lo reiteramos: la unidad en la lucha de la
sociedad frente al gobierno ha roto un pacto implícito que muchos
sectores mantenían con el kirchnerato desde 2003. Más aún:
muchos que hoy defienden sus derechos a la vera de las rutas votaron a
la heredera consorte el pasado 28 de octubre.
La
segunda parte del kirchnerato ha perdido su legitimidad en el ejercicio
del poder. Lo ejerce el esposo de la presidente, también
presidente del partido justicialista, quien ha burlado todo principio
de independencia de sus funcionarios más leales como Alberto “Rasputín”
Fernández obligándolo a desdecirse sobre una eventual modificación
a las retenciones móviles.
Un
hombre de honor, en su lugar y por el triste papel al que Kirchner lo
sometió, hubiera renunciado y quedado frente a la sociedad argentina
como un hombre de palabra. Fernández decidió no bajarse
del “Titanic” kirchnerista” y acompañarlos ante
un previsible final, nada pacífico, merced a los grupos de choque
que defenderán sus bolsas de dinero negro “hasta perder la
vida”.
Quizás
porque la vivamos, no nos demos cuente que la Argentina puede acercarse
a una violenta confrontación social con dos sectores bien marcados,
el oficialismo y todo el resto, y que la “Profecía de Bergoglio”
expresada a Duhalde hace un año, puede hacerse realidad.
Nunca
en casi 25 años de democracia un gobierno enfrentó y dividió
por resentimiento sobreactuado a la sociedad como lo hizo el maniqueísmo
kirchnerista. Ellos son los únicos responsables de haber regado
nuestro suelo con combustible. El campo encendió la primera chispa
que por cierto detonó en la sociedad como prueba del fracaso y
decaimiento económico causado por la demagogia económica
en políticas de Estado.
El
carcinoma inflacionario corroe cada vez más nuestro cuerpo social.
Y qué decir si no ingresan al fisco los recursos impositivos del
campo que siempre “les pagó la fiesta clientelista”
y el B.C.R.A. debe salir día a día a vender más dólares.
Inflación descontrolada, eventual aplicación de la suspendida
ley de abastecimiento”, góndolas vacías y mercado
negro en nada ayudarán a que la gente mantenga la confianza de
sus ahorros en pesos. Y todo sabemos cómo terminó siempre
esta cíclica historia dirigista.
Si
los animara la racionalidad recordarían que el año pasado
recaudaron el 35% de los U$S 10.000 millones exportados y que este año,
por querer recaudar U$S 2.000 millones más pueden quedarse sin
nada en la "Caja Rosada de la Prebenda". Y que los bonos que
le compraremos al dictador Chávez siempre serán más
caros que los producidos de nuestro agro.
Pero
los domina la soberbia y la intemperancia, la misma que los abandonará
a pasoso de su final.
Los
Kirchner han comenzado un camino sin retorno; han perdido todo grado de
legitimidad y credibilidad ante nosotros y ante el mundo que mira azorado
cómo una gran Nación puede convertirse en un campo de batalla.
Sería
bueno que todas las noches antes de dormir –si es que pueden hacerlo-
recuerden a dos parejas que pueden convertirse en sus antecesores:
Claretta Petacci y Benito Mussolini y el matrimonio Ceausescu.
Claro
que quienes queremos defender las instituciones democráticas degradadas
hace casi cinco años sólo mantendremos una actitud pasiva
y en defensa propia.
Sólo
defenderemos la libertad como forma de vida para nuestras familias y para
que este triste interregno de su esposa, cause el menor daño social
posible.
Ha
quedado demostrado que nó solo el “lumpenaje conchabado”
sale a las calles. Que la gente pacífica y de buena fe –gracias
a la valentía del campo- ha dicho basta.
Y
ello quedará demostrado ante “el cacerolazo federal”
convocado por los dirigentes agrarios para hoy a las 20.00 hrs. en todo
el país. Las plazas de la República nos recibirán
como demostración de hastío frente hacia la mentira del
gobierno más corrupto de nuestra historia.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Mayo 11 de 2008
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