Los
actos de provocación que día a día durante la semana
pasada fomentó el decadente segundo y último kirchnerato
nacieron desde la bipolaridad y desesperación política de
un camino sin retorno, que saben en Puerto Madero ha causado una profunda
división entre la sociedad argentina.
Los
ataques arteros del travestido Capitanich, autor de un Proyecto de Ley
en 2003 para derogar totalmente las retenciones agropecuarias y las acusaciones
de golpistas a los miembros de las cuatro entidades que defiendan lo que
a derecho le corresponde, marcan otro hito mas del camino al precipicio
político.
Ya
nadie les cree y lo que es peor, como mitómanos, ni ellos mismos
creen en las mentiras que propalan desde cualquier ámbito oficial.
El
kirchnerato demuestra tal grado de soberbia que ha superado la discusión
de las instancias institucionales. Han tomado partida contra el reclamo
del campo como una bandera de lucha en que ni el diálogo, ni la
persuasión son criterios de solución hacia un conflicto
absolutamente nacionalizado. Sólo la diatriba y la prepotencia
para “utilizar” su “justicia” como servil obsecuente
son los métodos que –por ahora- aplican.
Las
detenciones de dirigentes agrarios y las citaciones a indagatoria de dirigentes
políticos opositores por haber participado en una marcha el pasado
19 de marzo son el primer paso antes de declarar el estado de sitio por
conmoción interior cuando comiencen a estallar imparables e inmanejables
acciones de protesta pacífica a lo largo y a lo ancho de nuestro
país.
Ese
mismo artículo 194 del Código Penal que nunca fue usado
durante el primer kirchnerato en las violaciones del piqueterismo oficial,
será la “longa manu” de “Isabelita Fernández
de Kirchner” para gritar desde los atriles que “el complot
está en marcha”.
La
semana que se inicia es “el túnel” que anunció
elípticamente Carrió para este junio que hoy comienza. Las
reacciones populares, acompañadas de movimientos sociales independientes
a la “caja rosada” serán los pasos anteriores al abismo
gubernamental que no podrá ser frenado ni por el estado de sitio
y su consiguiente “caza de brujas” sobre todo integrante social
que se les anime a pensar distinto.
Si
el campo convoca a una asamblea popular a La Quiaca; como la de Rosario
con 300.000 complotadores, todos iremos a la Puna. Si lo hace en Puerto
Pirámides, todos veremos a las ballenas.
No
entienden que el problema ya no es el campo sino la ingobernabilidad de
una Nación (con mayúsculas como pretendemos).
Ellos
están acostumbrados a manejar a las masas rentadas. Nunca podrán
manejar al pueblo todo cuando, sin miedo a perder su libertad individual,
vuelva a salir a las calles harto de tanta falacia.
Nos
esperan días muy difíciles, cruciales y demarcatorios entre
las dos Argentinas que crearon los Kirchner.
Y
ése es su peor pecado.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Junio 01 de 2008
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